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Radar Inteligente
Vanguardia 26 May, 2026 05:00

Fuga radical

Las cosas se valoran a partir del plano desde el que se juzga. Con frecuencia se presenta el error de valorar el presente y a sus personajes desde el prisma del pasado. Un tema recurrente es la idea convencional de la institución presidencial y de lo que se espera de quien ocupe la silla. No se advierte que el régimen presidencial quedó atrás; incluso, es un error creer que el obradorismo es un intento de regresar al presidencialismo autoritario del pasado, ya un tanto lejano. Diferente es, en su esencia, contexto y dinámica, como también la sociedad respecto a la de hace medio siglo.

La presidenta Sheinbaum es la figura principal, pero no determinante del régimen político. En la lógica autoritaria se decidió concentrar todo el poder, con el resultado de una presidencia poderosa y un régimen de autoridad débil en extremo. Concentrar el poder expone, como puede verse con los problemas de justicia y de una legalidad inexistente. Pocos advierten que este proceso de concentración le llevó a López Obrador casi todo su sexenio; Claudia Sheinbaum prácticamente inició su gobierno con la destrucción de la legalidad y del sistema de justicia que acota la autoridad, y una cuestionable mayoría calificada legislativa.

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