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Radar Inteligente
Vanguardia 26 May, 2026 05:00

La mariposa y el coyote

Hace unos días vi un ave que volaba por el cielo de Saltillo. Era un halcón de los que se llaman “papaloteros”, pues son capaces de mantenerse suspendidos en un punto del aire agitando las alas. A ese movimiento la gente lo llama “papaloteo”, porque semeja el vuelo de la mariposa. En náhuatl la mariposa se llama “papalotl”; de ahí que a las cometas los niños de por acá les digan “papalotes”. El mismo nombre llevan los mecanismos de aspas movidas por el viento que sirven para sacar el agua de los pozos.

Con majestad volaba aquel halcón que digo. Bien vistas las cosas, todo lo que tiene que ver con la Naturaleza es majestuoso, desde los microrganismos hasta el elefante o la ballena azul, y cosas aún más grandes, como el Everest o el Sol. La Naturaleza es la forma visible del misterio al que algunos llaman Dios. Ante ella deberíamos ponernos de rodillas en actitud de adoración. Y también de penitencia, pues tanto hacemos para destruirla. Pero la vida no se deja vencer, y por encima de todo sigue viva. La presencia de un halcón sobre la mancha urbana –¡qué bien puesto está ese nombre: “mancha urbana”!– nos muestra la supervivencia de las cosas naturales a pesar de su enemigo principal: el hombre.

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