A unas semanas de cumplir 80 años, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar su estado de salud bajo el escrutinio público tras someterse a una nueva revisión médica en el Walter Reed National Military Medical Center.
Horas después de concluir el chequeo, el mandatario aseguró en su red Truth Social que los resultados habían sido “perfectos” y agradeció al personal médico del centro. La Casa Blanca informó que la visita formó parte de controles preventivos médicos y dentales.
El examen ocurre en medio de una agenda política e internacional intensa y mientras Trump busca proyectar fortaleza física de cara a las elecciones legislativas de noviembre, consideradas clave para medir su influencia política.
En las últimas semanas, imágenes del mandatario mostrando una erupción cutánea en el cuello, además de fotografías previas con tobillos hinchados y una mano con moretones cubiertos con maquillaje, alimentaron especulaciones sobre su estado físico.
El secretario de Estado, Marco Rubio, y otros integrantes del gabinete han defendido la capacidad del presidente para mantener un ritmo de trabajo exigente pese a su edad.
Trump cumplirá 80 años el próximo 14 de junio y adelantó que celebrará la fecha con un evento de artes marciales mixtas de la Ultimate Fighting Championship en los jardines de la Casa Blanca.
El médico presidencial, Sean Barbabella, señaló que el mandatario utiliza una crema preventiva para tratar la erupción cutánea en el cuello y aseguró anteriormente que no existen señales de trombosis venosa profunda ni enfermedad arterial, pese a los episodios de inflamación observados en sus piernas y manos.
La salud del presidente ha generado debate entre especialistas y la opinión pública. Una encuesta de The Washington Post, ABC News e Ipsos reveló en abril que menos de la mitad de los estadounidenses considera que Trump mantiene la salud física y agudeza mental necesarias para desempeñar eficazmente el cargo.
El doctor Jeffrey Kuhlman, quien trabajó durante las administraciones de Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton, afirmó que las preocupaciones sobre la condición física del mandatario se encuentran en uno de sus puntos más altos.
Especialistas consideran que un examen médico integral para un presidente de la edad de Trump debería incluir evaluaciones cardíacas avanzadas, detección de cáncer y pruebas cognitivas. La Casa Blanca, sin embargo, no detalló el contenido completo del chequeo.
Trump ha insistido en varias ocasiones en que mantiene un excelente estado físico y suele destacar que obtuvo resultados perfectos en pruebas cognitivas aplicadas anteriormente, como la Evaluación Cognitiva de Montreal.
No obstante, críticos y expertos han cuestionado algunos discursos y conductas recientes del mandatario. El mes pasado, más de 30 neurólogos y psiquiatras emitieron un comunicado advirtiendo sobre lo que describieron como señales preocupantes de deterioro cognitivo, aunque reconocieron no haber examinado directamente al presidente.
La transparencia sobre la salud presidencial también ha sido motivo de debate. Expertos en bioética sostienen que los reportes difundidos por la Casa Blanca suelen estar sujetos a control político y contienen información limitada.
En julio, Trump fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, una condición común en adultos mayores que provoca acumulación de sangre en las venas y puede generar inflamación en piernas y tobillos.
La Casa Blanca no informó si la reciente revisión médica incluyó procedimientos que requirieran anestesia. En caso de ocurrir, el vicepresidente JD Vance asumiría temporalmente las funciones presidenciales conforme a la Enmienda 25 de la Constitución estadounidense.