Ciudad de México.- 47 de cada 100 que trabajan ganan hasta un salario mínimo. Ese solo dato, publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), describe el estado del mercado laboral del país mejor que cualquier discurso oficial.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) —la principal fuente estadística sobre el mercado laboral mexicano, levantada trimestralmente en más de 150 mil viviendas— presentó ayer sus cifras del primer trimestre de 2026. Cinco reportes consecutivos permiten leer una tendencia. Y la tendencia no miente.
La Población Económicamente Activa (PEA), quienes trabajan o buscan empleo activamente, sumó 61.1 millones. La ocupación creció en 552 mil personas frente a un año antes. El problema es lo que hay debajo. La tasa de participación económica cayó de 60.0% en el primer trimestre de 2024 a 58.7% hoy. La Población No Económicamente Activa (PNEA) llegó a 43 millones, 1.2 millones más que hace un año. La tasa de desocupación de 2.6% es engañosamente baja: cuando la gente deja de buscar porque no encuentra, sale de la PEA y desaparece del numerador.
El indicador que sí dice la verdad es la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación (TCCO), que mide a quienes trabajan pocas horas por causas de mercado, o que trabajan mucho ganando menos de un salario mínimo, o que laboran más de 48 horas con hasta dos salarios mínimos. Alcanzó su mejor nivel en el segundo trimestre de 2025: 32.5%. En el primero de 2026 llegó a 38.8%. Hoy, 23.1 millones de trabajadores están en condiciones laborales críticas: un deterioro de 6.3 puntos porcentuales en apenas tres trimestres.
La informalidad laboral —quienes trabajan en micronegocios no registrados, en la agricultura de subsistencia o en empresas formales sin seguridad social— se situó por encima del 54% desde el segundo trimestre de 2025. Hoy es 54.8%: más de 32.6 millones de personas. Las mujeres la padecen más: 55.3% de las trabajadoras está en esa situación, frente a 54.4% de los hombres. El empleo informal no es la excepción del mercado laboral mexicano. Es su norma.
Los micronegocios, con uno a cinco trabajadores en comercio y servicios, concentran 48.7% del empleo no agropecuario y crecieron en 713 mil personas en un año. Los establecimientos grandes y medianos llevan trimestres perdiendo personal. La manufactura perdió empleos durante cuatro trimestres y apenas recuperó 90 mil plazas en el primer trimestre de 2026. Los 13.5 millones de trabajadores por cuenta propia sin personal a su cargo, 451 mil más que hace un año, son en su mayoría trabajadores expulsados del empleo formal que ingresaron en la informalidad porque no tuvieron otra opción.
El mercado laboral mexicano, al empezar 2026, no está en colapso abierto. Pero tampoco está bien. Genera ocupación donde puede y esa es la mejor muestra de su resiliencia. La diferencia entre ocupación y empleo de calidad es la que existe entre sobrevivir y progresar. Por ahora, México produce lo primero en abundancia y lo segundo en escasez creciente. Mañana se presentarán aquí las estrategias que, según diversos expertos, el gobierno y el sector privado podrían seguir para generar más empleo de calidad.