Las restricciones de viaje y los cierres de fronteras están complicando los esfuerzos para contener el brote de ébola, mientras organizaciones humanitarias luchan por acceder a algunas de las áreas más afectadas por la enfermedad.
Aunque la mayoría de los cierres fronterizos contemplan excepciones para permitir el paso de ayuda humanitaria, la situación sobre el terreno es más compleja. En ocasiones, no está claro si el personal podrá cruzar hasta que llega efectivamente al puesto fronterizo.
La región, donde algunas zonas permanecen bajo control de grupos rebeldes, cuenta con una infraestructura vial precaria, lo que agrava las disrupciones provocadas por las restricciones de viaje impuestas para contener la enfermedad. Según múltiples fuentes en terreno, estas medidas están retrasando la llegada de personal humanitario clave, mientras persiste la incertidumbre sobre el ingreso de equipos de protección, suministros médicos y alimentos.
“Es el brote más difícil que he visto”, afirmó David Munkley, quien dirige el trabajo de World Vision en el este de la República Democrática del Congo, epicentro del brote actual.
“Hay más obstáculos. Hay mayor complejidad y más desafíos y, pese a nuestros esfuerzos conjuntos, tenemos serias preocupaciones sobre el acceso a las poblaciones afectadas”.
La cepa Bundibugyo del ébola se está propagando rápidamente en una zona de Congo ya afectada por el hambre y los enfrentamientos entre grupos armados. El número de casos sospechosos superó los mil esta semana.
A medida que la crisis se profundiza, crece la preocupación entre los trabajadores humanitarios de que los equipos de protección y los alimentos se encarezcan y resulten cada vez más difíciles de conseguir, afirmó Munkley.
Aunque ya existe una amplia red de asistencia sobre el terreno, las agencias enfrentan una grave escasez de financiamiento y aún buscan la manera más efectiva de llegar a las personas que necesitan ayuda.
Según personas que han intentado cruzar las fronteras, existen cierres parciales entre Congo, Uganda y Ruanda, y también se han impuesto restricciones de movimiento hacia y desde el aeropuerto de Bunia, uno de los primeros focos del brote, así como en la ciudad de Goma, ubicada en la frontera con Ruanda.
¿Cuáles son las medidas que se han tomado contra el ébola en Ruanda?
Ruanda ha reforzado los controles sanitarios y las medidas de vigilancia en todas sus fronteras y pondrá en marcha protocolos específicos para el acceso humanitario y las organizaciones no gubernamentales internacionales más tarde este viernes, indicó la portavoz del gobierno Yolande Makolo en un mensaje de texto.
En brotes anteriores, EU ayudó a facilitar el paso de ayuda humanitaria financiando vuelos, explicó Manenji Mangundu, director de Oxfam en Congo. Ahora, la presencia estadounidense es mucho menor, afirmó.
“Antes era fácil disponer de helicópteros que entraban y salían de las zonas afectadas, algo que no está ocurriendo ahora”, señaló Mangundu.
En teoría, la ayuda puede atravesar las fronteras cerradas. Sin embargo, las restricciones de viaje y la obtención de autorizaciones —incluida en ocasiones la acreditación a nivel nacional— están ralentizando el flujo de asistencia.
El resultado son “enormes cuellos de botella”, afirmó Mangundu.
Brote de ébola: ¿Dónde están suspendidos los vuelos?
Los vuelos de pasajeros desde Bunia y Beni están suspendidos, según instrucciones enviadas a las agencias humanitarias. Los vuelos autorizados tampoco pueden dirigirse a zonas no afectadas por el brote de ébola, salvo excepciones evaluadas caso por caso.
Las restricciones aéreas en Bunia son temporales mientras el gobierno implementa controles para pasajeros en medio de una renovación del aeropuerto, explicó el jueves el ministro de Salud congoleño, Roger Kamba.
“No se puede esperar una gran respuesta al ébola y al mismo tiempo impedir que la gente salga de la provincia”, dijo Trish Newport, responsable de programas de emergencia de Médicos Sin Fronteras. Aunque se mostró optimista respecto de que se encontrarán soluciones, advirtió que “harán falta muchas gestiones y negociaciones”.
MSF cuenta con equipos desplegados en Mongbwalu, una localidad minera duramente golpeada por el brote, además de su propio avión. Aun así, responder a un brote requiere mover personal esencial y suministros, una tarea compleja que implica coordinar autorizaciones y logística.
Uganda ha cerrado sus fronteras con Congo, pero ha indicado que permitirá el ingreso de equipos autorizados para responder al ébola, además de alimentos, carga y personal de seguridad esencial.
“Todos los ingresos autorizados estarán sujetos a estrictos controles sanitarios, llenado de formularios de localización, documentación y monitoreo continuo en todos los puntos de entrada”, indicó el Ministerio de Salud en un comunicado publicado en X.
Trabajadores humanitarios ubicados cerca de la frontera entre Ruanda y Congo también afirman que cruzar la frontera es complejo, cuando no imposible.
Bronwyn Nichol, quien trabaja para la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y participó en respuestas a brotes anteriores en Congo, Uganda, Guinea-Bisáu y Sierra Leona, se encuentra en Kinshasa a la espera de autorización para viajar a Bunia.
“Los vuelos han sido algo problemáticos”, dijo, y agregó que su equipo está haciendo todo lo posible para ayudar a coordinar la respuesta a distancia.
Este viernes, Nichol indicó que esperaba viajar a la zona afectada por el brote.
Una de las preguntas que enfrenta la Federación Internacional es cómo trasladar personas dentro de las áreas afectadas, especialmente con los cierres fronterizos, explicó Nichol.
“Si la situación empeora en Goma, ¿cómo llevamos personal y suministros a la ciudad con las fronteras cerradas?”, se preguntó.
Las dificultades para cruzar la frontera han dejado al director de CARE en Congo, Amadou Bocoum, varado en Gisenyi, del lado ruandés, sin poder regresar a Goma, donde normalmente reside.
Los cierres fronterizos también están afectando las cadenas de suministro, señaló Bocoum.