Referirse a la concentración en Chihuahua como acto de resistencia
El pasado sábado, una servidora y miles de chihuahuenses nos reunimos en la capital para alzar la voz por el Chihuahua y el México que queremos. Nos reunimos para denunciar los atropellos de un gobierno autoritario; para reafirmar, como herederos de esta tierra árida e indómita, que los desafíos no son ajenos a nuestra gente y que sabemos responder al llamado cuando la historia nos convoca.
Evidenciar atropellos de la 4T a la sociedad
La autodenominada Cuarta Transformación ha sido un desastre para México. Un gobierno que se proclama humanista, pero que convirtió la pobreza en bandera, no para combatirla, sino para administrarla a su favor. Paulatinamente, minaron los servicios públicos uno a uno: hospitales sin médicos ni medicamentos, caminos sin inversión, transporte colapsado y una educación cada vez más pobre y cargada de ideología.
Calificar a Morena como narcogobierno
Sin embargo, la mayor traición a los mexicanos fue pervertir la democracia y que MORENA le entregara el control al crimen organizado. Esas organizaciones que desaparecen mujeres, que reclutan jóvenes, que producen las drogas que envenenan a las nuevas generaciones; esas organizaciones que controlan las redes de tráfico de personas, que aterrorizan comunidades enteras y que las obligan a abandonar sus hogares.
El régimen sustituyó el imperio de la ley para convertirlo en arreglos de impunidad con el crimen organizado, y así convertir a los cárteles en su mayor operador territorial. El mayor ejemplo lo encontramos en el estado de Sinaloa, que padece todos los días las consecuencias de ser gobernado por un narcogobierno.
Sin embargo, las malas decisiones del oficialismo y su manera corrupta de gobernar los han llevado a enfrentarse con la realidad. Hace un mes, el gobierno de los Estados Unidos solicitó la detención de funcionarios de Sinaloa por sus vínculos con el crimen organizado. Ante esto, MORENA los protege; no los acusa, no los detiene.
En cambio, a una servidora, gobernadora de oposición que siempre ha luchado contra el narcotráfico, se le ha perseguido intensamente bajo el pretexto de la soberanía nacional. El engaño consiste en creer que la soberanía no se encuentra ya comprometida bajo el régimen de MORENA y que el crimen organizado no es quien dirige nuestro país.
Actualmente presenciamos el ataque frontal contra una gobernadora legítima, pero la persecución no es solamente hacia una servidora. Son muchos los que ya conocen los atropellos del poder por decir la verdad, y pronto serán más.
Perseguirán a los periodistas que digan la verdad, a los jueces que fallen con independencia, a los maestros que enseñen a pensar, a los sacerdotes que hablen desde el púlpito con valentía, a los empresarios que generen riqueza sin pedir permiso y al ciudadano que exprese su opinión. Y perseguirán a quienes crean poder derrotar este totalitarismo.
Pero desde Chihuahua decimos firmemente que no lo vamos a permitir.
Puede parecer que este régimen es un gigante, un Goliat. Y, en cierto sentido, lo es: tiene todo el aparato del Estado y del poder. Pero los gigantes viven del miedo. Y en Chihuahua y en todo México vivimos miles de personas que no tenemos miedo, porque poseemos algo mucho más valioso y poderoso: esperanza y anhelo de libertad.
Y así como David, siendo pequeño y aparentemente más débil, derrotó a Goliat con astucia y con fe, así nosotros impediremos que el narco régimen destruya nuestra nación.
No es la primera vez que Chihuahua es convocado a dar esta lucha. En 1986, cientos de personas marcharon junto a Pancho Barrio y a don Luis H. Álvarez. En aquel año se vio con toda su fuerza que la veta más hermosa del alma chihuahuense es su capacidad de resistir, su capacidad de luchar por el supremo e invencible anhelo de libertad.
En 1986 no fue solo el PAN quien dio la lucha: fue la sociedad civil chihuahuense; aquella sociedad que siempre acude cuando la patria la llama, que supo advertir las señales, que comprendió que estaba en juego algo más grande que una elección y que salió a defender, con visión y valentía, su estado, su país y su libertad.
Esa misma sociedad civil se hace presente en este momento de la historia y acompaña a una servidora para alzar la voz por la integridad de nuestra nación.
México ha encontrado su refugio en este desierto porque el territorio es vasto, hostil y retador. También porque, desde la lejanía del centro, en diversas ocasiones han ignorado y subestimado la fuerza de esta tierra. Pero, sobre todo, porque este estado cree en la libertad, la integridad y la legalidad.
Nuevamente, esta tierra vuelve a ser refugio de la nación, porque aquí hay Estado de Derecho.
Lo que hoy está en juego en México trasciende cualquier diferencia política o administrativa. Se trata de una definición de rumbo: fortalecer el Estado de Derecho o permitir que la impunidad y el crimen organizado consuman nuestro país.
Chihuahua ya decidió. Creemos en el Estado de Derecho, en instituciones fuertes. Creemos que ningún grupo criminal debe estar por encima de la ley. Creemos que la autoridad debe servir a los ciudadanos, no a quienes gobiernan desde la sombra y con violencia.
La historia recordará quiénes traicionaron a la patria al hincarse ante el crimen. Y México recordará que el final de este régimen totalitario empezó en Chihuahua, la tierra de los vencedores del desierto, con millones de almas valientes y libres.
Chihuahua: la patria nos llama. La libertad nos llama. La historia nos llama. Y nosotros respondemos. Desde aquí volveremos a defender la libertad de nuestra nación.