HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Mundiario 01 Jun, 2026 15:59

Ghosting en las aplicaciones de citas: desaparecer se ha vuelto muy fácil

Estás chateando con alguien, la conversación va bien, hay risas, hay interés mutuo… y, de repente, silencio. Los mensajes se cortan, el perfil sigue activo, pero la persona desapareció por completo, como si nunca hubiera estado ahí.

Eso es el ghosting. Mensajes que dejan de llegar. Gente que se esfuma sin más, sin despedirse, sin decir ni adiós.

Conocer gente nunca fue tan sencillo. Unos cuantos deslizamientos, unos mensajes y, en minutos, puedes sentir curiosidad, ilusión o hasta una conexión que te sorprende. Todo resulta muy fácil.

Pero esa sencillez tiene su trampa, su lado oscuro. En consulta, cada vez son más las personas que, desoladas, cuentan la misma experiencia: charlas que empezaban con buena vibra y que, de pronto, se evaporan sin ninguna explicación.

¿Cómo así?

Siempre hay decenas o cientos de perfiles disponibles. Cada conversación compite con otras muchas desconocidas. Para el interesado en formalizar una relación que le resulta interesante, la amenaza está —paradójica y simultáneamente— oculta y muy presente. Es más… no hay fecha de caducidad. Siempre hay alguien nuevo “esperando” a un clic, a la vuelta de la esquina. ¿Cómo construir una relación estable sin perderte a ti mismo?

Desde hace años, la psicología viene comprobando que la novedad digital estimula nuestro cerebro. Cada match, cada notificación, cada posible persona nueva aporta una pequeña dosis de dopamina. Aparentemente agradable, como la mayoría de los placeres sensoriales, tiende a generar adicción. ¿A qué? No, no necesariamente a la conexión con el otro, sino más bien al apego a la búsqueda per se. La intención inicial queda desdibujada, y no con poco sufrimiento.

El problema no es la tecnología ni querer conocer gente o encontrar “el alma gemela”. El problema es acostumbrarse a la propuesta adictiva de las aplicaciones: tener tantas opciones que el interés está más en conectar con la emoción de lo nuevo que con la realidad de construir algo auténtico. Se imponen la superficialidad, la rapidez, la dopamina, lo virtual, la comercialización de las relaciones y el beneficio económico que generan.

Construir algo real, basado en los encuentros experimentados, lleva dedicación y tiempo. Nada profundo se crea desde las prisas. Hay que pasar por diferencias, silencios incómodos, conversaciones difíciles y momentos de duda. Requiere respeto y afán de mejora, de desarrollo personal.

Justo por eso el ghosting se ha vuelto tan común: desaparecer es mucho más cómodo que tener que decir “ya no me interesa” o “no siento lo mismo”. Y sostener la reacción de la otra persona, sin huir, sin perderse de uno mismo.

Cuando alguien desaparece, el dolor no viene solo por lo que pasó. Duele también por todo lo que la mente había empezado a imaginar, a veces desde la necesidad, el dolor o la esperanza. Ya sabemos que la mente llena los huecos de incomprensión con lo que se le antoja: inventa historias, crea futuros y proyecta emociones, luces y sombras. Bastan unas semanas de charla virtual para armar toda una película deseada en la vida real.

Y ahí surge la pregunta: ¿estoy viendo realmente a la persona tal y como se presenta o estoy viendo lo que yo quiero o necesito ver?

En la consulta observo cómo el miedo al abandono, la necesidad de validación o heridas antiguas hacen que interpretemos las cosas con más intensidad. Vemos señales donde quizá no las hay y nos cuesta desenmascarar los sesgos desde los que percibimos la realidad tal cual es.

Además del autoconocimiento y la gestión emocional, en terapia practicamos el mindfulness. También para sanar del ghosting viene muy bien. La atención plena no elimina el dolor; más bien nos ayuda a no perdernos tanto en nuestras propias historias mentales. Es una herramienta necesaria para volver al presente y aterrizar en lo que es tal y como se presenta, percibir la realidad por lo que es.

En consulta ayudo a disolver el dolor entrenando la madurez y la autonomía emocional. Entre otras tantas habilidades, trabajamos en aprender a separar al ghost de la historia que la mente ansiosa construye sobre él o ella.

El ghosting duele porque deja muchas preguntas sin respuesta y, de esta forma, estimula heridas abiertas o mal cicatrizadas, los apegos y rechazos sin elaborar. Pero también nos hace reflexionar sobre algo más importante: la honestidad emocional.

Desaparecer puede ahorrarte un momento incómodo, pero no borra el efecto que genera en la otra persona. Muchas veces quien hace ghosting no lo hace con mala intención, sino por evitar el conflicto, por miedo o simplemente por incomodidad. Entenderlo no significa justificarlo. Las relaciones, aunque recién empiecen, merecen un mínimo de respeto. Detrás de cada perfil hay una persona con emociones, ilusiones y vulnerabilidades.

En Detrás del arcoíris. La sabiduría exploramos el engaño.

Así lo leí en la página 210:

"La mayoría de las personas vivimos engañados por algún tipo de mentira. Sin embargo, para evolucionar es necesario que abracemos nuestra falsedad y nuestras zonas erróneas. Cuando las quemamos con la verdad, nos sirven de gasolina para nuestro peregrinaje. Ser claros y sinceros con nosotros mismos siempre nos hará bien. Desde esta actitud avanzaremos con elegancia sin herir a los demás."

Tal vez una de las lecciones más grandes del ghosting sea justamente esa: aprender a ser honestos con lo que sentimos, sin huir ni escondernos en el silencio.

La claridad no siempre evita el dolor, pero sí evita mucha confusión y sufrimiento extra. Y cuando algo no va a continuar, decirlo con respeto es una bonita forma de cuidar al otro.

Al final, el verdadero desafío de esta época quizá no sea solo conectar más rápido y con más gente, sino hacerlo con más conciencia, más integridad y, sobre todo, con más humanidad.

Si deseas comprender mejor tus vínculos, trabajar tu manera de relacionarte y construir un apego sano en el amor y el dating actual, puedes solicitar tu cita a través de mi web oficial, Miryan Wodnik.

También puedes descubrir Detrás del arcoíris. La sabiduría, una novela psicológica y transformadora sobre el amor estable que perdura en tiempos complejos de inestabilidad e incertidumbre, de apps de citas, superficialidad y prisas. @mundiario

 

Contenido Patrocinado