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Radar Inteligente
El Diario 03 Jun, 2026 18:57

Una husky, un niño y una cadena de errores

Ciudad Juárez.- La imagen de un niño herido en la Feria del Libro de Ciudad Juárez ha provocado indignación y preocupación. No es para menos. Un espacio pensado para la convivencia familiar terminó convertido en escenario de un incidente que pudo evitarse. Sin embargo, conforme pasan los días, el debate parece dirigirse hacia el lugar equivocado.

La Dirección de Atención y Bienestar Animal confirmó que la perra husky involucrada permanece bajo observación y que no contaba con cartilla de vacunación ni con documentación que acreditara su condición de animal de soporte emocional. Además, el propietario no se ha hecho responsable de los gastos médicos del menor. Los hechos apuntan, antes que nada, a una falta de responsabilidad humana.

También surge una pregunta incómoda para los organizadores. En un evento que reúne a miles de personas, ¿existían protocolos para controlar el ingreso de animales?, ¿había personal capacitado para actuar ante una situación de riesgo? La seguridad de las familias no puede depender únicamente de la prudencia de los asistentes.

Pero culpar exclusivamente a la perra sería una salida demasiado sencilla. Hasta ahora, los testimonios difundidos hablan de una reacción específica y no de un animal que estuviera atacando personas de manera indiscriminada. Esa diferencia resulta fundamental.

Los perros guía y los animales de acompañamiento emocional reciben entrenamiento especializado para desenvolverse en espacios públicos. No basta con afirmar que un animal cumple esa función; existen procesos de capacitación y certificación precisamente para evitar incidentes.

Por eso, pedir el sacrificio inmediato del animal parece más una reacción emocional que una solución. El niño merece justicia y atención médica, pero también es necesario identificar las verdaderas fallas que permitieron que esto ocurriera. Castigar a la perra no resolverá la ausencia de controles, ni la irresponsabilidad de su propietario, ni los vacíos de seguridad que quedaron expuestos en un evento que debía ser un lugar seguro para todos.

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