El Mundial más grande de la historia está por arrancar en la Ciudad de México, ofreciendo a los cientos de miles de visitantes internacionales y nacionales la excusa perfecta para hacer un viaje largamente esperado a un destino rico en historia pero también, cultura y un genuino sentido de hospitalidad chilanga, aunque el tráfico ponga esa buena voluntad a prueba de vez en cuando. Estamos aquí para ayudarte a aprovechar una de las escenas culinarias más atractivas del mundo con una lista que va mucho más allá de algunas mesas conocidas. Para hacerlo más fácil, organizamos nuestras selecciones por distintas zonas de esta vasta capital, de modo que puedas decidir dónde comer según hacia dónde te lleve el día.
Aquí no encontrarás los nombres habituales con estrellas Michelin. Ya se ha gastado suficiente tinta y espacio digital repitiendo los mismos lugares top de siempre. Lo que sí encontrarás es una oportunidad para ampliar su horizonte gastronómico mexicano y desafiar tu paladar con platillos que van mucho más allá de lo familiar, desde tlayudas coronadas con chapulines hasta opciones vegetarianas cuidadosamente elaboradas, como tetelas de huitlacoche y ensaladas con chile.
Algo que quizá resulte desconcertante es que no te recomendaremos una sola taquería. La razón es simple: hay cientos de excelentes opciones en toda la ciudad, desde puestos callejeros hasta establecimientos de más de 3 mil metros cuadrados. En cuestión de taquerías, lo mejor es aventurarse sobre la marcha, sin necesidad de cruzar la ciudad o formarse por horas cuando siempre habrá tacos extraordinarios al alcance. En cambio, queremos poner el reflector sobre el otro formato esencial, y algunas veces subestimado: la tortería. En este caso, mencionamos una que incluso tuvo un cameo en Roma, de Alfonso Cuarón.
NUEVO: CRISSIS, LOMAS DE CHAPULTEPEC

Hogar de embajadas y mansiones, las Lomas de Chapultepec suelen asociarse con old money y gustos exclusivos. Aunque Paseo de la Reforma atraviesa la zona, el barrio también está repleto de calles angostas y sinuosas con boutiques de lujo y cafés sofisticados. En una de esas calles se encuentra el acogedor Crissis.
Por las noches funciona como un bar de alta gama cuya comida supera con creces la típica oferta de bar (en el desayuno encontrarás omelets, panadería y unos excelentes hot cakes pequeños).
Abrió hace apenas unos meses junto al más formal restaurante Issi, ambos propiedad de Isabella Romo, una filósofa convertida en foodie.
En una visita reciente, Romo se acercó a la mesa para explicar su obsesión con la compota de golden berries que acompaña la tabla de quesos, cuya selección cambia según el humor de su vecino francés, Guy. Los vegetarianos pueden optar por un delicioso milhojas de papa cubierto con cebollín, una ensalada de endivias con pistaches y chile inspirada en una torre de Jenga, o una inesperadamente picante ensalada de mandarina y nectarina, homenaje a los vendedores callejeros de fruta con chile, sal y limón.
Los amantes de la carne disfrutarán las alitas BBQ a la parrilla acompañadas de crema cítrica o el steak con pimienta servido con foie gras y papas fritas.
El postre imperdible es una galleta gigante con chispas de chocolate preparada al momento y servida con nueces, ideal para compartir.
Mayorga 118-B; instagram.com/crissis.crissisbar
CHEAP: CASA DEL PAVO, CENTRO HISTÓRICO

Una visita a la Ciudad de México puede sentirse incompleta sin alguna comida improvisada en la calle o afuera de una estación del Metro. Pero si eso te parece demasiado aventurero, existe una alternativa con algunas modestas comodidades adicionales pero con mucha más historia.
La Tortería Casa del Pavo es uno de esos lugares. Este sitio, fundado en 1901, destaca por su sabor, sencillez y pasado legendario.
Entre sus visitantes figuran Fidel Castro y Che Guevara, aunque quizá nada capture mejor su esencia que su aparición en Roma, donde Cleo come una torta con una amiga mientras espera a su novio.
En Casa del Pavo, el pedido es sencillo pero satisfactorio. La torta de pavo es el clásico de la casa y se disfruta más con unas rebanadas de jalapeño en escabeche. Otra opción es la torta cubana, que según la leyenda nació precisamente aquí como un pedido especial de Castro, preparada solo con pechuga de pavo, jamón de pavo, queso y mayonesa sobre pan tostado.
Cualquiera que elija, estas tortas siguen siendo de las mejores comidas calidad-precio de la capital, normalmente a partir de los 80 pesos, dejándolo listo para seguir recorriendo las calles del Centro Histórico. Calle de Motolinia 40
COMIDA DE NEGOCIOS: BLANCO CASTELAR, POLANCO

Polanco es uno de los barrios más acomodados de la Ciudad de México y además uno de los más caminables. Rodeado de oficinas, se ha convertido en el epicentro de las comidas de negocios. El tráfico en la zona puede ser particularmente intenso por las tardes, aunque las bicicletas públicas son una buena opción si no vienes desde demasiado lejos.
Blanco Castelar se encuentra frente al Parque Lincoln, dentro de la elegante Casa Domit, construida en los años cuarenta por el arquitecto Shafick Kaim por encargo de Antonio Domit, suegro del multimillonario Carlos Slim.
La mansión de cuatro pisos cuenta con tres amplios salones privados, incluida una gran biblioteca con terraza propia. Durante algunos partidos del Mundial, el bar del piso superior instalará pantallas gigantes y ofrecerá un menú más casual. Después de los encuentros, un DJ y shots de tequila gratuitos animarán el ambiente.
El menú fusiona cocina española y mexicana con ingredientes de altísima calidad. Sabemos que en México, las comidas de negocios suelen convertirse en maratones, y Blanco Castelar está preparado para ello con una sólida selección de entradas. Inicia con ostiones de Baja California (90 pesos por pieza), una tostada de atún con mayonesa picante (290 pesos) o el crudo de hamachi con jugo de serrano (360 pesos). Algunos platos están pensados para compartir, como el jamón ibérico (890 pesos) o los tacos de lechón confitado (290 pesos por cuatro piezas). Las costras de rib eye, con tortilla de harina, queso y chiles tatemados, también son una gran elección (310 pesos). Para el plato fuerte, es difícil equivocarse con el huachinango a la sal (mil 780 pesos) o la short rib braseada a fuego lento (695 pesos). De postre, prueba el pastel de tres leches (295 pesos).
Emilio Castelar 163. instagram.com/blanco_castelar
SIN RESERVACIÓN: TETETLÁN, JARDINES DEL PEDREGAL

Ubicado en una de las zonas del sur de la ciudad, Tetetlán ocupa las antiguas caballerizas contiguas a la modernista Casa Pedregal del célebre arquitecto Luis Barragán (necesitarás reservar en línea si deseas visitar la casa). El nombre del restaurante, impecablemente diseñado y equipado con tienda y biblioteca, significa “lugar de piedras”, en náhuatl.
Esta parte de la capital mexicana está marcada por las secuelas de la erupción del volcán Xitle hace unos mil 500 años, y aquí las rocas pueden verse incluso bajo el piso de cristal del restaurante.
El menú mezcla cocina mexicana tradicional e internacional, incluyendo una selección de tlayudas estilo oaxaqueño (305 pesos), a veces llamadas “pizzas mexicanas”, además de ceviches y cortes. Para vegetarianos destacan la sopa de milpa y las quesadillas de huitlacoche, amaranto tostado, jitomate fresco y quelites (190 pesos), servidas con salsas de distintos niveles de picor. Otras opciones son tacos de piña al pastor (85 pesos), así como plátano macho tatemado cubierto con mole especiado y achocolatado.
Para acompañar, pide que acerquen el carrito de mezcal, cargado con botellas de este popular destilado de agave desde mil 2oo pesos. Probar variedades desconocidas es parte de la experiencia. Si no tienes ya un favorito, prueba el afrutado Macurichos Joven Madrecuishe o el muy suave mezcal de la casa Cuoreata.
Avenida de las Fuentes 180-B, tetetlan.com
JOYA ESCONDIDA: SARTORIA

Sartoria es la propuesta del chef Marco Carboni de combinar una trattoria italiana tradicional con una osteria contemporánea. Se encuentra a unos pasos de la emblemática Plaza Río de Janeiro, en la colonia Roma, y cuenta con apenas unas cuantas mesas interiores y una pequeña terraza exterior. El techo bajo y abovedado crea un ambiente acogedor, aunque también puede volver el espacio algo ruidoso en noches concurridas. Conseguir reservación suele ser indispensable, salvo que usted se considere una persona con suerte.
El nombre proviene de la palabra italiana para sastrería, algo que Carboni asegura no es casualidad. La pasta se prepara diariamente. “Cortamos, moldeamos y construimos la pasta casi como una prenda hecha a la medida”, explica. “En un mundo donde casi todo sale de una fábrica, queríamos darnos el tiempo y el espacio para hacer las cosas a mano y cuidar cada detalle”.
La mayoría de los platos son lo suficientemente pequeños como para pedir varios y realmente explorar el menú. Vale la pena preguntar por los especiales, donde suele esconderse alguna joya. Empiece con la ensalada de betabel rostizado ($322) o los calamares con costra de polenta ($332). Después, siga con el risotto de alcachofa ($497) o los gnocchi de papa ($578). Como plato principal, ordene dos pastas, como la pappardelle ($335) o los agnolotti de ternera ($402), además del pollo orgánico ($523). El milhojas de pistache ($211) es ideal para compartir y combina muy bien con un gelato. También vale la pena revisar la carta de cocteles, donde destaca un excelente mezcalini de jamaica ($275).
Instagram.com/sartoriamx/
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