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El Diario 05 Jun, 2026 09:03

Estudian el consumo de sexo como producto

Frente a la falta de denuncia y la existencia de tolerancia, corrupción y colusión por parte de las autoridades, la explotación sexual se registra en todas las áreas de la ciudad y muchas veces es consumida por personas de alto poder adquisitivo, quienes utilizan las redes sociales y plataformas digitales para acceder a la prostitución y pornografía, señaló la profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Olivia Aguirre Bonilla.
La coautora de “La industria del sexo en Ciudad Juárez: una mirada desde las personas consumidoras de servicios y contenido sexual”, junto a la investigadora de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) Martha Aurelia Dena Ornelas destacó además que en Chihuahua no existe un diagnóstico sobre la trata de personas.
“Esto que hicimos nosotros es un pequeño diagnóstico de Ciudad Juárez, pero realmente es una parte, parte elemental sí, pero no lo es todo. El diagnóstico la autoridad lo debe hacer a través del Consejo, pero qué pasa, que no tenemos Consejo, ahorita no tenemos integrado el Consejo Estatal para Prevenir la Trata de Personas a nivel estatal, se abrió la convocatoria en 2024 para convocar tanto a representantes civiles como academia, y no se registró gente, entonces no ha estado integrado”, indicó Aguirre Bonilla.
Después de tres años de gestiones, entrevistas, recolección de información y análisis, las investigadoras presentaron la tarde del pasado miércoles 3 de junio el libro que muestra una mirada a la explotación sexual desde las personas consumidoras, en la Casa de los Saberes Jurídicos en Ciudad Juárez.
“Nosotros abordamos la última cadena de suministro de la trata de personas con fines de explotación sexual, que es un área que no ha sido explorada: la demanda, porque si hay trata con fines de explotación es porque hay demanda” y aunque existían investigaciones sobre los tratantes y las víctimas, no era así sobre el consumidor, destacó.
El libro no analiza el trabajo sexual, sino el discurso de la persona consumidora, de por qué lo consume, cuánto paga, en dónde se consume en la ciudad. Y los hallazgos indican que, por ejemplo, uno de los entrevistados paga hasta 20 mil pesos mensuales en el consumo sexual, el cual no se encuentra solamente en el Centro de la ciudad, como podría pensarse, sino en diversas áreas de Juárez, incluso en zonas de alta plusvalía.
Las investigadoras también encontraron que el consumo se inserta tanto en el mercado formal como informal, ya que se utilizan negocios como hoteles, moteles, bares, cantinas y restaurantes para ejercerlo.
Los hombres y mujeres entrevistados, tanto tratantes como explotadores sexuales, también les compartieron nombres de páginas de Internet y redes sociales donde se encuentra también el consumo pornográfico.
“Las redes sociales lo han ampliado, inclusive facilitan el consumo pornográfico, pero también las redes sociales ayudan para contactar el consumo físico, para contratar a personas para realizar un servicio. Los mismos consumidores nos dan ciertas plataformas de Internet donde consumen servicio sexual y también nos dan los costos que se pagan por el material pornográfico, y también hay material pornográfico gratuito que circula en WhatsApp y en X”, explicó.
Aguirre Bonilla señaló que también existe tolerancia, por lo que es importante la capacitación al sector empresarial en el tema de trata de personas con fines de explotación sexual; sin embargo, siempre ha habido resistencia por parte del sector.
Además, “en las entrevistas que se hicieron hubo respuestas vinculadas con la tolerancia de la Policía, entonces eso refleja que obviamente la trata de personas es como un tentáculo, para que funcione debe estar agarrada de muchos otros elementos: el elemento de seguridad, el elemento de la tolerancia, la participación de autoridades, de sectores como estos (empresariales), que están en la legalidad; no están en la ilegalidad ni en lo clandestino, participan ambos”.
“Lo que sorprende es esa normalidad, esa tolerancia, esa omisión, inclusive por parte de las autoridades, porque en Chihuahua no tenemos el diagnostico estatal de la trata de personas”, y esa carencia impide diseñar políticas públicas para su atención, subrayó.
“Vamos muy lentos, no nada más a nivel estatal, sino a nivel nacional; ahorita a nivel nacional estamos trabajando en un plan nacional de capacitación para las autoridades, pero en el tema del diagnóstico otra respuesta que dan los estados es que no saben por dónde empezar”, dijo quien además forma parte de la Comisión Intersecretarial contra la Trata de Personas a nivel nacional.
La obra ya está disponible a la venta en 220 pesos en su edición física y 180 en su edición digital a través del enlace https://editorial.tirant.com.

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