En una obra, los cambios de planos, ajustes de costos y decisiones en campo han sido históricamente caóticos. Durante años, ese proceso dependió de hojas de cálculo, llamadas y documentos dispersos. Hoy, eso empieza a cambiar. De acuerdo con un reporte Expansión, la industria de la construcción e inmobiliaria en México acelera su digitalización al integrar herramientas digitales e inteligencia artificial para centralizar información y optimizar operaciones. Según el reporte, este cambio busca no solo controlar proyectos de principio a fin, sino hacerlo con mayor eficiencia y responsabilidad.
La adopción no es uniforme, pero ya es una tendencia, pues constructoras y desarrolladoras comienzan a incorporar IA en su operación diaria para no quedarse atrás. “Si no aplican inteligencia artificial en su desarrollo o en su operación, están muertos”, advierte Bruno Lerer, citado por Expansión. Esto responde a una urgencia: durante años, el sector ha sido uno de los más rezagados tecnológicamente. En 2018, su índice de digitalización apenas alcanzaba 5%, muy por debajo de industrias como la farmacéutica.
Un sector ineficiente que busca corregirse con tecnología
El impulso tecnológico llega como respuesta a un problema estructural: la baja productividad. Según el reporte, hasta el 35% del trabajo en construcción no aporta valor. Actividades como buscar información o corregir errores derivados de mala coordinación consumen tiempo y recursos. Además, 71% de los profesionales aún depende de correos, reuniones presenciales y PDF para coordinar proyectos.
A esto se suma que 52% del retrabajo se debe a datos deficientes y mala comunicación. Este diagnóstico coincide con un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo, que advierte que la construcción en América Latina arrastra brechas importantes de productividad y digitalización frente a otros sectores. Incluso, su productividad ha crecido apenas 1% anual en las últimas décadas, muy por debajo de otras industrias.
La tecnología aparece como solución, herramientas como BIM, inteligencia artificial o IoT permiten integrar datos, simular escenarios y mejorar la toma de decisiones en tiempo real.
El verdadero problema no es la tecnología: es la cultura
A pesar del avance, la adopción enfrenta una barrera más profunda “La brecha no es tecnológica, es cultural”, señala Alberto Laris, de Gaya. La industria ha tenido acceso a tecnología desde hace décadas, pero no siempre la ha integrado de forma estratégica. Esto implica que la digitalización no solo requiere software, sino cambiar la forma de trabajar: integrar equipos, compartir información y aceptar que los beneficios no son inmediatos.
En paralelo, estudios sobre desarrollo inmobiliario en México coinciden en que la adopción tecnológica ya no es opcional. Es un “imperativo” para lograr eficiencia, sostenibilidad y competitividad. Sin embargo, también advierten riesgos: si no se gestiona bien, la tecnología puede ampliar desigualdades y concentrar beneficios en pocos actores.
Mano de obra barata y regulación: los frenos silenciosos
Aunque la inteligencia artificial avanza, hay factores estructurales que frenan su adopción. Uno de ellos es el costo históricamente bajo de la mano de obra en México. Esto reduce el incentivo para automatizar procesos: en muchos casos, sigue siendo más barato mantener esquemas tradicionales.
A esto se suman procesos regulatorios y administrativos que dificultan implementar nuevas tecnologías. El problema no es exclusivo de México. El BID señala que en la región también influyen barreras como falta de incentivos, marcos regulatorios incipientes y escasez de talento especializado para adoptar soluciones digitales.
Incluso modelos más avanzados, como la construcción industrializada o la prefabricación, enfrentan obstáculos similares: requieren mayor planeación, inversión inicial y cambios normativos.
De sobrevivir a transformarse: la IA como punto de inflexión
Pese a todo, la industria ya comenzó a cambiar. Las empresas empiezan a integrar modelos colaborativos donde arquitectos, ingenieros y desarrolladores trabajan sobre una misma plataforma, con información compartida y actualizada en tiempo real.
Este cambio permite reducir errores, mejorar la coordinación y tomar decisiones desde etapas tempranas del proyecto. A nivel estructural, organismos como la CEPAL subrayan que la digitalización es clave para elevar la productividad en América Latina, ya que el desarrollo tecnológico está directamente ligado al crecimiento económico.
En ese contexto, la inteligencia artificial no es solo una herramienta más: es la diferencia entre operar como siempre o adaptarse a una industria que empieza a exigir eficiencia, trazabilidad y sostenibilidad.
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La noticia
La construcción en México no tiene un problema de tecnología, tiene uno de cultura y la IA lo está evidenciando
fue publicada originalmente en
Xataka México
por
Obed Nares
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