Siri es uno de los chatbots más tontos del mercado. Apple espera que una renovación sea el motor de su resurgimiento en el campo de la IA.
Cuando Apple celebre su conferencia anual de desarrolladores la próxima semana, se anticipa que la gran revelación sea una versión moderna de Siri que se parecerá más a ChatGPT. Se dirá adiós a la versión anterior, que ha sido tan limitada durante tanto tiempo que muchos usuarios, si alguna vez la usan, lo hacen sólo para funciones básicas como configurar temporizadores.
Se anticipa que la nueva Siri, construida con base en la tecnología Gemini de Google, ofrezca una experiencia de búsqueda más moderna, recordando las consultas anteriores de los usuarios y accediendo a los datos de sus dispositivos para ofrecer respuestas personalizadas. También se espera una nueva aplicación independiente de Siri con una versión de pago, similar a las aplicaciones de inteligencia artificial de la competencia.
La interrogante es si la nueva Siri, y otras actualizaciones al sistema operativo, colocan a Apple camino a llevar la IA generativa a las masas, aprovechando los formidables activos de la compañía que, paradójicamente, le otorgan una posición privilegiada para dominar el mercado, a pesar de estar años rezagada a sus rivales.
"Creo que Apple va a triunfar en el campo de la inteligencia artificial", afirmó Ron Johnson, director de ventas minoristas de Apple cuando Steve Jobs estaba al frente de la compañía. "El teléfono es el dispositivo principal en el que la gente utilizará la IA. Y Apple está haciendo mancuerna con las personas adecuadas para ofrecer una experiencia singular de IA en el teléfono".
Tim Cook aprovechó el dominio de Apple en dispositivos para convertir su compañía en una especie de caseta de peaje: decenas de miles de millones de dólares en cuotas anuales de aplicaciones para que puedan llegar a los consumidores y una cantidad similar de Google, de Alphabet, para ser el motor de búsqueda predeterminado en el navegador Safari. Una Siri más inteligente podría recaudar nuevos peajes en la puerta de entrada a la IA.
Actualmente, la mayoría de los consumidores sólo ha experimentado la IA como una búsqueda en línea más sofisticada. Pero el auge del negocio de Anthropic, impulsado por profesionistas que utilizan a Claude para completar tareas, apunta también al futuro de la IA para los consumidores: cuando los teléfonos inteligentes actúen como asistentes sofisticados que hacen algo similar.
Un smartphone podría reservar mesa en restaurantes por sí sólo, ya que tiene acceso a los calendarios de los usuarios y conoce sus restricciones dietéticas. Podría solicitar un taxi porque conoce la dirección del usuario y almacena la información de su tarjeta de crédito. Las aplicaciones mismas podrían quedar relegadas a un segundo plano, al tiempo que los agentes del smartphone llamen directamente a los servicios en línea en nombre de sus usuarios.
La principal ventaja de Apple en este mundo futuro es que los iPhones ya saben todo sobre sus usuarios. Las empresas que invierten cientos de miles de millones de dólares en desarrollar los modelos de IA más sofisticados y que desean llegar a los consumidores probablemente tendrán que hacerlo a través de Apple.
En una nota reciente para inversionistas, Wamsi Mohan, analista en Bank of America, argumentó que Apple podría convertirse en el mercado para las acciones de las aplicaciones. Hoy las aplicaciones compiten por las descargas y el tiempo en pantalla. Algún día podrían competir por ser el servicio al que recurren los agentes del smartphone. Por ejemplo, si Uber Technologies quiere que Siri le solicite viajes, probablemente tendrá que pagar a Apple una cuota considerable.
Con el objetivo de controlar su propio destino, OpenAI hizo mancuerna con Jony Ive, ex genio del diseño de Apple, para crear su propio dispositivo de IA. También lanzó una estrategia de Tienda App el otoño pasado. Hasta ahora, su iniciativa de aplicaciones no ha logrado entusiasmar, y parece poco probable que pueda ofrecer un dispositivo que convenza a los consumidores de cambiar sus iPhones.
Apple ya ha prometido antes una Siri más inteligente. Hace dos años afirmó que el chatbot interactuaría con mensajes y aplicaciones y comprendería la pantalla del usuario. Posteriormente llegó a un acuerdo extrajudicial en una demanda colectiva por no haber implementado esas funciones.
"El reto que se presenta claramente ante Apple es su capacidad para convertir sus (¿imaginadas?) capacidades de Inteligencia Apple en un producto o servicio que la gente realmente utilice", escribió Craig Moffett, analista en MoffettNathanson, en una nota para inversionistas.
De hecho, ninguna de las ventajas de Apple importará si no logra ofrecer una IA competente que guíe a los usuarios de iPhone por este nuevo mundo. Irónicamente, cuando Siri fue lanzada como una aplicación independiente hace 16 años, lo que sus cofundadores crearon fue un agente para realizar tareas como hacer reservaciones en restaurantes. Sin embargo, tras adquirir la aplicación, Apple no logró materializar esa visión. Ha tenido tantos problemas para modernizar el chatbot que, después de años de intentos, aún tuvo que recurrir a Google para obtener la infraestructura tecnológica.
Otra de las ventajas de Apple en IA, su énfasis en la protección de la privacidad de los usuarios, también representa una desventaja. Esta postura genera confianza en los consumidores, quienes probablemente seguirán compartiendo datos personales con Apple en lugar de con otras empresas conocidas por robar o vender datos. Sin embargo, ocultar la información de los usuarios, incluso a sí misma, dificulta la habilidad de los ingenieros de Apple para entrenar mejores modelos de IA.
Las dificultades de Apple para asegurar el suministro de memoria representan otro desafío. En el futuro, los iPhones necesitarán más memoria para ejecutar modelos de IA sofisticados "en el dispositivo", protegiendo así los datos de los usuarios de ser subidos a la nube. Sin embargo, fabricantes de chips de IA como Nvidia están acaparando memoria, haciendo que sus precios se disparen.
El año pasado, Apple anunció la jubilación de su director de IA tras no haber logrado desarrollar una mejor visión para Siri. Ya no tiene excusas para no cumplir con lo prometido.