La celebración de una Copa Mundial de Futbol representa una oportunidad extraordinaria para mostrar al mundo la riqueza cultural, la hospitalidad y la capacidad organizativa de un país. Millones de personas se reúnen para compartir la pasión por el deporte, generar actividad económica y fortalecer los lazos entre naciones. México tendrá el privilegio de ser una de las sedes de esta gran fiesta internacional y de recibir a visitantes de todo el mundo.
Sin embargo, junto con los beneficios que acompañan a un evento de esta magnitud, también surgen desafíos que debemos tomar en cuenta. Los grandes eventos deportivos generan condiciones que los grupos criminales aprovechan para lucrar con la explotación de seres humanos.
La trata de personas constituye una de las violaciones más graves a los derechos humanos y afecta principalmente a mujeres, niñas, niños y adolescentes. Detrás de este delito existe una realidad que no debe pasarse por alto. Este delito se sostiene porque existe una demanda que lo alimenta.
Prevenir la trata de personas implica también rechazar el turismo sexual y cualquier forma de explotación. Significa comprender que nuestras decisiones individuales tienen consecuencias colectivas y que la indiferencia puede convertirse en un factor que favorezca el sufrimiento de alguien más.
El Mundial debe ser una celebración del deporte, la convivencia y el respeto. Garantizar que todas las personas vivan este evento en libertad y seguridad es una responsabilidad compartida. Informarse, denunciar situaciones sospechosas y proteger a quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad son acciones que fortalecen la prevención.
Combatir la trata de personas es un compromiso que involucra a toda la sociedad. Cuando se combate la demanda, se debilita el “negocio” de la explotación. Porque ninguna persona es mercancía. Al tiempo..
DETALLES. En su carta del 3 de junio de 2026, dirigida a los mexicanos, López Obrador vuelve a refugiarse en teorías de complot y acusaciones sin pruebas para desviar la atención de los problemas reales del país. En lugar de asumir errores o rendir cuentas, insiste en dividir a los mexicanos entre aliados y adversarios. Es un texto de propaganda y victimización política, no un ejercicio serio de responsabilidad pública.
Mariana Gómez del Campo, Secretaria de Asuntos Internacionales del CEN del PAN y Presidenta de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA).