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El Financiero 09 Jun, 2026 08:35

Guadalajara busca driblar la violencia rumbo al Mundial

En México, el icónico álbum de estampas con las estrellas del próximo Mundial ha adquirido un significado sombrío: familiares de personas desaparecidas por el crimen organizado completan un simbólico álbum virtual para visibilizar su lucha por encontrarlas.

No es la imagen que operadores turísticos y empresas del estado de Jalisco quieren proyectar justo cuando millones de aficionados comienzan a llegar para el evento deportivo que arranca en junio. Después de que militares abatieran en febrero a un famoso líder del narcotráfico fuera de Guadalajara, los turistas empezaron a regresar a la histórica ciudad. El Mundial aparece ahora como una oportunidad para dejar atrás ese episodio y sus violentas secuelas. Sin embargo, muchos residentes temen que el ambiente festivo y las obras de infraestructura pongan en segundo plano una crisis de seguridad que todavía condiciona su vida cotidiana.

Turistas recorren el centro de Guadalajara junto a carteles de personas desaparecidas y no localizadas frente a una catedral del siglo XVII.

México organiza los partidos junto con Canadá y EU en el primer Mundial trinacional de la historia. Para los 13 encuentros que se disputarán en las tres ciudades mexicanas sede del torneo, se están destinando cerca de 2 mil millones de dólares de fondos públicos y privados para alistar uno de los mayores eventos deportivos del mundo. Entre ellas está Jalisco, cuna del tequila, hogar del Silicon Valley mexicano y un importante destino de playa para estadounidenses y canadienses.

En el centro de la ciudad y en pintorescos pueblos cercanos se están instalando pantallas gigantes. En el estadio Akron de Zapopan, a las afueras de Guadalajara, se colocó nuevo césped para cumplir con los estándares de la FIFA. También se habilitaron nuevas áreas VIP. El estadio fue rebautizado temporalmente como Estadio Guadalajara durante el torneo. A fines de mayo, un asiento en una sala exclusiva junto al campo se ofrecía por más de 5 mil dólares, diez veces el salario mínimo mensual de México.

Turistas toman fotos frente a una instalación de la Copa Mundial de la FIFA en el centro de Guadalajara.

Para las empresas locales, el Mundial representa una oportunidad de recuperación después de que grupos vinculados al crimen organizado incendiaran negocios y vehículos en más de 20 estados tras la muerte de Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes, poderoso líder del cártel Jalisco Nueva Generación. Durante las siguientes semanas, las visitas de extranjeros a Puerto Vallarta, en Jalisco, cayeron más de un 30 por ciento frente a 2025, mientras la ocupación hotelera y las ventas en restaurantes se desplomaron.

En una encuesta gubernamental publicada en abril, nueve de cada diez habitantes de Guadalajara dijeron sentirse inseguros.

Ernesto Sánchez Proal, presidente de la Cámara Americana de Comercio en Guadalajara, dijo que su empresa turística tuvo que cancelar en marzo un viaje para fotografiar fauna silvestre cerca de Puerto Vallarta. “La gente se asustó mucho”, afirmó.

Muchos mexicanos todavía tienen miedo. Dado el fuerte despliegue de seguridad, es probable que los aficionados al fútbol se sientan seguros, pero algunos residentes atrapados en la violencia siguen desapareciendo. Familiares y amigos pegan imágenes de las víctimas por toda la ciudad para asegurarse de que no sean olvidadas.

El Estadio Guadalajara, propiedad de Omnilife-Chivas Group, se prepara para albergar partidos del Mundial FIFA 2026 en Zapopan.

“Ahora le están dando mucha importancia a lo del Mundial”, dijo Hilda Villalobos Tinoco, de 49 años, cuyo hijo nunca volvió a casa después de salir en motocicleta al amanecer en marzo. “¿Pero a los desaparecidos? ¿Cuánto tardan en hacerte caso?”.

Quienes se oponen al Mundial sostienen que la crisis de seguridad golpea principalmente a mexicanos de clase trabajadora que ni siquiera podrán asistir a los partidos. En lugar de renovar estadios, modernizar aeropuertos y llenar las plazas públicas de decoraciones futbolísticas, afirman que el gobierno debería destinar los limitados recursos a enfrentar la crisis social y de seguridad del país.

No es la primera vez que un Mundial enfrenta protestas. En Brasil, antes del torneo de 2014, miles de personas salieron a las calles para exigir el fin de la corrupción y denunciar lo que consideraban un gasto excesivo en estadios. El Mundial de Sudáfrica de 2010 también estuvo marcado por fuertes tensiones sociales y por el uso de balas de goma y gases lacrimógenos por parte de la policía para reprimir huelgas laborales tras una reacción pública similar.

Consultada en una conferencia de prensa reciente sobre si la policía bloquearía protestas fuera de los estadios durante el torneo, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, respondió: “En México, hay libertad de expresión”.

El complejo C5 Escudo, el centro de mando estatal para la respuesta a emergencias.

Seguridad reforzada

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuya administración convirtió la seguridad en una prioridad, aseguró en febrero que no hay “ningún riesgo” para los visitantes.

El gobierno federal desplegó cerca de 99 mil efectivos de seguridad en Guadalajara, CDMX y Monterrey, las ciudades que albergarán los partidos. Jalisco también modernizó sus sistemas de videovigilancia para monitorear mejor a jugadores y aficionados. Un perímetro que se llama la “última milla” (de unos 1.6 kilómetros alrededor del estadio) busca impedir el acceso de personas sin entrada, mientras que se reforzará la seguridad privada dentro del recinto para prevenir posibles enfrentamientos entre hinchas.

“Sabemos que hay ya aficionados de toda la República Mexicana. Sabemos también que hay españoles, que hay colombianos, que hay de nacionalidad americana. También de Uruguay”, dijo Alfonso Briseño Torres, funcionario de Jalisco e integrante de un comité de seguridad del Mundial 2026 que ha buscado dialogar con diplomáticos extranjeros. “Los cónsules y los embajadores con los cuales nos hemos reunido se fueron convencidos de que en Jalisco sí estamos haciendo las cosas bien para garantizar la seguridad”.

Retrato de Giovanni Luna Villalobos, hijo desaparecido de Hilda Villalobos Tinoco.

Esa afirmación será puesta a prueba en Guadalajara, una vasta área metropolitana con restaurantes reconocidos por Michelin, sus emblemáticas iglesias con vitrales y sus exclusivas comunidades cerradas. Zapopan concentra algunos de los barrios más acomodados de México. Pero también es un territorio marcado por fosas clandestinas y por las familias que las buscan desesperadamente.

Villalobos comprendió que algo andaba mal cuando su hijo de 31 años, Giovanni Luna Villalobos, no apareció para comer pozole en su fiesta de cumpleaños. Cámaras de seguridad lo mostraron llevando su motocicleta hacia una gasolinera. Registros telefónicos ubicaron posteriormente su celular a pocas cuadras de un centro comercial de lujo en Zapopan.

Con ayuda de otros padres y de la comisión oficial de búsqueda de Jalisco, Villalobos pegó carteles cerca del centro comercial y a lo largo de una avenida próxima a su casa. Describen la complexión atlética de su hijo, de 1. 80 metros, las pecas en su nariz y el tatuaje verde sobre la región cervical que dice “solo Dios puede juzgarme”. Pero no ha recibido noticias y culpa a las autoridades de no agilizar la investigación.

“Le mandé audios. No le llegaban. Puro buzón y buzón y buzón”, dice. “Los días pasan. Las horas pasan. Mi hijo, no siento que esté muerto”.

Asociaciones ciudadanas han pegado carteles de desaparecidos para que sean visibles incluso en sitios turísticos. Entre ellos, el exterior de una catedral del siglo XVII y los postes de una glorieta central con una estatua de una diosa romana donde los aficionados mexicanos suelen celebrar. Legisladores locales pidieron retirar los carteles, pero siguen en su lugar.

Turistas pasan frente a un poste con carteles de personas desaparecidas en el centro de Guadalajara.

En 2025, tras el asesinato de un alcalde en otro estado, los mexicanos realizaron una de sus mayores movilizaciones de seguridad de los últimos años. Ese mismo año, Guerreros Buscadores de Jalisco, la asociación a la que ahora pertenece Villalobos, provocó un debate nacional al encontrar mochilas, zapatos y fragmentos óseos en un rancho a las afueras de Guadalajara, evidencias de reclutamiento forzado y asesinatos.

Desde entonces, el grupo dice haber encontrado más fosas clandestinas, algunas a apenas 15 kilómetros del estadio.

Esperando la bonanza

El alcalde de Zapopan, Juan José Frangie Saade, empresario y ex director general del popular club Chivas, que normalmente juega en el estadio local, cree que el torneo dejará al estado ganancias de unos 30 mil millones de pesos (mil 700 millones de dólares).

Las obras de infraestructura se aceleraron, dijo. Grupo Aeroportuario del Pacífico, por ejemplo, comprometió inversiones por 26 mil millones de pesos en los aeropuertos de Guadalajara y Puerto Vallarta hasta 2029.

Se espera que multitudes asistan a los festivales con la participación de artistas como la banda pop-rock Maná y el cantante Alejandro Fernández, lo que permitiría que el dinero llegue también a los negocios pequeños.

“El futbol une mucho, es un deporte que une mucho”, afirmó Frangie. “Nosotros decimos en Jalisco que somos la sede más mexicana porque ¿con qué nos identifican en el mundo? El tequila, el mariachi, el folclore, la charrería, la gastronomía”.

Juan José Frangie Saade, alcalde de Zapopan.

Pero el torneo probablemente también beneficie a organizaciones criminales. El cartel Jalisco Nueva Generación tiene incentivos económicos para atender a los turistas, explicó Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila.

“Existe el temor de que puedan llevar a cabo una acción violenta en el marco del Mundial. Es un escenario que nunca pueden descartar, pero creo más en esta visión que la economía pesa más que el ánimo de generar violencia”, dijo Sánchez. “El crimen organizado lo que quiere es una porción de ese derrame económico que va a la economía legal. En zonas turísticas es donde van las personas con alto poder adquisitivo”.

Fernando García de Llano Valenzuela, desarrollador inmobiliario que inauguró en diciembre un hotel de nueve pisos con vistas panorámicas en el área de Guadalajara, llegó a tener un solo huésped durante varios días tras la muerte del líder narco. Su hotel boutique de lujo en Puerto Vallarta también permaneció prácticamente vacío en marzo. No fue hasta abril cuando empezó a percibir señales de recuperación.

“Hay una percepción de que es inseguro, pero realmente en esta ciudad no va a pasar nada”, dijo en abril, sentado en el bar de la terraza de su hotel en Zapopan. “Hay zonas de la ciudad que son muy peligrosas, pero tendrías que ir a ellas y un turista no tiene nada que hacer en ellas”.

Si el Mundial se desarrolla sin problemas, García de Llano imagina a Guadalajara convertida en uno de los principales destinos turísticos del mundo, similar a la transformación que vivió Barcelona después de los Juegos Olímpicos de 1992.

La pasión por el futbol es muy grande. Y entonces quiero pensar que el que tuvo miedo en febrero, en marzo, ya no tanto en abril. Ya se lo olvidó”, afirmó. “Y para mayo, ya está buscando cómo le va a hacer para venir”.

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