El trayecto de preparación de la selección nacional de Argentina de cara a la inminente cita mundialista ha concluido con un balance sumamente positivo en el plano de los resultados. La escuadra albiceleste se impuso por tres goles a cero al combinado de Islandia en un compromiso que adquirió tintes de verdadera exigencia competitiva. El duelo ofreció un nivel de fricción y dureza física muy superior al que habitualmente suele registrarse en los ensayos de carácter amistoso.
Las características del choque validaron los temores expresados por el seleccionador Lionel Scaloni durante su última comparecencia ante los medios de comunicación en la sala de prensa. El estratega de Pujato había manifestado de forma abierta su deseo de ahorrarse un enfrentamiento de este calibre a escasos días de la inauguración oficial. Por si fuera poco, la disputa del compromiso en el estadio de Auburn estuvo en vilo hasta el último instante debido a un fuerte diluvio.
Las inclemencias meteorológicas previas amenazaron con suspender la cita en tierras del estado de Alabama, condicionando el estado del césped para el posterior desarrollo del juego. Ante este panorama, el cuerpo técnico de la vigente campeona del mundo optó por no asumir riesgos innecesarios con la integridad física de sus principales baluartes. Scaloni diseñó una alineación híbrida que combinó la presencia de algunos titulares habituales con elementos de la segunda unidad.
La estructura táctica argentina demostró una vez más que el sello de identidad y el buen trato del esférico trascienden a los nombres propios elegidos para el once inicial. Valentín Barco fue el encargado de inaugurar el luminoso tras culminar una notable acción colectiva en el sector ofensivo. El carrilero aprovechó una asistencia de valor incalculable brindada por Giuliano Simeone, quien se destapa como uno de los grandes triunfadores del verano.
El atacante perteneciente a la disciplina del Atlético de Madrid ha sabido exprimir al máximo los minutos otorgados a lo largo de este bloque de amistosos preparatorios. La ventaja en el marcador obligó a la delegación escandinava a estirar sus líneas en busca de la igualada, negándose a dar su brazo a torcer a las primeras de cambio. Islandia disfrutó de la posesión en tramos específicos de la primera mitad, pero evidenció una notable carencia de lucidez en los metros finales.
Los destellos de Messi reactivan el caudal ofensivo de la Albiceleste
El compromiso se mantuvo bajo un ritmo de circulación semilento a la espera de que el gran emblema del país hiciera su aparición sobre el terreno de juego. Las gradas de Alabama presenciaron de igual modo el fogueo internacional del joven Nico Paz, quien volvió a sumar minutos competitivos tras superar una dolencia médica. Sin embargo, la verdadera ebullición del choque aconteció con el ingreso al césped del capitán Lionel Messi.
El legendario futbolista saltó al rectángulo para disputar los últimos veinticinco minutos del pleito, tiempo suficiente para revolucionar por completo el engranaje de su delegación. El astro de Rosario frotó la lámpara al filtrar un pase preciso hacia la carrera del delantero Lautaro Martínez. La internada del atacante del Inter de Milán provocó que la zaga rival cometiera una clara infracción penal dentro del área grande.
El propio capitán de la albiceleste asumió la responsabilidad de ejecutar la pena máxima, batiendo al guardameta europeo con un disparo repleto de seguridad y templanza. Lejos de conformarse con encarrilar la victoria, el '10' continuó dinamitando el esquema defensivo de Islandia a través de sus entrelíneas habituales. Pocos minutos después, Messi firmó una asistencia milimétrica para que Thiago Almada definiera con comodidad y subiera el tercero al electrónico.
La brillante reaparición del astro redondeó una velada muy esperada por el cuerpo técnico de cara a la dosificación de sus cargas físicas. La rigurosidad del enfrentamiento se vio reflejada de forma nítida en el apartado disciplinario, donde el colegiado decretó un total de ocho tarjetas amarillas. El conjunto europeo acumuló seis amonestaciones debido a su juego expeditivo, mientras que la delegación sudamericana sumó dos cartulinas en su casillero.
El balance definitivo en Auburn ratifica que la campeona del mundo entiende y ejecuta su libreto futbolístico de una manera mucho más fluida cuando su líder está en cancha. Argentina desarma sus laboratorios de preparación en el país norteamericano y enfoca sus esfuerzos logísticos en el inminente debut de la Copa del Mundo. El plantel viaja hacia sus sedes oficiales con la tranquilidad de ver a su capitán plenamente recuperado para la gran batalla. @mundiario