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El Diario 09 Jun, 2026 20:31

El jefe altanero que tira a déspota

  • El jefe altanero que tira a déspota
  • De Guatemala, Marko; a Guatepior, Romero
  • Ven en Palacio derrota de “Alito” y triunfo de Manolo
  • La triste historia de los aumentos de precios

A Roberto Anaya Moreno, subsecretario de Educación y Deporte de la Zona Norte, alguien debería recordarle que el cargo también exige formas en el trato diario con los reporteros que cubren la fuente y que los cargos públicos también vienen con manual de amabilidad.

Porque una cosa es la investidura y otra muy distinta el modo en que trata a los colegas periodistas, a quienes —supimos— dispensa un trato áspero, tirando a déspota.

Ayer, a ninguno de los reporteros le pasaron desapercibidos los moditos prepotentes y altaneros con los que respondió a una reportera cuando le preguntó sobre temas que, evidentemente, no le gustan.

Tan subido de tono estuvo el episodio de ayer que hasta Amparo Beltrán, la mera mera de Comunicación Social, terminó pidiéndole a la tierra que se abriera.

Y no sería raro que, más pronto que tarde, alguien le jale las orejas a Roberto Anaya, a estas alturas ya muy trepadito en el ladrillo. Podría ser su jefe, el secretario del área, Hugo Gutiérrez Dávila.

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De Guatemala a Guatepior con Marko Cortés y Jorge Romero en la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional (PAN).

El sonado fracaso de los candidatos de ese partido en Coahuila, al grado de perder el registro, es nada más y nada menos que el fracaso de ambos personajes como dirigentes partidarios: inocuos, abúlicos, faltos de carácter y de responsabilidad institucional.

El PRI arrasó allá con todos: Morena, Verde, etcétera, y se llevó también en el torrente a los panistas que se negaron a ir en alianza nomás por protagonismo e ínfulas sin mayor sustento que la mala fama del PRI… fuera de Coahuila.

Queda obligado hoy el panismo nacional a organizarse regionalmente y desplegar acciones separadas para enfrentar el reto electoral extraordinario de 2027, porque sería ingenuo pensar que pueden retener triunfos y alcanzar otros si se atienen al importapoquismo del comité dirigido por Romero.

Los panistas de todo el país tendrán que hacer lo mismo que el priismo de Coahuila: encapsularse en sus regiones e impedir que sus dirigencias los contaminen de mala vibra, mala actitud y estrategias que parecen más encaminadas a fortalecer a Morena que a los proyectos propios.

Son muchos los estados que tendrán elección el año entrante, incluido el proceso de renovación completa de la Cámara de Diputados. Chihuahua será uno de ellos, con gubernatura, alcaldías y también diputaciones locales en juego.

Confiesan en voz baja los panistas chihuahuenses su espanto por la hecatombe en Coahuila y el pánico, en particular, de que su contrincante por la gubernatura fuera el alcalde juarense, Cruz Pérez Cuéllar; pero guardan esperanzas de retener acá, sobre todo, la gubernatura, particularmente por el liderazgo de Maru Campos y el color cada vez más debilitado en el país que representa la Cuarta Transformación: el guinda.

Dicen, nomás, que no se meta a Chihuahua el “salado del jefe”, Jorge Romero.

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Como una gran derrota para Alejandro “Alito” Moreno y un gran triunfo para el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, es como debe leerse la elección en el estado vecino, a juicio de quienes ahora, desde el PRI, están en el lado de los ganadores del proceso del pasado domingo.

Los dos liderazgos priistas han guardado las formas, pero desde hace tiempo la relación ha sido tensa. En corto, dicen, los dos se han quejado del otro y no se tienen confianza, pero ahora, con la victoria en aquella entidad, Moreno no ha escatimado recursos para presumir esa elección ganada.

En Chihuahua también —según los priistas que conocen las entrañas del partido— le sobran padres al carro completo obtenido por el PRI coahuilense, pero la realidad es que la operación no tiene más progenitor que el mandatario estatal, quien logró marginar a “Alito” y sus huestes para que no le echaran a perder la fiesta.

Por ello, ahora que la dirigencia estatal del tricolor, al mando del fiel seguidor de “Alito”, Alejandro Domínguez, y los otros diputados federales por Chihuahua vienen a vender el triunfo en las diputaciones de Coahuila como evidencia de la necesidad de que el PAN vaya aliado con el PRI en la elección aquí, no es más que una estrategia de los vendehumo y encantadores de serpientes que abundan en el Revolucionario Institucional.

Esa lectura de viejos lobos tricolores —que, sobra decir, no están con los Alejandros encumbrados en las dirigencias— la tienen clara en Palacio de Gobierno y en la dirigencia estatal del PAN, encargada a la juarense Daniela Álvarez.

No se van a ir con la finta, pese a la derrota aplastante sufrida en Coahuila, de forzar otra vez la alianza PAN-PRI en el estado, porque las condiciones son muy diferentes.

Aunque algunos crean que el fracaso albiazul en el estado vecino fue obra del “relanzamiento… al basurero” del PAN, anunciado en octubre del año pasado, en realidad obedece a otras causas, como una dirigencia estatal, la de Elisa Maldonado, muy cuestionada política y administrativamente.

Así, el reto en Chihuahua para el panismo es no caer en las caras ofertas del PRI, pero sí copiarle algo a la lección que le dio Manolo Jiménez a los morenistas, a quienes ni tiempo de meter las manos les permitió, a pesar de que gran parte del proyecto guinda era del mismísimo Andy López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador.

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Desde su toma de protesta como primera mujer en presidir la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), el pasado 31 de marzo, la abogada Ada Miriam Aguilera Mercado tiene un score de siete recomendaciones contra una resolución de no responsabilidad: un 7-1.

Están ordenadas, por ello, investigaciones en los Órganos Internos de Control (OIC) contra funcionarios estatales y municipales, señalando situaciones graves que van desde la negligencia administrativa hasta el encubrimiento de abusos contra menores.

En la Recomendación 06/2026, la CEDH exhibió el hostigamiento sexual en la Secretaría de Salud y la ceguera de género de la Fiscalía; en la 07/2026, la falta de protección especial a una niña víctima de abuso sexual; y en la 11/2026, un operativo del DIF estatal en un Centro de Asistencia Social que, lejos de proteger, provocó maltrato y huidas de menores en un contexto de presunta trata de personas.

A este catálogo de agravios se suman la Recomendación 12/2026, por policías de Juárez que causaron una hemorragia cerebral a un ciudadano; la 08/2026, por las condiciones insalubres e indignas de la cárcel de Guerrero; la 10/2026, por negligencia en una primaria donde un perro mordió a un alumno; y la 09/2026, por la parálisis de año y medio de la Fiscalía de Meoqui en una investigación de fraude.

Sin embargo, hay una resolución, solo una, de todas las que ha firmado, que rompe la tendencia y levanta cejas: el Acuerdo de No Responsabilidad 01/2026, en el que la institución determinó que agentes del Ministerio Público en Creel no vulneraron derechos humanos, a pesar de que el quejoso denunció un hostigamiento sistemático en su domicilio para obtener muestras de alcoholemia tras un accidente vial y una modificación de la calificación jurídica de homicidio imprudencial a “dolo eventual”, que buscaba privarlo de la libertad de forma dolosa.

Una golondrina no hace verano, pero un prietito en el arroz sí que resalta. El indulto a los agentes de la Fiscalía en el caso de Creel rompe la marca impecable de la estrenada funcionaria.

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El precio de frutas y verduras en mayo se reportó con aumentos que, en promedio, quedaron en 14.3 por ciento, bastante alto considerando el impacto que esto tiene en la mesa.

En contraste, el Inegi informa que la inflación general bajó, pues fue de 3.94 por ciento anual y que ese mes los precios en general disminuyeron 0.21 por ciento en promedio.

Así que resulta fácil irse con la finta y decir que “bajó la inflación en mayo”. La realidad es que en este mes se aplican tarifas distintas en la energía eléctrica: baja el precio por cada kilowatt-hora.

De hecho, la experiencia muestra que consumidores como los juarenses gastan más dinero para poder enfrentar el calorón, aunque el precio de la “luz” baje. Esto porque baja el costo por hora, pero se consume mucho más.

En las mismas andan las colegiaturas, la comida en general, los restaurantes y las tarifas autorizadas por todos los niveles de gobierno.

Una persona con ingresos de 15 o 18 mil pesos mensuales seguramente tendrá que destinar más dinero para comprar comida en proporción a lo que gana.

No es lo mismo que alguien gaste el 30 por ciento de sus ingresos en alimentos, con ese nivel, que alguien que gasta el 10 por ciento de 40 mil pesos.

Así que la cosa no es menor y, aunque el Inegi diga que la inflación bajó en mayo, la verdad es que solo es ingeniería numérica. El consumidor cuenta otra historia muy distinta.

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