Cuautla está a la misma distancia de la Ciudad de México que de la capital de Puebla. Es la segunda ciudad en importancia de Morelos y quien hasta hace poco era su alcalde ahora está preso por extorsión, entre otros cargos. Pero en la CDMX se habló más de Tequila que de Cuautla.
Además de su ubicación, la importancia de Cuautla es muy superior a la de Tequila: tiene casi cinco veces más población que el municipio que lleva el nombre de la bebida tradicional mexicana por excelencia, y es el enclave más relevante socioeconómicamente del oriente morelense.
En febrero, cuando detuvieron al alcalde de la población jalisciense, una buena parte de la conversación mediática nacional se centró en el edil surgido de Morena. La resonancia, en cambio, por la detención del munícipe de Cuautla ha sido notoriamente distinta, menor.
¿Se debe a que Tequila es pueblo mágico y una referencia turística de Jalisco? ¿O a que durante meses el “estilo” del alcalde Diego Rivera le había hecho una referencia en la prensa, luego de que se apropió de un museo y de que intentó cobrar un oneroso predial a una tequilera? En todo caso, el llamado sería a que, entre el Mundial y la CNTE, entre las broncas de la presidenta con todo dios, no se nos olvide Cuautla.
En enero de este año, una nota del diario El Sol de Cuautla reportaba, con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que durante 2025 ese municipio fue el que tuvo la tasa más alta a nivel nacional en extorsión. En esa misma nota se apunta que seis de cada 10 extorsiones denunciadas en Morelos correspondieron a suelo cuautlense.
La caída del alcalde Jesús Corona, detenido en Acapulco el 30 de mayo, ocurrió 10 días después de que en un operativo de la Secretaría de Seguridad federal, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República detuvieran al alcalde de Atlatlahucan, al expresidente municipal de Yecapixtla y a cuatro funcionarios del ayuntamiento de Cuautla por presuntos nexos con un líder regional del Cártel de Sinaloa.
Ese día no fue detenido Corona, pero sí el secretario municipal, el oficial mayor y el tesorero de Cuautla. Es decir, como en el caso de Tequila, se detuvo a buena parte de la plana mayor del ayuntamiento.
El desmantelamiento del gobierno de Cuautla, como parte de lo que la Federación ha llamado el operativo Enjambre, ocurre más de un año después de reportes periodísticos que señalaban presuntos vínculos entre Corona y criminales.
El columnista Héctor de Mauleón, que había publicado que en los últimos meses del sexenio de López Obrador la extorsión en Cuautla creció 280 por ciento, en marzo de 2025 reseñó una comunicación entre un jefe de plaza de La Unión Tepito y un funcionario de Cuautla.
“‘Solo nos faltaba hablar con ustedes…”, dice El Milton en la grabación”, escribió De Mauleón en El Universal hace 15 meses, “para luego quejarse de que a pesar de que (durante la campaña y ‘para la movilización de la gente’) le envió tres millones de pesos al hoy alcalde Jesús Corona Damián, el panista ha postergado ‘una cita tan sencilla desde hace tres meses’”.
Finalmente cayó Corona, que antes fue alcalde bajo las siglas de Morena y ahora lo era por el PRIAN.
Algo está podrido en el oriente de Morelos, pero la detención de este exedil y de otros políticos de la región, como –aquí sí– sucedió en Tequila, no garantiza que termine la extorsión.
Reformulo: hay que seguir hablando de Tequila, Jalisco, y de Cuautla, si queremos que los golpes policiacos del gobierno federal no queden en solo una limpieza que más tardan las autoridades en hacer que los criminales en poner o cooptar a los nuevos gobernantes.