Bill Gates compareció este miércoles ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes en Washington para explicar el alcance de su relación con Jeffrey Epstein, una figura cuya red de abusos sexuales continúa generando repercusiones políticas, judiciales y mediáticas años después de su muerte.
Durante una sesión celebrada a puerta cerrada, el empresario aseguró que nunca tuvo conocimiento de las actividades delictivas de Epstein y negó haber visitado algunos de los lugares más vinculados a los crímenes investigados, entre ellos las islas privadas del financiero en las Islas Vírgenes estadounidenses.
Gates sostuvo que sus contactos con Epstein fueron limitados y que se produjeron entre 2011 y 2014, un periodo especialmente controvertido porque el financiero ya había sido condenado previamente por delitos relacionados con la explotación sexual de menores.
El fundador de Microsoft calificó aquella relación como un “grave error de juicio” y admitió que, con la perspectiva actual, debería haber sometido a Epstein a un escrutinio mucho más riguroso antes de mantener cualquier tipo de vínculo profesional o personal.
Su testimonio llega en un momento especialmente sensible, ya que el Congreso estadounidense continúa analizando millones de documentos relacionados con el caso Epstein y tratando de determinar cómo el financiero logró mantener durante décadas una amplia red de contactos entre las élites económicas, políticas y sociales.
El presunto intento de chantaje que marcó el final de la relación
Uno de los aspectos más llamativos de la declaración fue la revelación de que Epstein habría intentado utilizar información privada sobre la vida sentimental de Gates para presionarle.
Según explicó el empresario, el financiero obtuvo datos confidenciales relacionados con sus infidelidades durante su matrimonio con Melinda French Gates. Aunque insistió en que esos asuntos personales no guardaban relación con los encuentros mantenidos entre ambos, reconoció que las consecuencias fueron dolorosas para su entorno familiar.
Gates afirmó que el episodio se produjo cuando ya había decidido poner fin a cualquier relación con Epstein y que el intento de presión no tuvo éxito.
La revelación añade una nueva dimensión a la investigación sobre las estrategias que Epstein habría utilizado para relacionarse con figuras influyentes. Durante años han circulado sospechas sobre la capacidad del financiero para recopilar información comprometida de personas relevantes con las que mantenía contacto, aunque muchas de esas acusaciones siguen siendo objeto de debate y análisis.
Para Gates, este capítulo continúa siendo una fuente de desgaste reputacional. A pesar de no estar acusado de ningún delito, el vínculo con Epstein ha perseguido su imagen pública durante años y ha obligado tanto al empresario como a su fundación a ofrecer explicaciones recurrentes.
Los documentos pendientes y la presión sobre las grandes figuras públicas
La comparecencia del fundador de Microsoft forma parte de una investigación mucho más amplia impulsada por el Congreso estadounidense tras la aprobación de una ley que obliga al Departamento de Justicia a divulgar la documentación relacionada con el caso Epstein.
Hasta el momento, las publicaciones realizadas han sido parciales y han generado críticas tanto de las víctimas como de diversos sectores políticos. Muchas personas afectadas consideran que la información difundida resulta insuficiente y denuncian errores en la protección de la privacidad de algunas víctimas.
En este contexto, Gates se ha convertido en uno de los testigos de mayor relevancia que han pasado por el Capitolio. Sin embargo, no será el último. La comisión prevé seguir llamando a declarar a figuras vinculadas de una u otra forma al entorno de Epstein, mientras aumenta la presión para que salgan a la luz más documentos.
El caso sigue representando uno de los mayores desafíos para las instituciones estadounidenses. Más allá de las responsabilidades penales ya conocidas, la investigación busca esclarecer cómo una persona condenada por delitos sexuales logró mantener acceso a algunas de las figuras más poderosas del país durante años.
Para Bill Gates, la comparecencia supone un nuevo intento de cerrar un capítulo que considera un error de juicio. Sin embargo, mientras continúen apareciendo documentos y testimonios relacionados con Epstein, la sombra de aquella relación seguirá proyectándose sobre una de las personalidades más influyentes del mundo tecnológico y filantrópico. @mundiario