Para uno de los banqueros más importantes del mundo, Jamie Dimon, “México y Estados Unidos tienen suerte de contar el uno con el otro… hay que seguir adelante, concluir los acuerdos necesarios y enfocarse en el crecimiento”, dijo en entrevista exclusiva con El Financiero.
A pesar de los riesgos estructurales que enfrenta la economía global y de las crecientes tensiones geopolíticas que podrían afectar la estabilidad financiera internacional, en un horizonte de 20 años, afirmó Dimon.
El presidente y director general de JPMorgan Chase atribuyó el atractivo de nuestro país a su integración económica con Estados Unidos, al desarrollo de los mercados de capitales, al crecimiento de los centros de datos, a la expansión de la inteligencia artificial y a la creciente demanda de infraestructura.
“Creo que México, en los próximos 20 años, tiene una oportunidad enorme”, refirió. “Yo estaría dispuesto a comprar un ETF, un fondo mexicano, guardarlo durante 10 años, y le garantizo que le irá bien”.
Advirtió, sin embargo, que para aprovechar plenamente ese potencial será indispensable fortalecer el Estado de derecho, garantizar certidumbre jurídica y regulatoria, además de concluir la revisión del T-MEC, factores que considera fundamentales para impulsar la inversión y el crecimiento sostenido.
Dimon, quien visitó México y se entrevistó con la presidenta Sheinbaum, dijo respecto a la revisión del T-MEC: “Me gustaría ver un acuerdo que sea bueno para México y bueno para Estados Unidos”. Señaló que, en la negociación, a veces se hace ruido con asuntos que él no consideraría tan importantes, pero indicó que un tema importante es China.
Para Dimon, las ventajas competitivas de México trascienden los ciclos económicos de corto plazo y están vinculadas con tendencias estructurales capaces de impulsar el crecimiento durante décadas.
“Si hay temas en los que China está usando a México para sortear los aranceles estadounidenses y cosas por el estilo, es algo que México debería seguir de cerca”, subrayó.
El banquero reiteró que el éxito de México dependerá de su capacidad para ofrecer certidumbre a los inversionistas, quienes toman decisiones con horizontes de décadas y requieren confianza en la estabilidad de las reglas del juego.
“Un sistema legal consistente es crítico; la vigencia del Estado de derecho puede ser el factor más importante en la historia económica de un país”, refirió.
Añadió que los inversionistas buscan políticas de largo plazo consistentes, reglas claras en materia comercial, fiscal y regulatoria, así como sistemas educativos capaces de generar el talento que demandan las nuevas industrias.
Respecto al nearshoring, Dimon sostuvo que México continúa siendo uno de los principales beneficiarios de la reorganización de las cadenas globales de suministro. No obstante, señaló que para capitalizar plenamente esta tendencia será necesario mantener un entorno favorable para la inversión.
Entre los sectores con mayor potencial destacó la energía, la infraestructura y la tecnología. En particular, mencionó las oportunidades relacionadas con petróleo, gas natural, electricidad y energías limpias, áreas que requerirán inversiones multimillonarias durante los próximos años.
También identificó oportunidades relevantes en centros de datos, inteligencia artificial, infraestructura digital, banca de inversión, financiamiento corporativo, sistemas de pago y mercados de capitales.
Felipe García Moreno, responsable de JPMorgan en México, quien acompañó a Dimon en la entrevista, señaló que la inversión extranjera en México ha rebasado los 40 mil millones de dólares anuales y estimó que este año podría llegar a 50 mil millones.
“Hemos visto un aumento significativo en la actividad de fusiones y adquisiciones. Por ejemplo, de compañías estadounidenses comprando participaciones en compañías mexicanas o aumentando su participación”, explicó.
Dimon aseguró que JPMorgan mantiene una estrategia de crecimiento de largo plazo en México y que continuará expandiendo su presencia en el país.
“Nuestra filosofía es construir de manera consistente y permanecer en el país tanto en los buenos como en los malos momentos”, subrayó.
Entorno global desafiante
Respecto al entorno internacional, Dimon afirmó que la economía mundial enfrenta riesgos estructurales que podrían estar siendo subestimados por los mercados financieros. Entre ellos mencionó la guerra en Ucrania, los conflictos en Medio Oriente, las crecientes tensiones geopolíticas entre potencias, la remilitarización de diversas economías y los elevados déficits fiscales que prevalecen en numerosos países.
“Son placas tectónicas que se están moviendo”, dijo, al retomar una frase de su carta a los accionistas del pasado mes de abril.
A su juicio, estos factores tienen el potencial de modificar durante años los patrones globales de comercio, inversión y crecimiento económico, además de mantener presiones inflacionarias persistentes y generar mayores costos financieros para gobiernos y empresas.
El banquero explicó que las valuaciones de muchos activos permanecen elevadas y que los diferenciales de crédito continúan en niveles históricamente bajos, lo que refleja expectativas demasiado optimistas sobre el futuro.
“Cuando digo que se están subestimando riesgos, no sé qué está descontando el mercado. Mi visión es que la probabilidad de que algo salga mal es mayor de lo que otras personas piensan. No estoy diciendo que vaya a salir mal. Simplemente observo el rango de posibilidades y probabilidades”.
Aunque reconoció que la inteligencia artificial representa una transformación tecnológica real y con enorme potencial económico, señaló que parte del entusiasmo observado entre los inversionistas podría estar generando valuaciones excesivas en algunos segmentos del mercado.
En materia de inflación, sostuvo que aún existen riesgos que podrían impedir una reducción sostenida de los precios.
Dimon identificó igualmente presiones sobre las tasas de interés.
“Las tasas de interés pueden subir, y lo voy a simplificar: ahora mismo hay dos razones. Una es una enorme demanda de capital, que ha cambiado. Hay una enorme demanda de capital para infraestructura, financiamiento de déficits, inteligencia artificial y además hay mayor inflación. Me parece que ambas cosas están afectando un poco el precio del mercado hoy”, expuso.
Además, alertó sobre la posibilidad de que los diferenciales de crédito comiencen a ampliarse si los inversionistas perciben un deterioro económico, lo que elevaría los costos de financiamiento para empresas y gobiernos.
Respecto a la posibilidad de una recesión en Estados Unidos, el ejecutivo descartó hacer pronósticos y señaló que nadie puede saber con certeza qué ocurrirá con la economía en los próximos meses. Explicó que, en un año promedio, la probabilidad de una recesión durante los siguientes 12 meses suele ubicarse entre 20 y 25 por ciento, un rango que considera normal desde una perspectiva histórica.
Dimon dejó un mensaje final a la comunidad empresarial mexicana: “Los negocios tienen altibajos. Siempre digo: hay que arremangarse, hacer el trabajo, no quejarse. Y también hay que involucrarse en las buenas políticas, porque eso realmente importa. Cerremos este acuerdo comercial (el T-MEC) y avancemos. Lo demás es ruido”.