
La gente pudo más que la CNTE. Ayer caminó hacia el Estadio Azteca y el Fan Fest de FIFA en el Zócalo, dispuesta a llegar a su destino y celebrar lo que esperaban sería la victoria de México al inaugurarse el Mundial. En el Zócalo, miles de personas superaron en número a los maestros disidentes que mantienen sitiada la Plaza de la Constitución, que no se atrevieron a confrontarlos. Sobre la Calzada de Tlalpan, los maestros pretendieron cerrarle el paso a la afición, pero los hicieron a un lado. Fue una actitud decidida, pero también contrastante.
A 38 kilómetros de distancia del Azteca, la presidenta Claudia Sheinbaum vio todo el evento inaugural en el Deportivo Galeana, donde se instaló un Fan Fest menos ambicioso, porque al del Zócalo tampoco quiso ir. Fue raro e inédito que se hubiera inaugurado la justa máxima del futbol sin las palabras de bienvenida de la líder del país anfitrión. No hubo discurso, y la simbólica presentación del trofeo, que tendría que haber hecho con Sheinbaum, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la tuvo que hacer con Salma Hayek.