Tras meses de enfrentamientos, amenazas cruzadas y una creciente inestabilidad en Oriente Próximo, la región podría encontrarse a las puertas de un giro trascendental. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, ha afirmado que Estados Unidos e Irán ya han alcanzado un marco definitivo para un acuerdo de paz y que la firma oficial podría producirse en las próximas 24 horas.
Según Islamabad, los equipos negociadores habrían superado los principales obstáculos políticos y técnicos que impedían cerrar el pacto. La previsión es que la rúbrica se realice de forma electrónica, antes de iniciar una nueva fase de conversaciones destinadas a concretar los aspectos operativos y de seguridad del acuerdo.
De confirmarse, el entendimiento pondría fin a uno de los episodios más peligrosos de los últimos años en la región, marcado por ataques militares, represalias y una escalada que llegó a amenazar el suministro energético mundial.
El estrecho de Ormuz sigue siendo un polvorín
Mientras los diplomáticos ultiman los detalles del posible acuerdo, la situación militar continúa siendo extremadamente delicada.
Fuentes estadounidenses han denunciado que fuerzas iraníes lanzaron varios drones contra buques comerciales que navegaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de petróleo y gas.
Washington sostiene que estos aparatos representaban una amenaza para la navegación internacional y para la seguridad de las embarcaciones que intentaban atravesar el corredor marítimo.
Por su parte, medios iraníes informaron de explosiones y movimientos militares en diferentes puntos de la zona, especialmente en el puerto de Sirik y en la isla de Qeshm. Desde Teherán se asegura que algunas de estas acciones tenían como objetivo advertir a barcos que, presuntamente, no habían recibido autorización para transitar por determinadas áreas controladas por la Guardia Revolucionaria.
La situación evidencia que, incluso si el acuerdo político está próximo, la desconfianza entre ambas potencias sigue siendo enorme.
Israel vuelve a golpear en Líbano
La otra gran preocupación se encuentra en la frontera entre Israel y Líbano. Las Fuerzas Armadas israelíes emitieron nuevas órdenes de evacuación para una veintena de localidades del sur libanés, alegando que las milicias de Hezbolá han incumplido el alto el fuego vigente.
Horas después comenzaron los ataques aéreos.
Los bombardeos alcanzaron varias zonas del sur del país y provocaron nuevas víctimas mortales. Entre ellas figura un responsable administrativo local en la región de Jezzine, una de las áreas más castigadas por la ofensiva israelí.
Las autoridades libanesas también denunciaron la muerte de otro ciudadano en Kfar Remmam y nuevos ataques sobre la región de Nabatieh. La ofensiva amenaza con abrir otro foco de inestabilidad precisamente cuando la comunidad internacional intenta consolidar un proceso de paz más amplio en Oriente Próximo.
Irán prepara el funeral de Ali Jamenei
En paralelo a las negociaciones internacionales, Irán continúa organizando los actos de despedida del fallecido líder supremo, Ali Jamenei.
Las autoridades iraníes han anunciado que las ceremonias comenzarán el próximo 4 de julio en Teherán y concluirán el día 9 con su entierro en la ciudad de Mashhad.
La desaparición de Jamenei supuso uno de los acontecimientos políticos más relevantes en la historia reciente de la República Islámica y abrió una nueva etapa en la estructura de poder iraní.
Un acuerdo histórico bajo la sombra de la incertidumbre
La paradoja es evidente: mientras las cancillerías hablan de paz y de un posible acuerdo inminente, los misiles, drones y bombardeos siguen marcando la realidad diaria de Oriente Próximo.
La firma del pacto entre Washington y Teherán podría convertirse en uno de los acontecimientos diplomáticos más importantes de la década. Sin embargo, la continuidad de los combates en Líbano y la tensión permanente en el estrecho de Ormuz demuestran que la estabilidad regional aún está lejos de estar garantizada.
Si finalmente se materializa el acuerdo anunciado por Pakistán, comenzará una nueva fase. Pero el verdadero desafío será comprobar si la diplomacia consigue imponerse definitivamente sobre las armas en una de las regiones más convulsas del planeta. @mundiario