Estados Unidos ha dado un paso sin precedentes en el control de la inteligencia artificial avanzada. La tecnológica Anthropic ha anunciado la retirada generalizada del acceso público a sus modelos más sofisticados, Fable 5 y Mythos 5, después de recibir una orden del Gobierno de Donald Trump que le obliga a impedir el uso de estas herramientas por parte de ciudadanos extranjeros.
La decisión, comunicada a la empresa mediante una directiva del Departamento de Comercio, convierte la nacionalidad en un factor determinante para acceder a determinados sistemas de IA. El argumento de Washington es la seguridad nacional.
Según ha explicado Anthropic, la carta enviada por el secretario de Comercio, Howard Lutnick, llegó el pasado viernes a las 17.21, hora de la costa este estadounidense. En ella se prohibía suministrar los modelos más avanzados de la compañía a ciudadanos extranjeros, incluso a aquellos que residen legalmente en Estados Unidos.
La medida afecta también a empleados extranjeros de la propia empresa, que, en teoría, dejarían de tener acceso a aplicaciones en cuyo desarrollo han participado. Ante la imposibilidad técnica de aplicar filtros fiables por nacionalidad, Anthropic optó por suspender el acceso general a estos sistemas.
El control más severo aplicado hasta ahora
La orden representa el movimiento más agresivo realizado por Estados Unidos para limitar la difusión de herramientas de inteligencia artificial avanzadas.
La Casa Blanca considera que algunos modelos han alcanzado un nivel de sofisticación que los convierte en un asunto de seguridad nacional y ciberseguridad. Bajo esta lógica, ya no son simples productos tecnológicos, sino capacidades estratégicas cuyo acceso debe controlarse.
El endurecimiento llega en un momento en el que la IA evoluciona a un ritmo vertiginoso y las grandes empresas del sector preparan nuevas rondas de financiación y futuras salidas a Bolsa para mantenerse en la carrera tecnológica.
El temor a sus capacidades
La preocupación del Gobierno estadounidense gira especialmente en torno a la capacidad de estos sistemas para identificar vulnerabilidades informáticas complejas.
Modelos como Mythos 5 pueden analizar infraestructuras digitales avanzadas, detectar fallos de seguridad y proponer soluciones técnicas con una eficacia inédita. Precisamente esas capacidades defensivas son las que también podrían ser utilizadas con fines maliciosos por ciberdelincuentes.
La Administración estadounidense lleva meses advirtiendo sobre el uso militar y estratégico de la inteligencia artificial. Estas herramientas ya están siendo empleadas en operaciones vinculadas a conflictos internacionales, incluida la guerra con Irán, lo que ha elevado el nivel de vigilancia sobre su desarrollo.
Fable 5 y Mythos 5, en el centro de la polémica
Anthropic sostiene que el Gobierno no ha explicado de forma concreta cuáles son los riesgos detectados. Sin embargo, la compañía cree que Washington sospecha de una posible vulnerabilidad presente en Fable 5, una versión más limitada de Mythos 5 diseñada para uso general.
Mythos 5 está considerada una de las herramientas más avanzadas desarrolladas hasta la fecha. Su capacidad para localizar brechas de seguridad en sistemas complejos llevó a Anthropic a restringir inicialmente su utilización mediante el proyecto Glasswing, destinado a un reducido grupo de empresas y organizaciones.
Entidades financieras, compañías energéticas, operadores de telecomunicaciones e incluso gobiernos de distintos países han estado experimentando con esta tecnología para reforzar sus defensas digitales.
La controversia se ha intensificado porque la nueva restricción llega pocos días después de que Anthropic ampliara el acceso a Fable 5 entre los suscriptores de Claude, su plataforma comercial.
Anthropic carga contra la decisión
La empresa dirigida por Dario Amodei ha mostrado abiertamente su desacuerdo con la decisión de la Casa Blanca. "No estamos de acuerdo en que el descubrimiento de una posible vulnerabilidad limitada deba ser motivo para retirar un modelo comercial implementado para cientos de millones de personas", ha afirmado la compañía en un comunicado.
Anthropic advierte además de que aplicar este criterio a toda la industria podría paralizar prácticamente el lanzamiento de nuevos modelos avanzados.
La tecnológica insiste en que Fable 5 incorpora salvaguardas específicas para impedir usos indebidos y recuerda que sus sistemas cuentan con restricciones más estrictas que las de muchos de sus competidores.
Cuando presentó el modelo, la propia empresa reconoció que sus capacidades podían utilizarse para "causar mucho daño" si caían en malas manos. Precisamente por ello desarrolló mecanismos que limitan determinadas respuestas sensibles y derivan algunas consultas hacia versiones menos potentes del sistema.
Un pulso que viene de lejos
Los desacuerdos entre Anthropic y la Administración Trump no son nuevos. Hace apenas tres meses, el Departamento de Defensa calificó a la compañía como un "riesgo para la cadena de suministro", lo que dificultó sus relaciones con la Administración federal.
El origen del conflicto estuvo en la negativa de Dario Amodei a permitir que el Pentágono utilizara sin restricciones todas las capacidades de sus modelos. El empresario estableció dos límites claros: impedir su uso para la vigilancia masiva de ciudadanos y evitar su integración en armas autónomas sin supervisión humana.
Aunque ambas partes habían rebajado la tensión en los últimos meses, la nueva orden vuelve a evidenciar las diferencias sobre quién debe decidir los límites de esta tecnología.
Europa sigue de cerca el movimiento de Washington
La suspensión también ha generado reacciones en Bruselas. La Comisión Europea ha señalado que algunos modelos de inteligencia artificial presentan importantes desafíos en materia de ciberseguridad y ha confirmado que mantiene conversaciones con sus aliados sobre el acceso y supervisión de estas herramientas.
Desde hace meses, instituciones europeas, bancos y empresas habían mostrado interés en utilizar Mythos 5 para fortalecer sus sistemas de protección digital.
Una decisión que puede cambiar el futuro de la IA
El caso Anthropic refleja hasta qué punto la inteligencia artificial ha dejado de ser únicamente un negocio tecnológico para convertirse en un asunto geopolítico. La gran pregunta ya no es solo qué pueden hacer estos modelos, sino quién puede utilizarlos.
Estados Unidos ha respondido imponiendo restricciones basadas en la nacionalidad de los usuarios, una decisión que podría marcar un precedente para el resto del sector y redefinir el acceso global a las herramientas más avanzadas de inteligencia artificial. @mundiario