El Mundial de Futbol ha comenzado y para quienes lo vivimos desde el periodismo, de inmediato sentimos el rigor de su principal característica: para bien o para mal nos cambia la agenda.
Esto significa que las temáticas cotidianas se impregnan, directa e indirectamente, del ambiente mundialista, obligándonos a algunos ajustes en varios de nuestros procesos diarios, y principalmente es temática de la sección deportiva, también se refleja en el resto de las secciones.
En plena efervescencia futbolera, debemos admitir que tenemos ante nosotros un tipo de cobertura que tal vez no disfrutamos mucho, que es hasta un tanto agridulce y que nos somete a una presión distinta.
Le explicamos el porqué.
La primera razón es que se trata de un evento lejano y a la vez cercano, que nos obliga a malabarear en varios aspectos.
Es lejano porque no se desarrolla en nuestra región geográfica de cobertura, es decir, en Sinaloa, pero a la vez es cercano porque la mayoría de los sinaloenses, como casi todos los mexicanos y millones en el mundo, siguen el futbol con pasión, máxime cuando se trata de la máxima justa internacional.
A esta “cercanía” se suma que nuestro País es coanfitrión, y aunque las ciudades mexicanas sede siguen siendo estando a kilómetros de nosotros, es casi como un evento local emocionalmente.
Así, aunque geográficamente no se considera un evento de nuestra entidad, sí lo es porque debemos hacer cobertura intensa, y tratar de darle el toque noticioso pero a la vez regional en algunos aspectos.
El matiz agridulce también pasa por lo humano. A la gran mayoría de los periodistas nos gusta el futbol y, lógicamente, muchos de ellos quisieran estar en “modo fan”, disfrutando de los partidos por televisión en casa o con amigos. Sin embargo, para quienes nos dedicamos a esto, eso es prácticamente imposible.
La exigencia se duplica cuando juega la Selección Nacional, pues debemos reforzar el pulso local de un evento que ocurre a miles de kilómetros, pero con la “localía” de cómo lo vive la afición sinaloense.
Sin embargo, el golpe de realidad más complejo es saber que no somos la referencia informativa para la audiencia. Existen medios gigantescos y especializados a los que los lectores acudirán para el análisis táctico o el minuto a minuto. Sí, puede ser un tanto decepcionante, pero no por ello dejamos de invertir recursos y talento. Al contrario: nuestras páginas y plataformas digitales se han inundado de contenido mundialista desde hace semanas, y con más fuerza ahora que el balón ya rueda.
El pasado jueves, por ejemplo, día de la inauguración y del debut de México, buscamos abarcar no solo lo deportivo y el espectáculo, sino también el sentir de la comunidad, el toque sinaloense. Dimos cobertura a los eventos oficiales organizados por las autoridades: desde las actividades del gobierno municipal en Mazatlán, hasta Mocorito, una de las sedes designadas por el Estado para transmitir el partido en pantallas gigantes.
Además, tomamos el pulso al ambiente en Culiacán, Escuinapa, Rosario y Los Mochis. Rastreamos historias alusivas y retratamos los festejos tras el triunfo, aunque la respuesta de la afición varió según el municipio.
Así fue el primer día, y el plan es similar para los próximos encuentros de México. No obstante, replicar la fórmula exacta será imposible por una sencilla razón: los siguientes partidos se jugarán por la tarde, casi en la noche, lo que alterará la dinámica de la gente, el ritmo de las ciudades y, por ende, nos obligará a replantear la estrategia. Esos son los malabares a los que nos referíamos.
Pese a los desafíos, lo que más rescatamos de esta cobertura es que, en el contexto actual, el Mundial nos da un valioso pretexto para destinar espacios a información positiva, alegre y de entretenimiento. Es algo necesario tras casi dos años aciagos para Sinaloa en materia de inseguridad y violencia. Es un respiro, tanto para la redacción como para los lectores.
Este matiz festivo no es una distracción ni una cortina de humo. Mantenemos intactas nuestras coberturas de los hechos duros que tenemos la obligación de informar. Tan es así que hemos dado un amplio seguimiento a las protestas sociales realizadas en el marco del torneo, tanto en la capital del País como en territorio sinaloense.
Así vivimos y tratamos el Mundial desde el periodismo: buscando siempre la mejor manera de captar la coyuntura global, pero aterrizándola a la realidad de nuestros lectores. Nos queda un mes por delante; esto apenas va empezando.