Durante las últimas semanas, Estados Unidos, Irán, Pakistán y Qatar han intensificado los contactos diplomáticos para intentar poner fin a un conflicto que ha alterado el equilibrio estratégico de Oriente Próximo y ha generado preocupación en los mercados energéticos internacionales.
La sensación de proximidad era evidente. El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a afirmar públicamente que la firma del acuerdo podía producirse de forma inmediata. Desde Pakistán, país que ha desempeñado un papel central como mediador, también se transmitió un notable optimismo. Incluso diversas filtraciones apuntaban a que el texto ya había sido prácticamente consensuado y que solo quedaban pendientes cuestiones técnicas y políticas de última hora.
Sin embargo, la situación cambió bruscamente cuando Israel lanzó un ataque contra posiciones de Hezbolá en el suburbio de Dahye, al sur de Beirut, uno de los principales bastiones del movimiento chií respaldado por Irán.
La reacción de Teherán fue inmediata. El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, cuestionó directamente la capacidad de Washington para garantizar los compromisos alcanzados durante las conversaciones. “Si careces de la voluntad o la capacidad para cumplir tus compromisos, es imposible hablar de seguir adelante”. Posteriormente añadió que los ataques contra Beirut “han demostrado una vez más que Estados Unidos carece o bien de la voluntad de cumplir sus compromisos o bien de la capacidad para hacerlo”.
La cuestión nuclear constituye el eje central de todo el acuerdo. Según las informaciones filtradas por fuentes iraníes y estadounidenses, Teherán aceptaría comprometerse formalmente a no desarrollar ni adquirir armas nucleares. Este punto responde a una de las principales exigencias de Washington y de sus aliados regionales.
Trump resumió esta idea con una declaración contundente: “Ya no quieren un arma nuclear, ni la tendrán, ni mediante compra, desarrollo ni ninguna otra forma de adquisición”. El borrador también contempla que Irán mantenga congelado el estado actual de su programa nuclear mientras continúan las negociaciones definitivas. Esto significaría renunciar temporalmente a nuevos niveles de enriquecimiento de uranio y a la ampliación de sus instalaciones nucleares.
Sin embargo, lejos de implicar un desmantelamiento inmediato y completo, el documento pospone los aspectos más delicados para una segunda fase de conversaciones que se prolongaría durante sesenta días.
Esa cuestión es precisamente una de las que más inquietud genera en Israel. Diversos sectores políticos israelíes consideran que el acuerdo podría otorgar importantes beneficios económicos a Irán antes de que existan mecanismos definitivos para limitar permanentemente su capacidad nuclear.
El estrecho de Ormuz, la pieza económica clave
Si el asunto nuclear constituye el corazón político del acuerdo, el estrecho de Ormuz representa su dimensión económica y estratégica. Por esta vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Su bloqueo o limitación afecta directamente a los precios energéticos internacionales y a la estabilidad de numerosos mercados.
El borrador plantea que Irán reabra inmediatamente el paso a todos los buques comerciales una vez firmado el memorando de entendimiento. Paralelamente, Estados Unidos iniciaría el levantamiento progresivo de las restricciones navales impuestas a los puertos iraníes. Trump insistió el sábado que “el acuerdo se firmará mañana y, justo después, el estrecho de Ormuz estará ABIERTO PARA TODOS”.
La reapertura de esta ruta marítima permitiría reducir una de las mayores fuentes de tensión económica surgidas durante el conflicto.
El componente financiero del acuerdo resulta igualmente significativo. Según las filtraciones conocidas, Washington se comprometería a no imponer nuevas sanciones mientras duren las negociaciones finales. Además, se contempla una suspensión temporal de las restricciones sobre las exportaciones petroleras iraníes.
Esta medida permitiría a Teherán volver a vender petróleo en los mercados internacionales y recuperar una fuente fundamental de ingresos. Uno de los elementos más destacados es la posible liberación de aproximadamente 25.000 millones de dólares en activos iraníes bloqueados en el extranjero. Los fondos podrían transferirse mediante distintos mecanismos financieros coordinados con países de la región.
Para Irán, estas concesiones representan uno de los principales incentivos para avanzar en el proceso diplomático. La economía iraní lleva años sometida a una fuerte presión derivada de las sanciones internacionales, por lo que cualquier alivio tendría efectos relevantes sobre sus finanzas públicas y su capacidad de recuperación económica.
US President Donald Trump has commented on Truth Social, condemning Israeli attacks on Beirut as the cease fire is to be extended.
— Al Jazeera English (@AJEnglish) June 14, 2026
Here is what you should know about the talks and anticipated possible peace deal.
Al Jazeera’s @HeidiZhouCastro breaks it down. pic.twitter.com/bajURPGqQ5
Líbano, Hizbulá e Israel: el factor que amenaza todo el proceso
Lo que diferencia esta negociación de anteriores intentos diplomáticos es que Teherán ha tratado de vincular varios frentes regionales en un mismo marco político. Según diversas fuentes, Irán busca que el acuerdo no se limite únicamente al expediente nuclear, sino que incluya también una reducción de las hostilidades en otros escenarios donde participan actores aliados de la República Islámica.
Israel sostiene que bombardeó un centro de mando utilizado para planificar ataques contra territorio israelí y justifica la operación como respuesta a lanzamientos de proyectiles y drones desde Líbano.
El presidente estadounidense ha criticado duramente el bombardeo de Israel sobre Beirut y advirtió de que esta acción militar pone en un grave riesgo inminente el histórico acuerdo de paz que Estados Unidos está a punto de firmar con Irán. A través de una publicación en su red social Truth Social, Trump exigió un cese inmediato de las hostilidades y exhortó a ambas partes a la contención.
“Los ataques de esta mañana no debieron haber ocurrido, particularmente en un día tan especial en el que estamos tan cerca de un Acuerdo de Paz con Irán". El mandatario insistió en que las negociaciones están en su fase final. “Esto podría ser el comienzo de una paz larga y hermosa — ¡No lo echemos a perder!”.
Trump exigió que se detengan las operaciones militares en territorio libanés por completo, extendiendo la demanda tanto a Israel como a la milicia respaldada por Teherán.“No debería haber más ataques por parte de Israel en ningún lugar del Líbano, pero tampoco debería haber más ataques por parte de ninguna otra facción, incluyendo a Hezbolá, contra Israel”.
Según un reporte de The Jerusalem Post, Trump también expresó su profunda frustración de forma directa en declaraciones a medios de comunicación: “Bibi [Netanyahu] no tiene ninguna maldita discreción... ¿Por qué hizo este ataque? Hezbolá disparó e impactó en medio de la nada. Nadie resultó herido. Y luego él tiene que atacar, y en Beirut. Eso me enfureció muchísimo”.
No obstante, para Teherán la ofensiva cuestiona la credibilidad de los compromisos asumidos por Estados Unidos durante las negociaciones. @mundiario