Con la llegada de las altas temperaturas vuelve un tema que año con año genera inquietud entre familias, comercios y empresas: el costo de la electricidad. En medio de una nueva ola de calor, las conversaciones se concentran en los recibos, en los subsidios de verano y en cuánto más se tendrá que pagar por mantener encendidos ventiladores, aires acondicionados y equipos indispensables para enfrentar las temperaturas extremas.

Sin embargo, pocas veces se explica que detrás de las tarifas eléctricas existe un proceso mucho más complejo de lo que parece. No es una decisión que tome una sola institución.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) que lleva Juan Carlos Solís, establece metodologías y criterios regulatorios; la Secretaría de Hacienda con Edgar Amador al frente define los mecanismos tarifarios y los subsidios financiados con recursos públicos; y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con Emilia Calleja opera el servicio y aplica las tarifas correspondientes.
Por ello, cuando se habla de subsidios de verano, vale la pena recordar que éstos responden a criterios técnicos y climatológicos sustentados en información oficial, además de consideraciones presupuestales. No siempre coinciden con picos extraordinarios de calor ni con percepciones locales de temperatura, algo que suele generar confusión y hay que decirlo, molestia.
Y es que estas diferencias en tarifas benefician a millones de usuarios en regiones con altas temperaturas, pero su aplicación responde a criterios climatológicos establecidos con información oficial de la Semarnat y a reglas presupuestales previamente definidas. Por eso, los periodos de aplicación pueden variar entre entidades y desde luego, en el futuro quizás veamos modificaciones, con el cambio climático en marcha. Pero es un hecho que, al final, se trata de una política pública en la que intervienen reguladores, autoridades hacendarias y la propia empresa eléctrica, cada uno con responsabilidades distintas dentro del mismo proceso.
Pero mientras la atención pública está puesta en los recibos, hay otro frente donde sí se observan avances.
Durante años, una de las principales quejas de empresas, parques industriales e inversionistas era la falta de respuesta oportuna para resolver necesidades de suministro eléctrico que frenaban proyectos y expansiones.
Hoy, la historia comienza a cambiar y es que la CFE, en coordinación con las autoridades energéticas y la Secretaría de Economía que lleva Marcelo Ebrard, ha fortalecido los mecanismos de atención a través de los comités recién creados con empresarios, donde se revisan y destraban solicitudes relacionadas con infraestructura y suministro.
Lo relevante no es sólo que existan las mesas de trabajo, sino que los casos están encontrando solución con mayor rapidez.
En momentos donde México busca atraer inversiones y consolidar nuevos polos industriales, contar con electricidad suficiente y con autoridades que respondan oportunamente, deja de ser un tema técnico para convertirse en una ventaja competitiva. Porque si algo aprendió el país en los últimos años es que tan importante generar energía como atender a tiempo a quienes la necesitan y parece que, por fin, se ha encontrado el camino para ello.
Poner atención a Puebla
Mientras otras entidades sufren por la salida de armadoras o de fábricas hacia otras entidades, en Puebla, la ubicación y la mano de obra calificada que se tiene ha hecho que siga creciendo en segmentos como el automotriz y el de autopartes, con una amplia red de proveedores que coinciden en que la ubicación estratégica es fundamental, ya que está en el corredor económico del centro del país.
En un contexto nacional marcado por la desaceleración económica y la incertidumbre internacional, Puebla comienza a mostrar datos alentadores, como los del IMSS que reportan la creación de poco más de 6 mil empleos formales en lo que va del año, mientras que las cifras del INEGI apuntan a un crecimiento cercano al 8 por ciento de la actividad industrial durante el primer bimestre de 2026. Más que referencias numéricas, ambos indicadores parecen formar parte de una misma tendencia: la recuperación del músculo manufacturero del estado.

La reconfiguración de las cadenas globales de suministro está favoreciendo a regiones con capacidad instalada, mano de obra especializada y cercanía con el mercado estadounidense, condiciones que Puebla reúne de manera natural, y pese a las críticas y fallas que el gobierno de Alejandro Armenta tiene, que hay que decirlo son en varios frentes, la ubicación y el nivel de universidades lo está ubicando en una posición ventajosa.
Eso sí, mantener la tendencia exigirá fortalecer la infraestructura, garantizar seguridad para las inversiones y consolidar políticas públicas que trasciendan los ciclos políticos. Si logra capitalizar este momento, el verdadero desafío ya no será atraer inversiones, sino convertirlas en prosperidad duradera para toda la región y quizás competir mano a mano con el Bajío y el Norte del país.
Sucesión en marcha

Desde hace semanas la sucesión en Guerrero inició de manera “formal” con la llegada de Esthela Damián, tras su renuncia a la Consejería Jurídica de la Presidencia e iniciar el recorrido en el estado para hacer alianzas y darse a conocer; ahora, ya de manera formal la presidenta de Morena, Ariadna Montiel inicia el proceso al reunirse con todos los “suspirantes”.
La presidenta de Morena reunió en territorio guerrerense a quienes aspiran a relevar a la actual administración estatal, igual estaba Félix Salgado, que Iván Hernández, que recién en estos días también renunció como delegado del Bienestar, así como excandidatas, rectores, y una larga lista. El mensaje fue sencillo, pero contundente: unidad, disciplina y reglas claras.
Sin embargo, en política nadie se reúne con los aspirantes si no existe ya una competencia en marcha. Guerrero es una de las entidades estratégicas para Morena y, aunque falta aún para la elección, la presencia de Montiel también confirma que la dirigencia nacional buscará evitar fracturas anticipadas en una entidad donde las disputas internas suelen elevar la temperatura política rápidamente.
Así que, aunque formalmente aún no haya proceso electoral, en Guerrero el reloj de la sucesión ya comenzó a correr.
Y cumplió AT&T

La gran prueba para cualquier evento masivo ya no está sólo en la cancha, sino en la capacidad de compartirlo en tiempo real y aunque se hizo el anuncio de que sí habría señal en el renovado Estadio Ciudad de México, donde miles de aficionados comenzaron a vivir la fiesta futbolera, hubo un cambio que varios usuarios de AT&T que lleva Mónica Aspe, en México, notaron desde el primer partido: la conectividad sí mejoró.
En un inmueble que puede albergar a 90 mil personas, y en donde ya no sólo es presenciar sino dejar huella digital que estás ahí, ya que ocho de cada diez asistentes utilizan su teléfono durante los encuentros o concierto para subir fotos, enviar mensajes o seguir estadísticas, la señal de esta telefónica si funcionó.
Por lo pronto, en el partido inaugural se pudo constatar más fibra óptica, porque cuando termine el Mundial, todos esperan que la infraestructura permanezca y que en aquellas zonas y ciudades en donde aún falla la señal, se mejore. Porque en telecomunicaciones, ese suele ser el mejor legado.
Por lo pronto, la moneda está en el aire.