La vejez en aislamiento y el abandono emocional se han convertido en realidades dolorosas, normalizadas y silenciosas. Detrás de miles de puertas permanecen ocultas formas de violencia física, psicológica y financiera urgentes de desmantelar.
Según las proyecciones globales de la ONU, la población mundial de más de 60 años pasará para el año 2050 de 900 millones a cerca de 2 mil millones de personas. México no es ajeno a este acelerado e irreversible proceso de envejecimiento. El INEGI registra más de 32 millones de personas con 50 años o más, y se calcula que para mediados de la década de 2030 habrá formalmente más personas adultas mayores que niñas y niños.
En la Ciudad de México, la esperanza de vida de 76 años obliga a transformar de raíz la infraestructura urbana, médica y social.
Ante este panorama, el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, conmemorado cada 15 de junio, por iniciativa de la Red Internacional para la Prevención del Maltrato a las Personas Mayores, deja de ser una efeméride para convertirse en exigencia ciudadana.
El origen histórico responde a una necesidad global: visibilizar las vulneraciones físicas, emocionales y la negligencia padecida por este sector. El acompañamiento digno a la longevidad exige redes comunitarias sólidas, instituciones atentas y un financiamiento público firme.
Con esa visión humanista y de avanzada, la agenda de la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, coloca en el centro de las prioridades el Sistema Público de Cuidados, un modelo de gestión pública basado en el derecho inalienable de cuidar y ser cuidado.
En complemento a este esfuerzo y para asegurar una respuesta inmediata frente al maltrato, el C5 mantiene activas sus líneas de atención ciudadana 9-1-1 y 089 para denuncias anónimas, canales seguros para intervenir en situaciones de riesgo inminente.
Cuidar de quienes cuidaron es el paso definitivo hacia una sociedad de bienestar e igualdad social.
@guerrerochiprés