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Expansion 16 Jun, 2026 06:01

México conserva confianza, pero el margen se reduce

Aunque sigue conservando credibilidad, México se encuentra en la antesala de un grave problema de desconfianza financiera. Y ante este escenario (aún reversible), creo que la conversación gira en torno a algo mucho más delicado; el corto margen para maniobrar.

A pesar de los pesares, su credibilidad no es perfecta ni absoluta, pero suficiente para mantener estabilidad en el complicado y complejo contexto global. Esa es, desde mi perspectiva, la lectura de fondo detrás de los movimientos recientes de las calificadoras sobre el país. HR Ratings ratificó la calificación soberana de México en BBB+ y modificó la perspectiva de negativa a estable, mientras Moody’s mantiene advertencias relacionadas con el crecimiento de la deuda pública, el déficit fiscal y la presión financiera de Pemex. Las señales parecen contradictorias. Sin embargo, describen en realidad que los mercados todavía confían en México…pero ojo, empiezan a observar con mayor cuidado sus márgenes de maniobra. Y ese matiz importa muchísimo. Porque las calificadoras no funcionan como árbitros políticos ni como oráculos económicos. Su verdadero poder está en ayudar a definir cuánto cuesta financiar un país. En este punto la conversación se vuelve seria. Un deterioro en percepción de riesgo no solamente afecta titulares o narrativa mediática. Puede traducirse en mayores tasas, menor apetito de inversión, financiamiento más caro y presión adicional sobre las finanzas públicas, como lo hemos visto. Por eso los gobiernos observan con tanta atención lo que dicen Moody’s, Fitch, S&P o HR Ratings. No porque dicten el futuro, sino porque anticipan el costo de financiarlo. México llega a este momento en una posición relativamente estable comparada con otras economías emergentes. El país mantiene integración profunda con Estados Unidos, conserva acceso sólido a mercados financieros y sigue beneficiándose sin duda de factores como el nearshoring, exportaciones manufactureras y estabilidad monetaria. Pero debajo de esa estabilidad empiezan a acumularse presiones importantes. Cuidado. El déficit fiscal aumentó de manera relevante durante el último año. El costo financiero de la deuda pesa más sobre el presupuesto. Pemex continúa representando un latente factor de riesgo estructural. Además, el crecimiento económico perdió fuerza en una etapa en la que el gobierno necesita mantener la inversión pública, programas sociales e infraestructura. Sí. Eso es exactamente lo que las calificadoras están observando, y honestamente, sería irresponsable no hacerlo. Porque el problema no es que México esté cerca de una crisis financiera. No lo está. El problema es que el margen para cometer errores fiscales comienza a reducirse. Ese punto me parece central.

Durante años, el país logró sostener la estabilidad macroeconómica gracias a disciplina monetaria, autonomía del Banco de México y manejo relativamente prudente de deuda soberana. Esa reputación permitió mantener confianza incluso en momentos de enorme incertidumbre internacional. Sin embargo, los mercados no evalúan únicamente el presente. Evalúan capacidad futura de pago, sostenibilidad fiscal y fortaleza institucional de largo plazo. ¿Cuánto puede seguir creciendo el déficit? ¿Cuánto margen existe para sostener apoyo financiero a Pemex? ¿Cuánto puede aumentar deuda sin afectar la percepción de riesgo? ¿Cuánto crecimiento necesita México para sostener estabilidad fiscal hacia adelante? Esas son las discusiones reales detrás de las calificaciones soberanas. Y además llegan en un momento particularmente sensible. Además de la presión de sacar el mayor provecho al Mundial, el país intenta consolidarse como uno de los principales destinos de inversión en Norteamérica mientras el mundo atraviesa una etapa de menor crecimiento, tasas todavía elevadas y alta competencia por capital internacional. Eso obliga a México a cuidar algo que tardó décadas en construir: confianza financiera. Porque el dinero global puede tolerar incertidumbre política. Lo que rara vez tolera es perder visibilidad sobre sostenibilidad fiscal. Desde mi perspectiva, la señal más importante no es que una calificadora mantenga preocupación mientras otra mejora perspectiva. La señal importante es que México todavía conserva credibilidad suficiente para sostener estabilidad…pero ya no con el mismo margen de comodidad que tenía hace algunos años. Ya no hay mucho espacio para equivocarse. Cuando los márgenes empiezan a reducirse, las decisiones económicas pesan mucho más, especialmente para un país que necesita seguir financiando crecimiento, infraestructura y desarrollo en una economía global cada vez más exigente. _____ Nota del editor: Manuel Herrejón Suárez (síguelo en X como @ManuelHerrejonS) es un empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y mercado cambiario, especialista en gestión de proyectos en el sector financiero. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y Maestro en dirección de empresas para ejecutivos por el IPADE. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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