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El Economista 16 Jun, 2026 08:54

Entre abucheos y vítores, el primer partido de Irán en el Mundial 2026 expone profundas divisiones

Los silbidos ahogaron partes del himno nacional de Irán, mientras otros aficionados lo coreaban, marcando el tono de un partido inaugural del Mundial 2026 que, a menudo, pareció ser más significativo por las lealtades políticas que por el fútbol.

Ante una multitud de más de 70,000 personas en Los Ángeles, sede de la mayor diáspora iraní del mundo, los aficionados ondeaban banderas, coreaban y mostraban lealtades diametralmente opuestas mientras Irán remontaba dos veces para lograr un empate a 2-2 con Nueva Zelanda el lunes.

Gran parte del público, incluidos muchos seguidores que enarbolaban la bandera del león y el sol asociada al Irán prerrevolucionario, vitoreó los ataques y los goles de Irán. Sin embargo, el himno nacional fue recibido con algunos abucheos y algunos grupos de aficionados celebraron los goles de Nueva Zelanda con el mismo entusiasmo que los suyos.

Las divisiones en las gradas reflejaban los retos a los que se enfrenta el "Team Melli", o el "Equipo Nacional", fuera del terreno de juego.

Irán llegó al torneo en medio de tensiones crecientes con la nación anfitriona, Estados Unidos, lo que obligó al equipo a establecer su base en Tijuana, México, y a cruzar la frontera para disputar un Mundial en el que sus tres partidos de la fase de grupos se juegan en territorio estadounidense.

A algunos miembros de la delegación iraní también se les denegó la entrada a Estados Unidos.

El partido inaugural se disputó menos de 24 horas después de que se anunció un acuerdo marco para poner fin a meses de guerra entre Irán y Estados Unidos, un conflicto que había ensombrecido la participación del país en el torneo.

Sin embargo, el contexto político pareció tener poco efecto sobre el equipo de Amir Ghalenoei una vez que comenzó el partido.

Nueva Zelanda se adelantó gracias a Elijah Just, que culminó una hábil jugada en la que participó el capitán Chris Wood a mediados de la primera parte.

Irán respondió por medio de un jugador inesperado. El lateral derecho Ramin Rezaeian, uno de los jugadores más influyentes del equipo, se lanzó al ataque y empató con un remate en el borde del área chica luego de recibir un rebote.

Just volvió a dar ventaja a Nueva Zelanda poco después del descanso, combinándose de nuevo con eficacia con Wood, mientras el extremo se erigía como la fuerza ofensiva más destacada del partido.

Con el delantero iraní Mehdi Taremi prácticamente neutralizado, Rezaeian volvió a ser el protagonista.

El veterano envió un centro milimétrico en el minuto 64 que Mohammad Mohebbi remató de cabeza para poner el 2-2.

El empate desató la alegría entre la mayor parte del público, aunque el ambiente siguió sin parecerse al de un partido típico del Mundial.

Durante largos tramos, el encuentro pareció pasar a un segundo plano frente a las emociones que lo rodeaban.

Algunos aficionados llegaron envueltos en banderas iraníes y coreando en apoyo al "Team Melli". Otros aprovecharon la ocasión para expresar su oposición al Gobierno de Teherán, creando una banda sonora de lealtades contrapuestas a lo largo de toda la velada.

Al sonar el pitido final, Irán se había llevado un punto tras remontar dos veces el marcador. Pero en una noche marcada por las tensiones diplomáticas, la guerra y una diáspora dividida, el fútbol tuvo que compartir protagonismo.

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