El Día Mundial del Agua, conmemorado el 22 de marzo, nos invita a reflexionar sobre la urgencia de garantizar la gestión sostenible de un recurso que es cimiento del bienestar humano y del desarrollo compartido. Impulsado por Naciones Unidas, este llamado no sólo interpela a los gobiernos, también a la iniciativa privada, la academia y la sociedad civil para actuar frente a una crisis hídrica que ya es una realidad global. En este contexto, pensar en soluciones colectivas, innovadoras y sostenibles ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad impostergable.
En México, los datos reflejan con claridad la magnitud del desafío. De acuerdo con el diagnóstico del Plan Nacional Hídrico 2024-2030 (PNH), la escasez de agua afecta a 35 millones de personas y la disponibilidad per cápita ha disminuido 30 por ciento en las últimas dos décadas. Esta situación compromete el acceso al agua potable, la producción de alimentos o la salud pública en amplias regiones del país.
Frente a este panorama, es fundamental reconocer los avances que el Gobierno de México ha impulsado al colocar el derecho humano al agua en el centro de la política pública. El PNH busca priorizar el acceso en las comunidades más vulnerables, sentando las bases para una política más equitativa y sostenible. No obstante, la complejidad del reto exige la participación de múltiples actores que, desde distintos frentes, contribuyamos a estos objetivos.
En este esfuerzo compartido, la Fundación acciona.org México se ha consolidado como un aliado de comunidades rurales y gobiernos locales en la implementación de proyectos de agua potable y saneamiento seguro. Con una sólida trayectoria en América Latina, la fundación ha desarrollado en México iniciativas que parten de un principio fundamental: el agua es un derecho humano. Proyectos como PROTEC, cofinanciado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo en Oaxaca, beneficia a más de 190 familias mediante soluciones integrales que combinan acceso al agua, saneamiento y seguridad alimentaria. Asimismo, gracias a un modelo colaborativo junto con la Fundación Gonzalo Río Arronte, también en Oaxaca, más de 280 personas cuentan hoy con servicios básicos de agua y saneamiento. Estas alianzas han permitido ampliar la actividad que la fundación desarrolla en el país desde 2012 y actuar en una región especialmente afectada por el estrés hídrico.
El impacto de estos proyectos va más allá de la infraestructura. En conjunto, la mejora en la calidad del agua, el fortalecimiento de prácticas de higiene y el acceso a un suministro constante han transformado las condiciones de vida de más de 660 hogares en situación de vulnerabilidad, en especial de mujeres y niñas. Este trabajo se sustenta en un método participativo que coloca a las comunidades en el centro: desde el diagnóstico hasta la operación, las personas beneficiarias son actores activos en la toma de decisiones, la implementación y el mantenimiento de los sistemas. La capacitación local, la creación de comités de agua y el acompañamiento continuo garantizan la viabilidad técnica y la sostenibilidad social de las soluciones.
Estas iniciativas contribuyen directamente al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente en materia de salud, acceso a servicios básicos, resiliencia climática y preservación ambiental. La experiencia de acciona.org en México demuestra que la colaboración entre sector público, privado y sociedad civil es clave para generar impactos duraderos. En el marco del Día Mundial del Agua, es fundamental reconocer que sólo a través de alianzas sólidas y enfoques integrales será posible enfrentar la crisis hídrica. Sumarse a los esfuerzos del Gobierno de México no es sólo una estrategia acertada, sino una condición indispensable para construir un futuro en el que el acceso al agua sea una realidad para todos.