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Mundiario 16 Jun, 2026 18:50

El reproche de Trump a Israel: desautoriza a Netanyahu y abre la puerta a que Siria lidie con Hezbolá

La relación entre Donald Trump y Benjamín Netanyahu atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el regreso del líder republicano a la Casa Blanca. Aunque ambos dirigentes siguen insistiendo públicamente en que mantienen una relación estrecha, las declaraciones realizadas por Trump durante la cumbre del G7 han dejado al descubierto una divergencia estratégica cada vez más evidente sobre la guerra en el Líbano, el papel de Hezbolá y, sobre todo, la prioridad que Washington concede al nuevo acuerdo alcanzado con Irán.

La intervención del presidente estadounidense supone mucho más que una simple crítica táctica. Trump cuestionó directamente la forma en que Israel está desarrollando su campaña militar contra Hizbulá y expresó un malestar inusualmente explícito hacia Netanyahu. “No estoy satisfecho con la forma en que Israel ha actuado en el Líbano y con Hezbolá. Deberían haber podido terminar el trabajo, pero esto simplemente se alarga sin fin, y cuando eso ocurre, proyecta una imagen negativa sobre el gran acuerdo, que es el acuerdo con Irán”, afirmó.

Las palabras del mandatario adquieren una relevancia especial porque llegan apenas unos días después de la firma electrónica del memorándum de entendimiento entre Washington y Teherán, un documento que pretende abrir una nueva etapa de negociación sobre el programa nuclear iraní y reducir la tensión regional. Para Trump, la estabilidad de ese proceso parece haberse convertido en una prioridad política y diplomática de primer nivel.

La principal fuente de fricción entre ambos gobiernos fue el bombardeo israelí sobre Beirut realizado poco antes del anuncio del acuerdo provisional con Irán. Trump no ocultó su descontento y explicó que trasladó personalmente sus quejas al primer ministro israelí. “Dos horas antes de que firmáramos hubo un ataque en Beirut, no me gustó nada y se lo hice saber claramente”, declaró.

La crítica resulta significativa porque rompe con la tradicional cautela de muchos presidentes estadounidenses cuando se trata de cuestionar públicamente operaciones militares israelíes. Aunque Trump evitó presentarse como un adversario de Netanyahu, sí dejó claro que considera que algunas decisiones del Gobierno israelí están interfiriendo en una estrategia regional más amplia diseñada por Washington.

El presidente estadounidense fue todavía más lejos al señalar que la campaña militar israelí se ha prolongado demasiado tiempo y que está generando un elevado coste humano. “Israel está luchando contra Hezbolá desde hace demasiado tiempo, están muriendo demasiadas personas, y no es necesario derribar un edificio de apartamentos cada vez que se busca a alguien, en esos apartamentos hay mucha gente y no todos son de Hezbolá”.

Estas declaraciones representan una crítica poco habitual procedente de un dirigente que tradicionalmente ha mantenido posiciones muy favorables hacia Israel.

El acuerdo con Irán como prioridad estratégica

El trasfondo de las críticas de Trump parece encontrarse en la necesidad de proteger el proceso negociador con Irán. El presidente estadounidense considera que cualquier escalada militar en Líbano puede poner en peligro una arquitectura diplomática todavía extremadamente frágil.

El memorándum firmado entre Washington y Teherán contempla una extensión de la tregua actual y abre un plazo de sesenta días para negociar un acuerdo más amplio sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, varios elementos esenciales siguen pendientes de resolución, especialmente todo lo relacionado con el enriquecimiento de uranio y los mecanismos de supervisión internacional.

Desde esta perspectiva, cada ataque israelí contra Hezbolá corre el riesgo de convertirse en un factor desestabilizador que complique las conversaciones. No es casualidad que los dirigentes iraníes hayan advertido públicamente de que la situación en el Líbano constituye una cuestión central dentro de las negociaciones.

La posición de Trump parece partir de una premisa sencilla: una guerra permanente entre Israel e Hezbolá puede terminar arrastrando nuevamente a Irán al centro de la confrontación regional y hacer descarrilar el proceso diplomático que Washington intenta consolidar.

"Without me there would be no Israel"

Donald Trump expressed frustration with Benjamin Netanyahu on the sidelines of the G7, criticizing Israel's strikes in Lebanon and suggesting Syria would do a better job fighting Hezbollah https://t.co/9tOynd8kTs pic.twitter.com/djlMzSJo4y

— Bloomberg (@business) June 16, 2026

La sorprendente apuesta por Siria: ¿desautorización de Netanyahu?

Quizá el elemento más llamativo de las declaraciones del presidente estadounidense fue su propuesta de que Siria asuma un papel protagonista frente a la milicia chií. “Creo que Siria ha logrado unir ese país de forma asombrosamente rápida. Es muy capaz y ha sido muy bueno conmigo. Ha protegido todo lo que le he pedido. Lo ha hecho, y si Israel no puede hacer el trabajo sin matar a todos los demás, él lo hará. Siria hará el trabajo”.

La afirmación refleja un cambio notable respecto a la política estadounidense de los últimos años. Trump se refirió de forma positiva al presidente sirio Ahmed al Sharaa y sugirió que Damasco podría actuar como factor estabilizador frente a la milicia respaldada por Irán. La idea resulta especialmente significativa porque la milicia participó durante años en la guerra civil siria apoyando al régimen de Bachar el Asad.

Ahora, según la visión expuesta por Trump, el nuevo liderazgo sirio podría convertirse en un instrumento alternativo para contener la influencia de la organización chií sin necesidad de mantener una campaña militar israelí permanente. Aunque Trump insistió en que mantiene una “muy buena relación” con Netanyahu, sus declaraciones han sido interpretadas por numerosos observadores como una corrección pública al primer ministro israelí.

El presidente estadounidense no llegó a exigir un alto el fuego inmediato ni cuestionó el derecho de Israel a defenderse frente a Hezbolá. Sin embargo, sí dejó claro que considera que la estrategia militar actual es contraproducente y que está dañando objetivos diplomáticos más amplios.

La diferencia fundamental entre ambos dirigentes parece radicar en la valoración de las prioridades. Mientras Netanyahu sigue defendiendo la necesidad de mantener una presión constante sobre la organización chií y preservar la capacidad de acción militar israelí en territorio libanés, Trump considera que la consolidación del acuerdo con Irán debe situarse por encima de una guerra que, en su opinión, se ha convertido en un conflicto sin final claro. @mundiario

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