Mucho se habló en los meses previos sobre si Nuevo León llegaría listo a su cita mundialista. Las diferencias con FIFA, los ajustes de última hora, las obras en marcha y las dudas sobre la movilidad fueron temas recurrentes que acompañaron al gobierno de Samuel García prácticamente desde que se confirmó que Monterrey sería una de las sedes.

Pero los eventos de esta magnitud no se evalúan por las discusiones previas, sino por lo que ocurre cuando llega el momento de la verdad. Y el primer partido dejó señales positivas.
El Estadio BBVA confirmó por qué es considerado uno de los inmuebles más modernos y atractivos del continente. La experiencia para los asistentes estuvo a la altura de un evento global y la imagen que se proyectó al mundo fue la de una ciudad moderna, dinámica y con capacidad para recibir grandes concentraciones de visitantes, eso sí, por alguna razón los datos oficiales marcaron que al menos dos mil asientos no fueron ocupados.

Quizá el mayor reto era la movilidad. Ahí estaban las principales preocupaciones de ciudadanos y organizadores, entre las obras y que Monterrey gobernado por Adrián de la Garza no terminan de tener transporte público constante. Sin embargo, los comentarios de muchos visitantes coincidieron en algo: pese a las obras y al intenso flujo de personas, los traslados funcionaron mejor de lo esperado. No fue perfecto, pero sí operativo, que era justamente lo que se necesitaba demostrar.
Los suecos, fácilmente identificables por sus vistosas camisetas amarillas, fueron de los turistas más visibles en las calles, restaurantes y zonas comerciales. Su presencia ayudó a generar el ambiente internacional que toda sede busca y que, al final, se traduce en derrama económica para hoteles, comercios, transporte y servicios.
Porque más allá del fútbol, lo importante es la economía y es que, durante la administración de Samuel García, el estado ha buscado posicionarse como un polo de inversión ligado al nearshoring, la manufactura avanzada y los grandes eventos internacionales.
Con una economía que genera cerca de uno de cada doce pesos del PIB nacional, el desempeño logístico, de movilidad y de infraestructura durante el Mundial tiene un impacto que va más allá del turismo y se convierte en una vitrina para atraer inversión y negocios.
Nuevo León produce más de 8 por ciento de la riqueza nacional con apenas alrededor de 4.6 por ciento de la población del país, reflejando su alta productividad económica y ahora al menos en un par de fechas, cada visitante representa consumo, ocupación hotelera, empleo temporal y promoción internacional para la entidad. Nuevo León mostró que puede capitalizar ese escaparate global.
Falta camino por recorrer y aún vendrán pruebas más exigentes. Pero el primer encuentro dejó una conclusión clara: Monterrey aprobó su debut mundialista y, los conciertos también con lleno total, ayudaron; esto pese a que García quería imponer la política de sus colores, el futbol lo superó.
Actinver y Nafin de relevo

Son dos historias distintas, pero ambas reflejan una nueva etapa y es que hay dos relevos en la dirección general de un banco de desarrollo y de un banco comercial. En el caso de Nafin y Bancomext, la llegada de Carlos Torres Rosas tiene una lectura política evidente. Se trata de un funcionario cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum, que hasta hace unos días era responsable de dar seguimiento a los programas prioritarios del Gobierno Federal. Ahora tendrá una tarea diferente: convertir a los bancos de desarrollo en herramientas efectivas para financiar el llamado Plan México.
El reto no es menor. Nafin y Bancomext deberán demostrar que pueden acelerar inversiones, respaldar a las pequeñas y medianas empresas y acompañar proyectos estratégicos sin perder disciplina financiera. La confianza presidencial ya la tiene; ahora deberá construir la confianza del sector productivo.
Mientras tanto, en la banca privada también se mueven las piezas. La salida de Francisco Lira de Actinver marca el cierre de una etapa para una institución que ha logrado posicionarse como uno de los grupos financieros independientes más relevantes del país; será Luis Hernández el actual director del grupo quien asuma la posición una vez que se concrete la salida de Lira el próximo 30 de junio.
Los cambios en la alta dirección suelen ser momentos delicados porque ponen a prueba la continuidad de las estrategias y la capacidad de adaptación de las organizaciones.
Lo interesante es que ambos movimientos ocurren en un momento en que el financiamiento será clave para la economía mexicana. Entre los planes de inversión pública, la relocalización de empresas y la necesidad de impulsar el crédito productivo, los bancos —públicos y privados— tendrán un papel mucho más relevante de lo habitual.
El amparo que sí llama la atención

En el sector financiero hay reglas no escritas que se entienden con los años de operación. Una de ellas es que las multas que hace públicas la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que tiene como presidente a Ángel Mendoza, forman parte del ecosistema de supervisión y transparencia desde hace más de una década. Por eso, más que el monto o el número de sanciones impuestas al Banco del Bienestar, que tiene como director a Víctor Lamoyi, lo que hoy genera preguntas es la decisión de su área jurídica de buscar un amparo contra la publicación de esas resoluciones. ¿Quién pensó que era una buena idea?
Desde 2014, la CNBV publica las sanciones aplicadas a las entidades financieras. No es una medida diseñada para exhibir a los bancos, sino para transparentar la actuación de la autoridad y, sobre todo, para incentivar mejoras en los procesos internos de las instituciones. De hecho, muchas de las multas que aparecen en los registros públicos todavía no están firmes y pueden ser impugnadas por las vías administrativas correspondientes. El mercado lo sabe, los regulados también.
Por eso sorprende la estrategia jurídica adoptada por el Banco del Bienestar, que de acuerdo con la nota de Víctor Fuentes del diario Reforma, pidió un amparo porque daña su reputación y es algo “irreparable e irreversible”, junto con otros adjetivos en el mismo tono, para buscar que las multas no sean públicas, lo que en la industria realmente causó asombro, por decir lo menos.
La discusión no debería centrarse en evitar que se conozcan las observaciones de la autoridad, sino en corregir las causas que dieron origen a ellas. La experiencia demuestra que las sanciones regulatorias suelen convertirse en oportunidades para fortalecer controles, actualizar procedimientos y evitar reincidencias.
La decisión de recurrir al amparo parece revelar una lectura equivocada o ignorancia total de cómo opera la supervisión financiera en México. Más aún cuando se trata del banco de desarrollo con mayor presencia territorial y una responsabilidad creciente en la dispersión de programas sociales.
Quizá el problema no sean las multas. Quizá lo que evidencia este episodio es el limitado conocimiento que existe dentro del área jurídica sobre las prácticas regulatorias del sistema financiero. Porque mientras el resto de la banca entiende que la supervisión forma parte de la operación cotidiana, en el Banco del Bienestar pareciera que todavía se interpreta como una confrontación. O como dice, el dicho ‘cuando la perra es brava hasta al de la casa muerde’.
México y Colombia, más que un partido
A unas horas de que el ambiente mundialista también ponga los reflectores sobre Colombia, vale la pena recordar que entre México y el país sudamericano existe una relación que va mucho más allá de la cancha que hoy se estrena en el estadio Azteca, encabezados por Luis Díaz y James Rodríguez.
Colombia es uno de los principales socios comerciales de México en América Latina y un destino cada vez más relevante para las inversiones mexicanas en sectores como banca, alimentos, comercio y telecomunicaciones.
Mientras las aficiones intercambian cánticos y colores, las empresas llevan años fortaleciendo puentes de negocios que generan empleo y oportunidades en ambos países. El Mundial vuelve a demostrar que el deporte acerca a las naciones, pero detrás de cada encuentro también existe una historia de integración económica, confianza empresarial y una visión compartida de crecimiento regional.
Por lo pronto, la moneda está en el aire.