Los puntuales, los que llegaron tarde, los que animaban con tambores y el güiro, los que sacaron los pasos prohibidos, los atuendos de gala, los que llevaron cerveza o tequila para ponerse a tono y los que se unieron en el camino, iniciaron la caminata con el deseo de ver a su equipo ganar.
"Soy colombiano" se sentía como un rezo, de esos que llenaban de alegría cada paso que daban los cafetaleros desde el Parque Libertad, pasando por el Boulevard Gran Sur, tomando Avenida del Imán hasta llegar a la entrada del campo de los sueños.
"Hubiera sido muy bueno que México tuviera todo el mundial, está muy chévere el ambiente, cómo nos están recibiendo los hermanos mexicanos, porque eso somos, hermanos", mencionó Adriana, de las primeras que pusieron el ambiente.
La lluvia hizo acto de presencia sin espantar a aquellos que bailaban cumbia cuando el contingente se detenía. Después de unos minutos de recuperar el aliento, las trompetas sonaban, y los peregrinos retomaban su camino.
"Es algo impresionante, es mi primer mundial, imagínate lo bien que la estamos pasando, y creo que mucha de la gente que está aquí también está viviendo su primer mundial, es algo que tenemos que disfrutar desde el primer momento hasta el final", dijo Damián, quien iba acompañado de su familia.
Los penachos se convertirlo en el principal atractivo porque plumas y esa alegría con la que invitaban a los visitantes a tomarse fotos y hacer una especie de ritual, quizás, para darle suerte a la selección cafetera.
A la altura de la milla, el mar colombiano se partió, entre aquellos que sí tenían boleto y los que verían en otro lugar el partido ante Uzbekistán.
Se desborda emoción colombiana por el Estadio Ciudad de México
Los aficionados colombianos alucinan con el tres veces mundialista Estadio Ciudad de México.
Apenas se abrieron las puertas del inmueble para el juego contra Uzbekistán, los fanáticos cafeteros, algunos de ellos boquiabiertos, comenzaron a tomar fotografías y videos del Coloso.
Tal fue la impresión, que Juan y sus hijos, Felipe y Sebastián, rompieron en llanto al aproximarse a la explanada del recinto.
"Lloramos cuando estábamos entrando, es inconmensurable. Es un sueño; vimos coronar aquí al rey Pelé, al Diego. Estamos supremamente emocionados de entrar al Azteca a ver a la Sele. Para nosotros esto es una final, es nuestra primera final", expresó Felipe.
Jorge, nacido en Colombia, pero ahora residente en Boston, llegó con su hijo Ian y la emoción a flor de piel.
Camilo Barona, acompañado de su papá, José, definió al Estadio Ciudad de México como una leyenda del futbol.
"Para mí es un sueño hecho realidad, en verdad un privilegio poder estar acá en México, poder estar disfrutando de este imponente escenario con tanta historia. Es un estadio muy histórico para Colombia, es un estadio de respeto, una leyenda", comentó.
El Estadio Ciudad de México se ha pintado de amarillo. Los aficionados colombianos literalmente realizaron una invasión para ver el debut de su selección en la Copa del Mundo.