Dijo un paciente: “Doctor, ya no veo Netflix, ahora veo las noticias”. Él, como muchos, tiene rachas de consumo compulsivo de una serie, simplemente agregó las noticias. Caray, me pregunto cuanto es normal estar al pendiente diario del desenvolvimiento, de lo que huele a tercera guerra mundial. Para empezar, ¿cuánto tiempo estamos frente a una pantalla conectado a las redes? ¿cuánto es sano? Mencionan que el promedio en México es de aproximadamente tres horas diarias, es muchísimo. Las series nos consumen mucho de vida, yo de golpe me di cuenta que había dedicado 50 horas para ver Breaking Bad, procuro no ver más series. Prefiero las películas. Lo que no puedo evitar es querer saber hacia dónde se dirige el mundo, mismo que cada día ofrece un capítulo extenso, reconozco dedico mucho tiempo a esto, me pregunto si yo exagero o muchos están indiferentes. Frecuentemente escucho en el consultorio “no veo nada de la guerra ni de horror”, se vale cuando la respuesta emocional es intensa, pero tenemos la obligación de entender que todos estamos en la cuerda floja. Abril puede ser decisivo sobre lo que podemos esperar los siguientes meses. Nadie nos puede salvar del presidente vecino más que los mismos americanos, yo sigo asustado que a estas alturas tenga aún muchísimos seguidores, millones, suficientes para darle alas en esta serie de disparates de su reconocido trastorno de la personalidad tipo narcisista, maligno y herido, es muy peligroso. Los sucesos los vemos en tiempo real, mucha información. Es deseable no obsesionarse con la guerra y sus consecuencias en carne propia, cuanto es mucho y cuanto es poco, no sé. Es muy preocupante ver la vida como una serie de acción, con un guion que parecería hace muy poco de una rica fantasía. Evoco una faceta reciente y elocuente de Netanyahu, escuchen con atención su reciente aparición en público con la prensa, habla sin rodeos, sobre la importancia de la fuerza, muy por encima de la ética o la moral. Refleja cierta paranoia colectiva israelí de que si no golpean van a ser golpeados, y el que pega primero y más fuerte es el bueno de la historia. Cita que Jesucristo tiene las de perder frente a Gengis Kan, que el mal superaría al bien, obviamente ellos del lado de los elegidos defendiendo el destino escrito. Las declaraciones y amenazas tienen abrumado al mundo, no sabemos si es un mecanismo imparable o habrá un momento de cordura, aunque sea disfrazada de triunfalismos. La incertidumbre resulta en una falla simbólica que impide dar sentido y anticipar los acontecimientos, el mundo actual es muy frágil y puede descomponerse rápidamente. Tiempo de escuchar música y letra de “I’ve Known No War”, The Who.
- *- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.