La Ciudad de México y el histórico Estadio Azteca se tiñeron por completo de amarillo para albergar el esperado regreso de la Selección de Colombia a la máxima cita del balompié internacional. Millones de aficionados cafeteros invadieron las calles de la capital mexicana, fusionando su alegría con el verde local en un parrandón descomunal previo al pitido inicial.
El regreso a la Copa del Mundo de 2026 se celebró con la pasión de quien extraña lo más sagrado cuando no se tiene, una energía que se trasladó de inmediato a las abarrotadas tribunas del coloso de Santa Úrsula durante un emocionante e inolvidable canto del himno nacional.
El compromiso oficial arrancó con los lógicos minutos de estudio entre ambos contendientes. El combinado de Uzbekistán, que vivía el debut absoluto de su historia en una fase final bajo la dirección técnica del legendario campeón del mundo italiano Fabio Cannavaro, intentó monopolizar la posesión del esférico en el amanecer del pleito. Sin embargo, la resistencia asiática duró poco ante la jerarquía de los pupilos de Néstor Lorenzo, quienes rápidamente inclinaron la cancha a su favor y pasaron a jugar la mayor parte del tiempo en campo rival.
La propuesta táctica de Cannavaro obligó a la escuadra sudamericana a descifrar un rígido bloque bajo diseñado exclusivamente para neutralizar sus principales armas ofensivas: los envíos milimétricos al vacío de James Rodríguez y el desborde eléctrico de Luis Díaz por el carril izquierdo. La zaga uzbeka escalonó a la perfección a sus defensores centrales, restándole todo el ángulo de remate a un Luis Suárez que lució aislado y con serios problemas de circulación para conectar con los mediocampistas.
La paridad y la frustración por no derribar la muralla rival se rompieron de forma definitiva en el minuto 40 de la primera mitad. El lateral derecho Daniel Muñoz sorprendió con una proyección profunda al ataque y aprovechó una magnífica asistencia de 'Lucho' Díaz para mandar el balón al fondo de las mallas. La anotación hizo justicia a un primer tiempo caracterizado por la absoluta superioridad ofensiva y la tenencia del balón del conjunto colombiano.
El error de Camilo Vargas y la redención del extremo del Bayern Múnich
El guion del segundo tiempo comenzó calcando los compases iniciales del partido, con una Uzbekistán timorata que intentó dar un paso al frente pero se topó con una Colombia bien plantada en el terreno de juego. No obstante, el bloque de Lorenzo empezó a adolecer de cierta pasividad e imprecisiones en la entrega a campo abierto. James Rodríguez no encontró la clarividencia habitual en el pase entre líneas y el sector derecho lució prácticamente inactivo para oxigenar el ataque.
El exceso de confianza terminó costándole muy caro a la Tricolor en el momento en que el equipo mostraba su versión más lenta sobre el césped. El guardameta Camilo Vargas cometió un flagrante error técnico al dejar un rebote corto en el área chica, una desatención que el atacante Abbosbek Fayzullaev no desaprovechó para firmar el transitorio 1-1. La diana encendió las alarmas en el banquillo técnico ante el inesperado crecimiento del humilde cuadro asiático.
La respuesta de Colombia fue inmediata y llegó de la mano de su gran estrella internacional. El mediocentro Gustavo Puerta, de soberbio despliegue físico, recuperó una pelota providencial en la mitad de la cancha y asistió con velocidad a Luis Díaz; el extremo del Bayern Múnich controló con categoría y definió con una clase excelsa ante la salida del arquero Utkir Yusupov para restablecer la ventaja en el marcador y salvar la noche en el Distrito Federal.
Con la ventaja recuperada, Lorenzo movió el banquillo introduciendo a Jaminton Campaz por James Rodríguez en el minuto 71, dando entrada posteriormente a Richard Ríos y al 'Cucho' Hernández por Puerta y Suárez. Aunque el equipo parecía enfocado en adormecer el choque y resguardar la mínima diferencia en el tramo final, la insistencia encontró su premio en el minuto 98 a través de un contragolpe letal comandado por el Cucho por la banda derecha.
El delantero lanzó un centro preciso al segundo palo donde apareció Campaz para conectar un certero frentazo que decretó el definitivo 3-1. La victoria disipa las urgencias clasificatorias pero deja flotando varias dudas tácticas de cara al exigente compromiso del próximo martes 23 de junio en Guadalajara frente a la República Democrática del Congo. Lorenzo tendrá que trabajar horas extras para pulir los automatismos defensivos si quiere consolidar el liderato del grupo en Norteamérica. @mundiario