La Habana. El parlamento de Cuba aprobó por unanimidad, en una reunión extraordinaria ayer, un amplio programa de reformas a favor del libre mercado, en un giro inédito para la isla comunista sumida en una profunda crisis económica, bajo presión de Estados Unidos.
Más de 400 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular estaban llamados a pronunciarse sobre 176 propuestas que abarcan numerosos sectores de la economía.
Las reformas ya contaban con el visto bueno de la máxima dirección del Partido Comunista (único) y del expresidente Raúl Castro, de 95 años e influyente en la vida política del país.
Los cambios incluyen la organización de las empresas privadas y estatales, el sistema bancario, el turismo, la agricultura, la inversión extranjera, los impuestos, los salarios y el mercado cambiario, entre otros.
“Se trata del programa de reforma económica más profunda que se haya anunciado en los últimos 70 años de la historia económica del país, desde la victoria de la Revolución de 1959”, declaró el economista cubano Daniel Torralbas, radicado en Londres.
En los años posteriores a la revolución encabezada por Fidel Castro en 1959, las grandes empresas privadas, cubanas o extranjeras, fueron nacionalizadas, así como los pequeños comercios y negocios familiares.
Desde entonces, se han introducido ajustes recurrentes al dogma de la economía socialista, pero sin cuestionar los fundamentos de un sistema ampliamente planificado y centralizado.
Sin embargo, en 2021, por primera vez en medio siglo, se autorizaron pequeñas y medianas empresas, con hasta 100 empleados, para hacer frente a la crisis y al descontento social.
Actualmente son más de 10,000 y emplean a un tercio de la población activa.
Cambios drásticos
Entre las reformas adoptadas el jueves destacan la transformación de las empresas estatales en sociedades comerciales “por acciones o de participación”, la autorización de empresas privadas con más de 100 empleados, la participación de capital extranjero en el sector privado y la apertura de cuentas en divisas para particulares.
La agricultura, el turismo, el sector bancario y el mercado cambiario quedarán abiertos a la inversión privada, tanto nacional como extranjera. Hasta ahora, esta se canalizaba hacia las empresas estatales.
Los cubanos también podrán poseer más de una empresa privada y participar en otras sociedades. Asimismo, se permitirá la negociación salarial dentro de las empresas.
“La esencia de las transformaciones que se están proponiendo van en torno a ampliar el rol del sector privado en la economía cubana (...) y hay cambios drásticos, no estamos hablando de cambios de maquillaje”, subrayó Torralbas.
Por el momento no se ha anunciado ningún calendario de aplicación, ni tampoco se contempla un cuestionamiento del sistema político dominado por el único partido permitido, el PCC.
“Son transformaciones para rectificar, pero siempre en defensa del socialismo”, declaró el presidente Miguel Díaz-Canel.