Ruidoso, NM— El Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) reveló que operaciones militares de interferencia de GPS estaban activas en el momento en que un avión ambulancia se estrelló cerca de Ruidoso el pasado 14 de mayo, dejando cuatro muertos: dos pilotos y dos enfermeras de vuelo.
La aeronave, un Beech C90 operado por Generation Jets con base en el Centro Aéreo de Roswell, Nuevo México, fue enviada poco antes de la medianoche para recoger a un paciente en el Aeropuerto Regional Sierra Blanca, en Ruidoso. Nunca llegó a su destino. El impacto ocurrió a las 0:15 de la madrugada en las estribaciones de las montañas Capitan, a una elevación de aproximadamente 9,950 pies (3,032 metros) sobre el nivel del mar. El choque desencadenó un incendio forestal, denominado Seven Cabins Fire, que posteriormente fue controlado.
Según el reporte preliminar, minutos después del despegue desde Roswell la tripulación reportó haber perdido la señal de GPS y solicitó asistencia al Centro de Control de Tráfico Aéreo de Albuquerque (ARTCC). El controlador contactó de inmediato a su supervisor de operaciones y solicitó al ejército que detuviera el jamming.
"Actividades de interferencia de GPS que abarcaban el área del vuelo accidentado estaban siendo conducidas por el ejército de Estados Unidos durante el tiempo del vuelo", señala el documento.
El controlador intentó guiar la aeronave mediante vectores de radar y la autorizó primero para un aproximamiento por instrumento, luego para uno visual, luego de que la tripulación reportó tener contacto visual con Ruidoso. No hubo más transmisiones de radio.
Los datos de rastreo de vuelo muestran que la aeronave descendía en dirección a las montañas Capitan, que alcanzan más de 10,201 pies (3,109 metros) de altura y se encontraban a unas 14 millas al noreste del aeropuerto de destino, entre la ruta del avión y la pista. El avión chocó contra la ladera de la montaña a 230 pies (70 metros) por debajo de la cima.
Las condiciones meteorológicas eran despejadas al momento del accidente, pero los investigadores destacaron que la noche era completamente oscura, sin iluminación lunar, lo que pudo haber reducido significativamente la capacidad de la tripulación para detectar el terreno. El reporte añade que el sistema automatizado de observación meteorológica del Aeropuerto Sierra Blanca estaba fuera de servicio, por lo que los datos de altímetro requeridos para los aproximamientos por instrumentos podrían no haber estado disponibles para la tripulación.
Los Avisos a los Pilotos (NOTAM) incluidos en el expediente de vuelo indicaban tanto la falla del sistema meteorológico del aeropuerto como la programación de interferencia de GPS militar en la zona y altitudes del vuelo accidentado.
El jamming (o interferencia) de GPS es la emisión deliberada de señales de radio que saturan o bloquean la frecuencia en la que operan los satélites de posicionamiento, impidiendo que los receptores —como los de una aeronave— puedan calcular su ubicación, altitud y rumbo.
El ejército de Estados Unidos lo utiliza habitualmente en ejercicios de entrenamiento para simular ambientes de guerra electrónica, ya que en un conflicto real un adversario podría hacer exactamente lo mismo para cegar la navegación del enemigo. Zonas despobladas del suroeste del país, como el sur de Nuevo México, se usan con frecuencia para esas prácticas.
El problema es que el jamming no distingue entre sistemas militares y civiles: afecta a cualquier receptor GPS en el área, incluidas aeronaves comerciales, ambulancias aéreas y vehículos en tierra. En este caso, el reporte de la NTSB indica que al menos otros tres aviones en la zona también reportaron pérdida de GPS esa misma noche.