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Mundiario 19 Jun, 2026 10:50

¿Puede pasarle a Hakimi lo mismo que a Thomas Partey?

La noticia de Achraf Hakimi ha sacudido el Mundial de 2026 por motivos que nada tienen que ver con el fútbol. La justicia francesa ha decidido que el internacional marroquí deberá sentarse en el banquillo para ser juzgado por la acusación de violación presentada contra él en 2023. Hakimi niega los hechos y mantiene que la relación fue consentida, pero el caso ha dado un paso más en los tribunales.

En cualquier otro Mundial, la noticia habría quedado en el ámbito judicial. Sin embargo, esta edición ya ha demostrado que los asuntos legales pueden tener consecuencias deportivas directas. Y ahí aparece inevitablemente el nombre de Thomas Partey.

El centrocampista ghanés se convirtió hace apenas unos días en uno de los protagonistas inesperados del torneo después de que Canadá le denegara la entrada al país. La decisión impidió que pudiera disputar un encuentro del Mundial y abrió un debate completamente nuevo sobre el papel de las leyes migratorias en una competición internacional.

Las situaciones de Partey y Hakimi no son idénticas. El primero afronta un escenario judicial distinto y cada país aplica sus propias normas de inmigración. Sin embargo, el precedente ya existe. Canadá ha demostrado que está dispuesto a tomar decisiones propias incluso cuando afectan directamente al desarrollo de un Mundial organizado bajo el paraguas de la FIFA.

Por eso la pregunta ha comenzado a aparecer en medios y redes sociales. ¿Qué ocurriría si Marruecos tuviera que disputar partidos en territorio canadiense durante las próximas rondas? ¿Podrían las autoridades revisar la situación de Hakimi de forma similar a como hicieron con Partey?

El quid de la cuestión

La clave está en la legislación canadiense. El caso de Thomas Partey demostró que las autoridades del país pueden denegar la entrada a una persona no solo cuando existe una condena firme, sino también cuando consideran que existen motivos suficientes relacionados con acusaciones graves. Precisamente por eso la situación de Hakimi genera interrogantes. El marroquí todavía no ha sido juzgado ni condenado, pero la decisión de la justicia francesa de enviarlo a juicio supone un paso más en un proceso que podría ser analizado por las autoridades migratorias canadienses si Marruecos tuviera que competir allí.

A día de hoy no existe ninguna información que indique que vaya a suceder. Hakimi sigue formando parte de la selección marroquí y continúa disponible para competir. Además, el hecho de que vaya a ser juzgado no supone una condena ni modifica su situación deportiva actual.

Sin embargo, el caso demuestra hasta qué punto este Mundial está siendo diferente. La ampliación a tres países organizadores no solo ha multiplicado los viajes y los problemas logísticos. También ha colocado a las selecciones bajo tres marcos legales distintos, algo que nunca había tenido tanta relevancia en una Copa del Mundo.

El fútbol sigue decidiéndose sobre el césped, pero el Mundial de 2026 ya ha dejado claro que los tribunales y las fronteras también pueden influir en la competición. Thomas Partey ya lo ha comprobado. La noticia de Hakimi ha provocado que muchos se pregunten si podría ser el siguiente en enfrentarse a una situación parecida. @mundiario

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