España llega al partido contra Arabia Saudí con más dudas de las esperadas tras la primera jornada. El empate ante Cabo Verde no cambia su condición de favorita para avanzar en el Mundial, pero sí deja una sensación clara: el equipo de Luis de la Fuente tuvo el balón durante muchos minutos, pero le faltó profundidad para convertir ese dominio en ocasiones realmente peligrosas.
El análisis más repetido durante estos días se centra en los nombres. Lamine Yamal, Nico Williams o Dani Olmo aparecen en todas las conversaciones. Sin embargo, quizá la cuestión no sea quién juega, sino cómo juega España. El problema que dejó el debut no fue la falta de posesión. Fue la falta de amplitud. Cabo Verde consiguió defender cómoda durante demasiados minutos porque el partido se jugó casi siempre por dentro.
La selección fue campeona de Europa cuando recuperó algo que había desaparecido durante años: el desborde por las bandas. La aparición de Lamine Yamal y Nico Williams obligó a los rivales a defender mucho más espacio. Ya no bastaba con cerrar el centro. También había que vigilar los uno contra uno, las carreras hacia línea de fondo y las situaciones de superioridad en los costados.
El problema para Luis de la Fuente es que esa solución parece hoy más complicada que hace unos meses. Víctor Muñoz está lesionado. Nico Williams llega condicionado físicamente y todo apunta a que, si juega, lo hará con limitaciones. Lamine Yamal tampoco parece preparado para disputar un encuentro completo. Jeremy Pino aparece como el único extremo puro plenamente disponible para un partido que puede exigir precisamente ese tipo de perfil.
La pregunta es inevitable: ¿cómo se abre el campo cuando apenas quedan extremos? Arabia Saudí probablemente planteará un partido muy parecido al de Cabo Verde. Muchos jugadores por detrás del balón, líneas juntas y pocos espacios en zonas interiores. Si eso ocurre, España necesitará encontrar amplitud de otra manera.
Quizá la respuesta no esté únicamente en los atacantes. Alejandro Grimaldo y Pedro Porro son dos futbolistas con una clara vocación ofensiva, capacidad para llegar a línea de fondo y calidad suficiente para generar peligro con sus centros. Su presencia permitiría estirar al rival y obligarle a defender más metros de campo. Ante un bloque bajo, ese detalle puede resultar decisivo.
No se trata de una crítica a Cucurella o Marcos Llorente. Ambos cumplen funciones importantes dentro del sistema. La cuestión es entender qué partido espera a España. Si Arabia Saudí decide encerrarse cerca de su área, quizá el encuentro exija perfiles más agresivos desde los laterales y una mayor presencia en los costados para evitar que todo el juego vuelva a concentrarse por dentro.
Por eso el debate no debería centrarse únicamente en si juega Lamine, si Nico llega a tiempo o si Dani Olmo entra en el once. La cuestión principal es otra. España necesita recuperar amplitud para atacar mejor. Y si no puede encontrarla en los extremos, tendrá que buscarla en otro lugar. Porque ante Arabia Saudí no hará falta una revolución. Bastará con encontrar la forma de abrir el campo. @mundiario