HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Mundiario 20 Jun, 2026 08:05

PSOE: ser complaciente con el Poder no garantiza su beneplácito

El politólogo Juan Carlos Monedero sostiene que en 1914 el sindicalismo socialdemócrata de las grandes potencias europeas prefirió -entre otros motivos- aliarse con la patronal de su país a hacerlo con sus homólogos de los Estados rivales pensando que ello favorecería una mayor conciliación burguesía-proletariado en beneficio de los obreros. Lejos de que ello ocurriese, pocos años después el empresariado se apoyó en regímenes directamente fascistas o híbridos entre conservadurismo y fascismo (corporativistas) para frenar al proletariado de izquierdas.

Pues la acción del PSOE es semejante a la descrita unión sagrada del siglo pasado. Así, en el actual sistema de monarquía parlamentaria los de Ferraz se han circunscrito siempre a contentar a las élites conservadoras por tres motivos: lograr apoltronamiento institucional, evitar el enfrentamiento político con la derecha y conseguir tibias reformas socioliberales o socialdemócratas moderadas.

Sin embargo, el lawfare judicial contra Rodríguez Zapatero y contra la familia de Pedro Sánchez ha abierto una grieta en el Régimen del 78: por primera vez, una de sus alas, la progresista, está siendo excluida y atacada por algunos de los poderes conservadores de nuestro sistema político, es decir, nos referimos a parte de la burguesía, de los cuerpos policiales, de la judicatura y de la prensa, así como al tándem PP-Vox.

Mientras esto sucede, podemos repasar doce datos que demuestran que el PSOE no es un partido precisamente de izquierda transformadora:

1. Apoyo a una institución antidemocrática y heredera jurídica del franquismo, como es la Monarquía. Los de Ferraz ni tan siquiera han planteado un referéndum sobre la forma de Estado: el PSOE rechaza la III República.

2. Rechazo -como PP y Vox- a cualquier forma de referéndum de independencia -aunque voten todos los españoles-. Los Gobiernos del PSOE no han hecho uso del artículo 92 de la Constitución para convocar plebiscitos consultivos sobre esta cuestión.

3. No prohibición de fiestas donde se ejerce el maltrato animal (por ejemplo, la tauromaquia), coincidiendo en ello también con PP y Vox.

4. Apoyo a una organización imperialista como la OTAN, que hoy en día, además, es un instrumento servil al trumpismo. Desde 1986 los socialistas no han vuelto a convocar ningún referéndum de permanencia en este ente.

5. Apoyo a la permanencia en esta Unión Europea, la cual es funcional al anglosionismo. Además, esta entidad política posee un profundo déficit democrático y es perjudicial para nuestros sectores primario y secundario. Tampoco han convocado una consulta para decidir si seguir o salir del ente liderado por la atlantista Von der Leyen -más allá del referéndum consultivo de 2005 sobre la fallida Constitución Europea- ni han exigido una transformación institucional radical de la UE.

6. Rechazo a gravar a los multipropietarios de viviendas vacías (a partir de cuatro inmuebles), así como a prohibir los fondos buitre o los pisos turísticos.

7. Oposición a reformas fiscales auténticamente socialistas con el fin de luchar contra la desigualdad.

8. No consideración de casi ninguna medida regeneracionista y democratizadora impulsada por el Movimiento 15-M.

9. Negarse a modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial y pactar el CGPJ con el PP.

10. Inacción ante cloacas estatales contra grupos políticos contrarios al Régimen de 1978: Podemos e independentistas catalanes, particularmente.

11. Los elogios de Zapatero o Sánchez a auténticas calamidades éticas como Hillary Clinton, Kamala Harris o Joe Biden, los cuales son dirigentes corresponsables de guerras imperialistas como la de Siria o Libia (Clinton) y del genocidio sionista en Gaza (Harris) o de todas ellas (Biden).

12. La no derogación de la Ley de Amnistía de 1977 y la aceptación del marco político vigente. Si bien fue totalmente comprensible el apoyo socialista a la Constitución de 1978 hace cuatro décadas como mal menor frente a la Dictadura, ya ha pasado casi medio siglo y los sistemas políticos pueden y deben cambiar si no funcionan correctamente, tal y como sucede con el posfranquismo actual.

Desde el punto de vista ideológico, el zapaterismo ni tan siquiera es socialdemócrata: es un socioliberalismo que se asemeja al ala izquierda de Ciudadanos o a la extinta UPyD, pero es más proestablishment y descentralizador que los anteriores. Por su parte, el sanchismo sí está algo más a la izquierda que la doctrina de Zapatero, pero también dentro de los márgenes constitucionalistas.

Mientras el PSOE hace -y no hace- todo lo descrito anteriormente, se presenta como “la vanguardia progresista contra la extrema derecha”, a la vez que busca acomodarse en el actual sistema político junto al PP, a pesar de que dicho Régimen le es cada vez más hostil.

Entonces, si el PSOE es tan sistémico, ¿por qué está siendo atacado por diversas élites azules? Pues por cuatro motivos fundamentales:

1. Porque estos poderes sociales no tienen a un partido más afín en el Gobierno de España (PP) desde hace casi una década.

2. El PP es un partido adicto al poder y lleva ocho años fuera de él a nivel central.

3. Porque el actual ejecutivo es el más débil de toda la historia parlamentaria española desde 1977.

4. El auge de Vox y sus lobbies afines, feroces tanto a nivel político como digital con el PSOE.

En resumen, defender el statu quo no garantiza la paz con el resto de los actores del Poder: si hay conflicto de intereses políticos, económicos y laborales, el PP y sus poderes fácticos nunca aceptarán que el PSOE -por sistémico que sea- esté en la Moncloa.

Por otro lado, debemos recordar que en política, como en la vida, ser complaciente y cobarde con el poderoso no solo no te garantiza su apoyo, sino que este último puede reaccionar con derribo si sus intereses son contrapuestos al de su benefactor. Y, sobre todo, siempre reaccionará con desdén por quién muestra sumisión hacia él.

En penúltimo lugar, si el PSOE tuviese auténtica dignidad política, memoria histórica (el PSOE fue republicano entre 1879 y 1978) y si sus cuadros no estuviesen tan profesionalizados en las instituciones públicas, defendería desde hoy mismo un proceso constituyente (legal y pacífico) en favor de una III República auténticamente democrática. Los modelos finlandés e islandés son buenos referentes para España en términos de transparencia política y desarrollo humano.

Por último, entre Margarita Robles y Pablo Iglesias está claro quién tiene razón de los dos, pues España no es una plena democracia. @mundiario

 

Contenido Patrocinado