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El Diario 21 Jun, 2026 14:50

Repican campanas por aniversario luctuoso de sacerdotes

Chihuahua.- El repique de campanas resonó en el Templo del Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de Chihuahua como parte de una jornada de reflexión convocada por la comunidad jesuita para recordar a los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, asesinados hace cuatro años en Cerocahui, en la Sierra Tarahumara.

A las 3:00 de la tarde, hora en que invitaron a templos de distintas regiones del país a sumarse a la iniciativa, las campanas sonaron como un llamado a la paz en medio de un contexto nacional marcado por la violencia, las desapariciones y la inseguridad que afecta a miles de familias mexicanas.

La conmemoración estuvo dedicada no sólo a la memoria de los sacerdotes jesuitas, sino también a las víctimas de la violencia que persiste en diversas regiones del país. La Iglesia hizo un llamado a fortalecer la participación ciudadana, recuperar los espacios de encuentro comunitario y fomentar acciones que contribuyan a la reconstrucción del tejido social.

El acto recordó uno de los episodios más dolorosos registrados en Chihuahua durante los últimos años. El 20 de junio de 2022, los sacerdotes Javier Campos Morales, de 79 años, y Joaquín César Mora Salazar, de 80, fueron asesinados dentro de la iglesia de Cerocahui, en el municipio de Urique.

Los hechos ocurrieron luego de que un hombre que buscaba refugio ingresara al templo tras ser perseguido por un grupo armado. Minutos después, el presunto agresor entró al recinto religioso y disparó contra el hombre, identificado posteriormente como el guía de turistas Pedro Eliodoro Palma. Los dos sacerdotes intentaron intervenir para auxiliarlo, pero también fueron atacados.

El crimen generó una fuerte reacción tanto dentro como fuera de México debido a que ocurrió en un espacio considerado de protección y refugio para la comunidad. Además, puso nuevamente en evidencia las condiciones de violencia que durante años han enfrentado los habitantes de la Sierra Tarahumara.

Las investigaciones señalaron como principal responsable a José Noriel Portillo Gil, alias “El Chueco”, quien durante años fue identificado por autoridades estatales y federales como un generador de violencia en la región serrana. Tras varios meses de búsqueda, en marzo de 2023 confirmaron que había muerto durante un enfrentamiento en el estado de Sinaloa.

Sin embargo, la muerte del presunto responsable no puso fin a las exigencias de justicia. Organizaciones civiles, representantes de la Iglesia y habitantes de la sierra han insistido en la necesidad de esclarecer completamente los hechos y atender las causas estructurales que permiten la operación de grupos criminales en comunidades apartadas.

La muerte de los sacerdotes tuvo además repercusión internacional. El Papa Francisco expresó públicamente su consternación por el asesinato de los religiosos, mientras que distintas organizaciones defensoras de derechos humanos señalaron la urgencia de fortalecer las condiciones de seguridad en las regiones más vulnerables del país.

Javier Campos y Joaquín Mora dedicaron gran parte de su vida al trabajo pastoral en la Sierra Tarahumara. Durante décadas acompañaron a comunidades indígenas y rurales, desarrollando labores religiosas, educativas y sociales que les ganaron el reconocimiento y afecto de la población.

El repique de campanas realizado en el Templo del Sagrado Corazón fue sumado a otras actividades conmemorativas efectuadas en distintos puntos del país.

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