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Mundiario 21 Jun, 2026 16:21

España responde en el campo a una semana de ruido

Hay partidos que suman tres puntos y hay partidos que sirven para poner las cosas en perspectiva. España necesitaba ganar a Arabia Saudí, pero probablemente necesitaba todavía más recordar quién es. Lo hizo con una goleada contundente y con una primera media hora que borró gran parte de las dudas que habían aparecido tras el empate frente a Cabo Verde.

Durante toda la semana se habló de cambios, de errores, de falta de profundidad, de decisiones de Luis de la Fuente y hasta de una supuesta pérdida de identidad. El debate parecía mucho más grande que un simple empate en la primera jornada. Como suele ocurrir con la selección, cada tropiezo se analiza como si fuera el inicio de una crisis.

Sin embargo, la respuesta del seleccionador no llegó en una rueda de prensa. Llegó sobre el césped. España presentó varios ajustes que modificaron notablemente la imagen ofrecida en el debut. Y lo más llamativo es que muchas de las soluciones aparecieron precisamente en algunos de los aspectos más debatidos durante los días previos.

Uno de los cambios estuvo en los laterales. Pedro Porro entró en el equipo y aportó profundidad, llegada y capacidad para abrir el campo. Mundiario  ya había apuntado que España necesitaba más amplitud para evitar los embudos constantes por el centro y el lateral cumplió perfectamente con esa función. La selección consiguió estirar más a Arabia Saudí y encontró espacios que apenas habían aparecido ante Cabo Verde.

También cambió el papel de Pedri. En el estreno mundialista había actuado muy cerca del área rival, prácticamente como mediapunta. Frente a Arabia Saudí retrasó varios metros su posición para participar más en la construcción del juego y conectar desde zonas más bajas. Esa modificación permitió que Dani Olmo apareciese con más frecuencia entre líneas y ofreció una circulación mucho más limpia y dinámica.

A ello se unió la recuperación de algo fundamental en el fútbol moderno: los extremos. España volvió a tener desborde, velocidad y amenaza constante por fuera. Lamine Yamal demostró una vez más que es uno de los jugadores más determinantes del torneo y Álex Baena ofreció una alternativa distinta para atacar los espacios. La selección dejó de insistir únicamente por dentro y volvió a utilizar toda la anchura del campo.

El resultado fue inmediato. Lo que ante Cabo Verde había parecido una selección espesa y previsible se convirtió en un equipo agresivo, vertical y capaz de generar ocasiones con continuidad. Arabia Saudí apenas tuvo tiempo para asentarse sobre el terreno de juego cuando el encuentro ya estaba prácticamente decidido. En menos de veinticinco minutos, España había resuelto gran parte del trabajo.

La goleada no convierte automáticamente a España en campeona del mundo ni borra cualquier posible problema que pueda aparecer más adelante. Pero sí deja una conclusión evidente. El empate ante Cabo Verde provocó una corriente de dudas que parecía excesiva para una selección que sigue siendo la vigente campeona de Europa. Luis de la Fuente escuchó las críticas, movió algunas piezas y encontró respuestas. España no solo ganó. También recordó que detrás de este equipo hay más recursos, más variantes y más soluciones de las que muchos estaban dispuestos a reconocer hace apenas unos días. @mundiario

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