
Colombia dio un giro a la derecha, después de un caótico (por decir lo menos) gobierno del exguerrillero Gustavo Petro.
El candidato conservador, Abelardo de la Espriella, llevaba una cómoda ventaja al candidato de Petro, Iván Cepeda, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Lo interesante de la elección, además de la vuelta a la derecha, es que De la Espriella, recurrió a una propuesta de campaña que impulsó el voto a su favor de los adultos jóvenes y adultos mayores: la seguridad.
Empresario, con coincidencias ideológicas no solo con Donald Trump, quien le manifestó su respaldo (si hubiera ocurrido en México, ¿se habría considerado “injerencia’’ suficiente para anular el resultado de la elección?), con el salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei, propuso una política de combate frontal a la delincuencia.
Nada de “abrazos no balazos’’, que a su manera quiso replicar Petro en Colombia.
La propuesta del virtual nuevo presidente colombiano va hacia el endurecimiento de los políticas de seguridad y rechazo a las negociaciones con los grupos paramilitares (no habría “mesa de negociación’’ con los grupos armados que desplazan a los pobladores para robarles tierras y otras propiedades, como sí ocurrió en México hace unas semanas en la sierra de Guerrero).
También propone un adelgazamiento (casi bariátrico) de la burocracia estatal además de una reforma fiscal.
Puede que los planteamientos del futuro presidente colombiano suenen duros para algunos sectores, pero por lo visto en las urnas ayer, de acuerdo a los conteos rápidos, la mayoría votó por esa propuesta ante la ola de inseguridad que atraviesa el país y ante las decisiones de Petro que prefirió “el diálogo’’ con los grupos paramilitares (de los cuales formó parte en su juventud) al combate directo a sus acciones.
¿Le suena familiar?
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A ver, a ver, ¿cómo está eso de que oooootra hija de Félix Salgado Macedonio, de nombre Celeste Salgado Pineda, busca ser presidenta municipal de Iguala, Guerrero?
Según los estatutos de Morena contra el nepotismo, se supone que aplicaría tal candidatura, a menos que, claro, se torcieran los propios documentos y al final se justificara que solo aplican para “cargo por cargo’’.
Es decir, que sí se podría porque Celeste no aspira a ser gobernadora (todavía), cargo que ocupa su hermana Evelyn, sino presidenta municipal.
Sea como fuere, como que el discurso antinepotismo de Morena suena más a slogan que a realidad porque, en los hechos, se deja intocable el cacicazgo de Salgado Macedonio, quien todavía presiona a su dirigencia para obtener las canonjías que creen que le deben por impedirle ser candidato a gobernador.
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¡Se están peliando!..otra vez.
Cuando parecía que el pleito entre la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos y Morena (el gobierno como parte del conflicto) había amainado, la mandataria estatal se sacó de la manga una declaración que motivó la agresiva respuesta de la dirigente morenista Ariadna Montiel.
Campos pidió al gobierno entregar al gobierno de Estados Unidos al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, como una medida para “defender la soberanía’’.
Montiel le respondió en un comunicado que era una “traidora a la patria’’ y luego todos los adjetivos que ya conocemos.
Algo debió haber pasado entre el gobierno de Chihuahua y el federal para que Campos resucitara un tema que sabía provocaría esa reacción.
Cuestión de recordar que el gobierno de Campos aún se encuentra bajo investigación federal por la participación de dos agentes de la CIA en un operativo de campo en la sierra Tarahumara.
¿Qué será, qué será?
Alguno rompió la tregua, quién sabe por qué.
@adriantrejo