El dólar operaba el martes en máximos de más de un año, ya que los operadores se posicionaban ante la perspectiva de una Reserva Federal más restrictiva, pese a que los precios del crudo bajaban levemente por el descenso de las tensiones en el golfo Pérsico, mientras el yen se fortalecía tras rozar su mínimo en cuatro décadas.
Los futuros de los fondos federales descuentan una probabilidad superior al 85% de que se produzca un alza de tasas de interés de un cuarto de punto para septiembre, mientras que BofA Global Research y Deutsche Bank esperan que la Fed suba los tipos antes de fin de año, alegando la resistencia de la economía.
"El dólar está descontando unas tasas más altas y se está fortaleciendo gracias a ello", afirmó Tommy von Bromsen, de Handelsbanken. "También está recibiendo apoyo del hecho de que el conflicto de Oriente Medio no se haya resuelto del todo. Sigue habiendo una gran incertidumbre que está respaldando al dólar".
El índice dólar, que compara al billete verde con una cesta de seis destacadas monedas, subía levemente a 101.25 unidades, su nivel más alto desde mayo de 2025.
El euro cotizaba a 1.1395 dólares, su mínimo desde agosto de 2025, después de que la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, restara importancia el lunes a las preocupaciones sobre una segunda ronda de inflación, sugiriendo un enfoque equilibrado de la política monetaria.
La libra esterlina restaba un 0.2%, a 1.3223 dólares, tras haber subido en la víspera a raíz de la dimisión del primer ministro Keir Starmer.
El yen cotizaba a 161.41 unidades por dólar, tras debilitarse brevemente hasta un mínimo de dos años de 161.93 a última hora del lunes. Una ruptura por encima de 161.96 llevaría a la divisa japonesa a su nivel más bajo desde 1986.
"Cabe esperar volatilidad cuando el yen se acerque a estos niveles, ya que el mercado anticipa que Japón dará señales de intervención o incluso intervendrá directamente", señaló Von Bromsen.