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Vanguardia 23 Jun, 2026 10:36

Para evitar el peligro climático, hay que electrificar

Por Murat Kurum, Project Syndicate.

ESTAMBUL- La andanada de perturbaciones padecidas por la economía mundial en los últimos meses nos dio un atisbo de una nueva realidad. El conflicto del Golfo generó una contracción extraordinaria (y peligrosa) de los mercados de gas, petróleo y fertilizantes; y ahora es posible que un “súper” El Niño traiga consigo fenómenos meteorológicos más extremos. Es decir que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) de este año en Antalya (Turquía) encontrará a millones de personas hundidas en la pobreza energética y alimentaria y obligadas a sufrir condiciones espantosas y desastres naturales de creciente gravedad.

Estos fenómenos destacan el peligro de seguir dependiendo de combustibles fósiles importados. Alrededor del 80 % de la población mundial vive en países que todavía son importadores netos de hidrocarburos; y acabamos de tener una prueba de la vulnerabilidad económica que eso implica. En todo el mundo (pero sobre todo en los países en desarrollo) ha habido un gran encarecimiento de los productos de primera necesidad, empeoramiento de la situación financiera y extensión del sobreendeudamiento.

Esta última crisis mundial refuerza la necesidad de contar con fuentes de energía más limpias y resilientes. Hace tres años, los gobiernos presentes en la COP28 de Dubái dieron la mayor prioridad a lograr una transición justa, ordenada y equitativa hacia una economía desligada de los combustibles fósiles. Ahora debemos trazar una hoja de ruta que convierta esa visión de alto nivel en una realidad cotidiana.

Por eso, mi objetivo como presidente designado de la COP31 es impulsar un debate global sobre la electrificación. Debemos pasar de la discusión abstracta a considerar las decisiones reales que enfrenta la gente. Hay que pensar en la familia puesta a decidir la compra de un vehículo eléctrico; en el dueño de una casa que instala un panel solar, una batería o una bomba de calor; en el urbanista que apuesta al autobús eléctrico; en el fabricante de papel que electrifica el proceso de producción de calor.

La cuestión es fundamental, porque los edificios, el transporte y la industria generan el 45 % de la emisión directa mundial, pero sólo se cubre con electricidad (en vez de combustibles fósiles) alrededor del 20 % de la demanda energética. De modo que uno de nuestros objetivos centrales en la COP31 será acordar el aporte que cada uno puede hacer en dirección a una nueva meta global de 35 % de electrificación en 2035.

No son objetivos irreales; los datos muestran que son alcanzables, siempre que las autoridades tengan en cuenta las recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía y de la Agencia Internacional de Energías Renovables sobre las medidas necesarias para evitar un calentamiento global superior a 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales, como establece el Acuerdo de París. Esta aspiración subyacente ya tiene más de diez años, y el nuevo objetivo que planteamos es un importante avance hacia su realización.

Pero la electrificación de la vida cotidiana no es suficiente. También se necesita una rápida ampliación de escala de las energías renovables, para que las economías electrificadas usen energía limpia. Necesitamos redes eléctricas más grandes y resilientes para manejar la carga adicional. Y necesitamos dar más apoyo financiero a los países en desarrollo para que puedan sumarse al proceso.

Las COP anteriores fijaron objetivos para cada una de estas necesidades. En la COP28, todos los países se comprometieron a triplicar la capacidad mundial de generación a partir de fuentes renovables en 2030. En la COP29 de Bakú, 74 países reconocieron la necesidad de sextuplicar la capacidad de almacenamiento de energía y de añadir o renovar 80 millones de kilómetros de redes eléctricas con plazo en 2040. Además, los donantes se comprometieron a movilizar al menos 300 mil millones de dólares anuales para los países en desarrollo con plazo en 2035.

Cada una de estas metas es importante; sumadas, constituyen la arquitectura de la transición energética. Envían señales claras al mercado y ofrecen una base compartida para una respuesta internacional unificada en un mundo fragmentado. Su importancia deriva del hecho de ser a la vez metas ambiciosas y alcanzables.

En 2026 se produjeron otros dos hechos esperanzadores. El primero fue el extraordinario abaratamiento de componentes esenciales como las baterías y los paneles solares, una tendencia que permitió a Turquía autorizar la instalación de más capacidad de almacenamiento en baterías que cualquier país miembro de la Unión Europea.

En segundo lugar, hechos históricos como la guerra en el Golfo pueden dar lugar a grandes cambios, como los avances inéditos en eficiencia energética derivados de la crisis petrolera de los años setenta. La crisis actual desató poderosas fuerzas de mercado que podemos aprovechar (en la COP31 y después) para acelerar la electrificación.

Pero no existe un único modelo que sea válido para todos. Cada país aportará algo diferente y cada sector trazará su propio camino. Los desafíos y oportunidades para África no son los mismos que para Europa. Electrificar el transporte no es lo mismo que electrificar los procesos industriales y los edificios. Nadie puede ni debe intentar imponer soluciones a nadie. Pero todos debemos reconocer que electrificar la vida cotidiana es el modo de abandonar los combustibles fósiles; es el modo de tornar superfluos esos insumos volátiles; es el modo de proteger a las familias de los efectos del encarecimiento de la energía.

Vamos a usar el poder de convocatoria que nos confiere la presidencia de la COP para centrar la atención, crear alianzas más sólidas y pasar a la fase de implementación. El mundo está en peligro, y la electrificación es nuestra salvación. Copyright: Project Syndicate, 2026.

Murat Kurum, ministro de ambiente, urbanización y cambio climático de Turquía, es el presidente designado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2026 (COP31).

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