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Mundiario 24 Jun, 2026 00:46

El Gobierno se blinda ante la corrupción pero no frena su ofensiva contra la Justicia

La sentencia del Tribunal Supremo contra José Luis Ábalos y Koldo García marca un punto de inflexión en una de las causas judiciales más sensibles para el Gobierno de Pedro Sánchez. La condena de 24 años y tres meses para el exministro de Transportes y exsecretario de Organización socialista supone un golpe político de enorme magnitud para el PSOE, pero también ofrece al Ejecutivo la oportunidad de reivindicar un argumento que viene sosteniendo desde hace meses, que la corrupción debe castigarse sin excepciones.

La respuesta del Gobierno tras conocerse el fallo ha sido cuidadosamente medida. Por un lado, el Ejecutivo ha reiterado su condena “sin matices” de las conductas corruptas y ha insistido en que el PSOE actuó contra Ábalos mucho antes de que existiera una sentencia firme. Pero también ha mantenido su discurso crítico hacia algunas decisiones judiciales en otros procedimientos, en especial los de Begoña Gómez y David Sánchez, que afectan a la familia del presidente del Gobierno.

El Ejecutivo pretende subrayar una diferencia esencial entre el caso Ábalos y otras investigaciones que considera carentes de fundamento. La tesis oficial sostiene que existen causas judiciales basadas en indicios sólidos de corrupción y otras que responderían, según el Gobierno, a una utilización política de la Justicia.

El problema es que esa línea divisoria resulta cada vez más difícil de explicar en términos de percepción pública. “Quienes creemos en la política, quienes creemos en la democracia, quienes creemos en la separación de poderes, sabemos que lamentablemente se dan casos de corrupción en política. Que la inmensa mayoría de los políticos hacen un trabajo honesto, pero que se dan casos de corrupción. Igual que sabemos que la inmensa mayoría de los jueces hacen un excelente trabajo, pero a veces algunos no lo hacen. Esto es así, lamentable”, ha dicho el ministro de Transformación Digital, Óscar López, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

“A partir de ahí, lo más importante para quienes seguimos creyendo en esto y creemos de verdad en la honorabilidad y en el buen nombre de la política es tener muy claro que el que la hace la paga. Se llame Ábalos o se llame (Isabel Díaz) Ayuso. El que la hace la paga. Es muy importante combatir la corrupción. Y yo lo que digo es que en el Partido Socialista se actuó”, defendió quien, además, es el líder de los socialistas madrileños en alusión a las investigaciones judiciales que afectan a la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid.

López acusa al PP de doble rasero

Desde La Moncloa rechazan esa interpretación. Insisten en que la inmensa mayoría de los jueces realizan su trabajo con profesionalidad y recuerdan que la separación de poderes no impide formular críticas a resoluciones concretas. A pesar de que esa es la línea oficial mantenida, más o menos, por la mayoría de los ministros, López había elevado el tono la semana pasada contra los jueces que han señalado desde La Moncloa al asegurar sin ambages que sí hay “jueces que prevarican”. Quien fuera el jefe de Gabinete de Sánchez ha matizado su discurso este martes, porque ha pedido “no mezclarlo todo y no confundir todo”.

El PSOE ha encontrado munición en el hecho de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil esté investigando a la pareja de Ayuso, el empresario Alberto González Amador, porque un informe de Hacienda reveló que facturó 4.4 millones de euros entre 2021 y 2023 a Quirón Prevención, cuando ambos ya eran novios. Por eso, esgrimen un supuesto doble rasero en el PP porque la baronesa madrileña no ha sufrido consecuencias que, según dicen los socialistas, Ferraz sí tomó con algunos de sus imputados como Ábalos, a quien sus propios compañeros de filas desterraron del grupo parlamentario después de ser señalado por la UCO, aunque pasaron 16 meses con el expediente abierto entre ese día y su expulsión definitiva del partido.

“No todos los casos son iguales”, reconoció López, “y desde luego, yo quiero hacer una reivindicación de la política, del periodismo y de la Justicia, pero de la buena política, del buen periodismo y de la buena Justicia. Y creo que hay algunos que están empeñados en mezclarlo todo para hacer una causa común. Pero ni todos los políticos son corruptos, ni todos los jueces son perfectos, ni todos los periodistas son maravillosos”.

Por eso, el ministro sostiene que “lo importante es actuar” y defiende que el PSOE “lo hizo con contundencia” en el caso Mascarillas, la primera pieza que ya ha sido juzgada de la macrocausa en la que se ha convertido el caso Koldo. En contraste, López ha señalado a un PP “volcado en proteger, amparar y tapar toda la corrupción de Ayuso”. “Hay hechos escandalosos y es sorprendente la normalidad con la que los acepta (Alberto Núñez) Feijóo”, ha criticado el líder de los socialistas madrileños. @mundiario

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