Organizaciones delictivas dedicadas al narcotráfico en México intervinieron los teléfonos celulares de militares estadounidenses desplegados en la frontera sur. Así lo revelaron informes oficiales del Congreso, destacando que las tropas comenzaron a recibir mensajes con amenazas directas en sus dispositivos privados tras operaciones de inteligencia que resultaron en la muerte de líderes criminales, de acuerdo con un reporte retomado por The New York Times.
El incidente ocurre en medio de la operación Ardent Vanguard, la cual mantiene a unos nueve mil soldados en servicio activo distribuidos a lo largo de tres mil 200 kilómetros de frontera.
Dominance from elevated positions! #HomelandDefense #ArdentVanguard https://t.co/icYAD6O3T5
— U.S. Northern Command (@USNorthernCmd) June 23, 2026
Las patrullas militares conjuntas con el ejército mexicano y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza forzaron a los grupos criminales a desplazarse hacia zonas montañosas remotas. En respuesta a esta presión, las bandas delictivas recurrieron a ataques cibernéticos y espionaje digital contra el personal norteamericano para frenar el avance de los operativos.
A pesar de que los cruces ilegales disminuyeron en meses recientes debido a las políticas de la administración Trump, el costo financiero de mantener el despliegue militar genera intensos debates en Washington. Informes presupuestarios indicaron que solo los primeros cuatro meses de la misión sumaron un gasto de 525 millones de dólares, acumulando decenas de millones semanales sin que exista un horizonte claro para la conclusión del operativo.
La vigilancia fronteriza ya no depende solo de agentes en tierra. Drones equipados con cámaras y tecnología avanzada ayudan a monitorear la frontera día y noche. Cruzar ilegalmente implica un alto riesgo de ser detectado y detenido.#NiLoIntentes pic.twitter.com/kvK4M1PaZx
— Embajada de EE.UU. en México (@USEmbassyMEX) June 24, 2026
El debate legislativo incrementó ante las alertas de senadores y miembros del Comité de Servicios Armados, quienes señalaron que estas actividades desvían recursos financieros indispensables para el entrenamiento básico de las tropas.
Legisladores de la oposición criticaron el uso de soldados de combate para tareas de control migratorio, argumentando que la medida pone en riesgo la preparación operativa necesaria ante conflictos potenciales en Europa del Este o el Indo-Pacífico, además de generar un déficit de casi dos mil millones de dólares en el Ejército.
Para contrarrestar las acciones de los cárteles, las fuerzas armadas intensificaron el uso de tecnología avanzada, registrando más de 800 vuelos de reconocimiento mediante aviones espía U-2 y drones de gran alcance. Asimismo, los batallones implementaron radios encriptadas y sistemas láser de alta energía diseñados para neutralizar las aeronaves no tripuladas que operan las redes del narcotráfico en los límites binacionales.