La intención de Poncho de Nigris de comprar al Pato Merlín se convirtió en uno de los temas más comentados de las últimas horas, no solo por el monto que puso sobre la mesa, sino porque la respuesta de su dueña terminó enfriando por completo cualquier posibilidad de acuerdo.
La historia comenzó cuando Poncho de Nigris hizo pública su intención de quedarse con el Pato Merlín, el ave que se volvió viral durante el Mundial 2026 por sus apariciones en la Ciudad de México. El influencer explicó que quería sumarlo como la mascota oficial de Ring Royale y para lograrlo lanzó primero una oferta de 500 mil pesos a la familia del pato. Más tarde, esa propuesta subió a 600 mil pesos.
Pero la propuesta no se quedó ahí. En una nueva publicación, Poncho de Nigris escribió: “Ya estamos en pláticas con los representantes del Pato Merlín. Gracias por ayudarme a que me contactaran, pero sólo por tener el acrecentamiento y tomarse las cosas en serio aumento la oferta a 800 mil. Probablemente este fin de semana nos veremos. Gracias”. Esa declaración reforzó la idea de que el acercamiento iba en serio y de que la cifra ya había entrado en un terreno casi millonario.
La respuesta de Karla Ivette Gómez, dueña del Pato Merlín
Fue ahí donde apareció la respuesta más contundente. En entrevista en 'Beristime’, Karla Ivette Gómez, dueña y cuidadora de Merlín, dejó claro que no contempla venderlo. “Yo aquí lo tengo, es mi bebé y por supuesto que no haría tal cosa”, dijo, marcando distancia de cualquier negociación alrededor del pato.
Aunque en un primer momento bromeó con la idea y soltó que “eso lo decidirá Merlín, yo no”, enseguida remató con una postura mucho más firme: “Si él quiere ser dinastía de Nigris, pues ya lo sabrá, pero yo no”. Con eso, la dueña del ave dejó claro que la fama del personaje viral no cambia el lugar que ocupa dentro de su familia.
Esa parte resulta clave para entender por qué la propuesta de Poncho de Nigris generó tanto ruido. Afuera de casa, Merlín es una figura pública que se convirtió en sensación del Mundial, incluso con presencia mediática y valor comercial. Pero puertas adentro, según explicó su dueña, el pato es simplemente parte de la dinámica familiar. “Afuera de la casa es embajador, es famoso, es amado y demás, adentro de la casa es un integrante más y también tiene responsabilidades”, contó.
Y cuando le preguntaron cuáles eran esas responsabilidades, la respuesta terminó dándole un tono más cercano y simpático a la entrevista: “Dormirse temprano, no cagarse en todos lados y lo más importante, no tirar su comida. Y no morder las hojas del cuaderno de mi hijo”.