Entre los lemas favoritos de la actualidad está “el futbol nos une”.
Puede ser que algo tenga de cierto; no obstante, dentro de la propia cultura futbolera hay líneas de división muy claras y, en algunos casos, muy fuertes.
Una de ellas es la división que marcan los jugadores Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, con una buena parte de la afición mundial apoyando a uno y otra buena parte al otro. Da la impresión de que, si acaso hay puntos medios, no se ven con claridad.
La cuestión básica es decidir quién de ellos es el mejor. Bien podría decirse que ambos no solo han destacado sino que han marcado, y hasta definido, los últimos años de la vitrina futbolística global; pero eso no es suficiente para algunos, ni siquiera admisible. Ser pro-Messi o pro-Cristiano deja un posible centro casi inexistente. Las posturas que se toman a favor de uno u otro reflejan una faceta de la polarización.
Incluso hay memes que ya definen como liberales y conservadores a los seguidores de esas estrellas del olimpo futbolístico, o de izquierda o de derecha.
¿Será que realmente se asocian las preferencias por los llamados GOAT (greatest of all time) a las actitudes sociopolíticas e ideológicas?
La encuesta sobre el Mundial que publicó El Financiero el pasado lunes mostró que Messi y Cristiano despuntan como favoritos de la afición mexicana hoy en día.
La figura argentina capta 13 por ciento de las menciones, mientras que el astro portugués se lleva el 11 por ciento. Ligera ventaja, pero en encuestas una diferencia de dos puntos suele verse como un empate estadístico.
Detrás de ellos aparecen jugadores más jóvenes como Lamine Yamal y Kylian Mbappé, con 4 y 3 por ciento de menciones, respectivamente.
A juzgar por estos datos, el universo de las estrellas futboleras de la actualidad está dominado por Messi y CR7, por lo menos entre la afición mexicana.
El sondeo también revela algo que creo que podría añadir a la discusión, si no necesariamente sobre quién es el GOAT, por lo menos sí acerca de sus bases de apoyo y admiración.
La encuesta indica que Messi tiene más simpatizantes jóvenes y de mayor escolaridad, mientras que Cristiano capta más preferencias entre personas de más edad y con menos escolaridad.
Por otra parte, Messi tiene un apoyo casi paritario de género, con similar proporción de mujeres que hombres en su base de apoyo, mientras que Cristiano capta un poco más de seguidores masculinos.
Pero aquí viene la parte más interesante: la encuesta revela que Messi es más popular entre seguidores de la oposición panista y priista, mientras que Cristiano atrae a una buena parte del oficialismo morenista. Quizás los colores de las camisetas nacionales tengan algo que ver, pero es un hallazgo peculiar.
Hallazgo que más o menos se confirma con la postura hacia la cuarta transformación: los seguidores de Cristiano Ronaldo tienden más a estar a favor de la ‘4T’ que los seguidores de Messi, que están más cerca del polo anti ‘4T’.
Las diferencias en ese sentido no lucen tan amplias, por lo que no es un aspecto que muestre mucha polarización, pero sí son evidentes. La base de apoyo a Messi es distinta a la de Cristiano. Si compitieran en una elección, el voto tendría bases demográficas e ideológicas muy interesantes.
Y una diferencia adicional se nota en la percepción hacia la propia selección nacional. Los seguidores de Cristiano confían más en el Tri que los seguidores de Messi.
Parece, en el fondo, una división pro-régimen/anti-régimen, pro sistema/anti sistema. Los seguidores de CR7 son más afines al status quo, mientras que los de Messi son más anti status quo.
Quizás el futbol une, pero las estrellas del futbol dividen. Y no es para menos. Las conversaciones sobre el tema pueden llegar a ser intensas. Si bien la encuesta no da muestras de la polarización, en las conversaciones de amigos, un seguidor de Messi cancela al seguidor de Cristiano y viceversa. No es especulación, es observación.
Para ambos jugadores, este parece ser el último Mundial. Verlos es como mirar recientemente a Djokovic en el tenis. Pueden ganar, pero este parece ser su last dance, su último baile, para referirnos a la serie sobre Michael Jordan.