Hace tres semanas, en el monumento a la Revolución, la presidenta de México, en su discurso haciendo un llamado a proteger la soberanía del País ante la injerencia extranjera. La mandataria aseguró que “México no es piñata de nadie”, y pidió la inmediata movilización a sus seguidores ir a las plazas públicas a “a realizar asambleas informativas, repartir volantes y periódicos, e informar al pueblo de que: ¡La patria no se vende! ¡La patria se ama y se defiende!”. Ustedes recordarán que está convocatoria nacional fue en reacción de la presencia de agentes de la CIA en un operativo antinarcóticos en Chihuahua y de las presiones del Gobierno de los Estados Unidos buscando la extradición y sanciones en contra de funcionarios y políticos de Morena.
Y en las siguientes semanas del discurso de la presidenta Sheinbaum, no disminuyeron, sino aumentaron los cuestionamientos y las amenazas por parte de presidente Trump, vicepresidente JD Vance, secretario Marco Rubio y el director de la DEA Terry Cole. Para Claudia Sheinbaum, Morena y la 4T, la amenaza más inmediata a la gobernabilidad y la integridad del País es la posibilidad de que la Casa Blanca ordene un operativo militar en contra de individuos o estructuras vinculados a organizaciones criminales que ahora Estados Unidos considera terroristas que amenazan su seguridad nacional.
Pero hay una amenaza más fundamental a la viabilidad de México que la Presidenta y su gabinete no han querido enfrentar o no pueden poner sobre la mesa de negociación por la vulnerabilidad de su Gobierno: El impacto que tendrá en México la estrategia anti migrante de Trump.
Recordarán desde que fue candidato a la Presidencia en el 2016, México era la piñata favorita de Donald Trump, pero el énfasis era en los migrantes, particularmente de nuestro País. Criminales, violadores, narcotraficantes y “bad hombres” eran los adjetivos que usó en contra de los indocumentados. Y aunque le preocupaba el impacto que tenía en Estados Unidos el tráfico de estupefacientes, en realidad, su prioridad política fue demonizar a los indocumentados, particularmente a los indocumentados mexicanos.
Y aunque la estrategia antiterrorista de Donald Trump parecería tener un impacto más inmediato en el Gobierno de Sheinbaum, el no reconocer el impacto de la estrategia anti migrante podría ser catastrófico para México a mediano y largo plazo. Pocas veces en la historia moderna de Estados Unidos se había visto una campaña tan sistemática, tan meticulosamente diseñada y tan implacablemente ejecutada contra una población civil como la que el presidente Donald Trump ha desplegado desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. No se trata de política migratoria en el sentido tradicional del término. Lo que estamos presenciando es una operación de ingeniería social a gran escala, cuyo objetivo no es simplemente controlar la frontera, sino rediseñar el tejido demográfico, económico y cultural de los Estados Unidos. Y el país que más sentirá el impacto será México.
Desde el primer día de su segundo mandato, Trump firmó una avalancha de instrumentos ejecutivos que, tomados en conjunto, constituyen la arquitectura legal más restrictiva en materia migratoria en la historia reciente de los Estados Unidos: EO (Orden Ejecutiva) “Securing the Border”. Declaró emergencia nacional en la frontera Sur, activando poderes militares para apoyar operaciones de control migratorio. EO “Ending Catch and Release” -eliminó formalmente la práctica de liberar a migrantes, mientras esperan audiencias de asilo. EO “Reinstating Remain in Mexico” -restauró el protocolo MPP (Protocolos de Protección a Migrantes) obligando a solicitantes de asilo a esperar en México.
EO “Expanding Expedited Removal” -amplió las deportaciones exprés a cualquier indocumentado en territorio estadounidense, no sólo en zonas fronterizas. EO “National Emergency-Alien Enemies Act” -invocó la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para deportar venezolanos y miembros presuntos de pandillas sin proceso judicial ordinario. EO “Restricting Federal Benefits” -prohibió a agencias federales proveer beneficios a personas sin estatus legal verificado. EO “Sanctuary Cities Defunding” -ordenó cortar fondos federales a ciudades santuario que no cooperen con ICE. Memorando “Worksite Enforcement” -instruyó a ICE a intensificar redadas en lugares de trabajo, incluyendo agricultura, construcción y servicios. Desde el Departamento de Estado, Marco Rubio eliminó la aplicación móvil que permitía solicitar citas en la frontera fue desactivada, dejando a decenas de miles como prisioneros en México, sin opciones legales.
Uno de los aspectos menos discutidos, pero más inquietantes de esta estrategia de usar el sistema financiero como herramienta para atacar a los indocumentados, incluyendo instruir a reguladores financieros a revisar si las instituciones bancarias estaban cumpliendo con obligaciones de identificación de clientes que pudieran ser indocumentados.
El impacto en las remesas y en México en la siguiente entrega.