Movimiento Sumar ha optado por la unidad para afrontar el difícil escenario abierto tras el progresivo repliegue político de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo Yolanda Díaz. Después de meses de tensiones, dimisiones y enfrentamientos internos, el partido ha alcanzado un acuerdo para presentar una candidatura conjunta encabezada por la portavoz del grupo parlamentario en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez.
La decisión, anunciada mediante una carta conjunta, pretende conjurar el riesgo de una fractura orgánica en un momento especialmente delicado para la formación, inmersa en la redefinición de su proyecto político y en la preparación de una futura coalición electoral junto a Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y otras fuerzas del espacio progresista.
“Queremos hacerlo juntas, en común, compartiendo y conversando”, subrayan ambas dirigentes, que apelan a la necesidad de fortalecer la organización y consolidar una estructura territorial sólida. Pero por ahora, la candidatura compartida representa mucho más que un simple relevo orgánico.
Movimiento Sumar llega a su tercera asamblea en apenas tres años marcado por una profunda crisis interna. La dimisión de responsables clave de la Ejecutiva, las discrepancias sobre el rumbo estratégico del partido y las denuncias internas por presunto acoso laboral contra la actual coordinadora, Lara Hernández, habían alimentado el temor a una ruptura abierta.
La salida de Yolanda Díaz de la primera línea orgánica tras las elecciones europeas de 2024 dejó además un vacío de liderazgo que nunca terminó de cerrarse. Con la vicepresidenta centrada exclusivamente en el Gobierno y habiendo anunciado ya su intención de abandonar la política institucional al término de la legislatura, el partido necesitaba ordenar la transición. La fórmula escogida responde también a los estatutos internos, que contemplan una dirección colegiada y una estructura de liderazgo compartido.
El posyolandismo entra en una nueva fase
La propuesta conjunta presentada esta semana busca combinar perfiles diferentes pero complementarios. Martínez Barbero, diputada por Pontevedra y estrecha colaboradora de Yolanda Díaz desde su etapa en el Ministerio de Trabajo, se convirtió en uno de los rostros más visibles de Sumar tras asumir la portavocía parlamentaria después de la salida de Íñigo Errejón. Su cercanía política y personal a la vicepresidenta la sitúa como una figura de continuidad respecto al proyecto original impulsado por Díaz.
Rosa Martínez, por su parte, aporta una larga trayectoria política en el espacio ecologista y de izquierdas. Exdiputada de Unidas Podemos y antigua dirigente de Equo, actualmente ocupa la Secretaría de Estado de Derechos Sociales junto al ministro Pablo Bustinduy. Dentro de Movimiento Sumar ha desempeñado un papel central en la elaboración de la ponencia política y ya formó parte de la dirección provisional que pilotó la organización tras la primera renuncia de Yolanda Díaz.
El acuerdo entre ambas dirigentes intenta cerrar una etapa caracterizada por la lucha interna por el control del partido. En las últimas semanas habían emergido al menos tres corrientes diferenciadas dentro de Movimiento Sumar. Una de ellas, próxima a las nuevas candidatas, impulsó la convocatoria del congreso extraordinario. Otra, articulada en torno a la dirigente andaluza Esperanza Gómez que consiguió un escaño bajo la marca Por Andalucía en las últimas elecciones y respaldada por diversos cuadros territoriales, reclamaba mayor peso en la futura dirección. La tercera giraba alrededor de la actual coordinadora, Lara Hernández, cuya continuidad sigue siendo una incógnita.
Las tensiones se intensificaron tras las denuncias internas por presunto acoso laboral contra Hernández, un episodio que terminó envenenando aún más el clima interno y evidenció la fragilidad de la organización. La candidatura conjunta pretende precisamente desactivar ese conflicto y evitar una batalla interna que acelerase la descomposición del partido.
El desafío de reconstruir el espacio
La nueva dirección heredará una tarea compleja. Movimiento Sumar no solo debe resolver sus problemas internos. También afronta el reto de redefinir el espacio político a la izquierda del PSOE en un contexto de fragmentación y desgaste electoral. El objetivo inmediato pasa por consolidar una nueva alianza electoral capaz de concurrir unida a las próximas elecciones generales, previstas inicialmente para 2027, aunque la incertidumbre política podría adelantar los plazos.
Para ello será imprescindible recomponer relaciones con las distintas fuerzas del espacio confederal y dotar a Movimiento Sumar de una estructura territorial mucho más sólida que la actual.
La candidatura de Verónica Martínez Barbero y Rosa Martínez simboliza así el intento de pilotar una transición ordenada y evitar que la salida progresiva de Yolanda Díaz arrastre al proyecto político que ella misma fundó hace apenas tres años. Porque, en el fondo, la batalla que se libra en Movimiento Sumar no es solo una cuestión de nombres, sino la definición del futuro de toda la izquierda alternativa española. @mundiario